La Unión Eléctrica de Cuba anunció que este sábado se esperan apagones que afectarán hasta el 45% del país durante el horario de mayor consumo, en la tarde-noche. La situación refleja la profunda crisis energética que atraviesa la isla, con cortes de luz que se han vuelto una constante para millones de cubanos.
Según el reporte oficial, la capacidad de generación eléctrica será de apenas 1,863 megavatios, mientras que la demanda alcanzará los 3,300 megavatios. Esto genera un déficit de 1,437 megavatios, lo que obligará a desconectar circuitos para evitar un colapso mayor del sistema.
Las principales causas de esta crisis son las averías en las antiguas centrales termoeléctricas, que operan desde hace más de 40 años, y la escasez de combustible. El gobierno cubano ha señalado que la falta de divisas para importar combustible agrava la situación, dejando a muchas plantas fuera de servicio.
En los últimos meses, Cuba ha enfrentado cuatro apagones nacionales, el más reciente en marzo, cuando gran parte del país quedó sin electricidad durante un fin de semana. En febrero, se registró el mayor déficit energético en dos años, con el 57% del territorio sin luz al mismo tiempo.
La Unión Eléctrica informó que varias unidades de generación están fuera de servicio por mantenimiento o fallos técnicos. Además, decenas de centrales de generación distribuida no operan debido a la falta de diésel y fueloil, combustibles que el país debe importar.
Expertos independientes señalan que la crisis energética es consecuencia de décadas de subinversión en el sector eléctrico, que está completamente controlado por el Estado. Se estima que se necesitarían entre 8,000 y 10,000 millones de dólares para modernizar la red eléctrica cubana.
El gobierno cubano también ha apuntado a las sanciones estadounidenses como un factor que limita su capacidad para resolver el problema. Sin embargo, las soluciones a corto plazo, como el alquiler de centrales eléctricas flotantes, no han sido suficientes para estabilizar el suministro.
Los apagones están teniendo un impacto severo en la economía cubana, que se contrajo un 1.9% en 2023 y no mostró crecimiento en 2024. Las interrupciones eléctricas afectan la producción, el comercio y la calidad de vida de los ciudadanos.
En regiones del interior, los cortes de luz pueden durar hasta 20 horas al día, mientras que en La Habana los apagones rotativos oscilan entre cuatro y seis horas diarias. Esta situación ha generado malestar social y protestas en los últimos años.
La Unión Eléctrica no prevé una mejora inmediata y los cubanos se preparan para otro día de incertidumbre, con la esperanza de que las autoridades encuentren una solución duradera a esta crisis que afecta a todo el país.
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