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Londres prohíbe a los artistas callejeros en Leicester Square: un golpe a la cultura urbana

Desde este jueves, la icónica plaza de Leicester Square, en el corazón de Londres, ha silenciado a los artistas callejeros. Un fallo judicial ha prohibido sus actuaciones, considerándolas un delito tras quejas de vecinos y negocios locales. La decisión, que entró en vigor el 17 de abril, marca el fin de una tradición que llenaba de vida este espacio emblemático.
El pasado 26 de marzo, un juez del Tribunal de Magistrados de la City de Londres ordenó suspender el “busking” en la plaza. La razón: el ruido de los conciertos constantes fue calificado como una posible “tortura psicológica” para los residentes y empresas cercanas, como la emisora Global Radio, que presentó la denuncia. Este dictamen ha generado una ola de indignación entre los artistas.
El ayuntamiento de Westminster, que gestiona el centro de la capital británica, acató la orden y eliminó las dos zonas designadas para actuaciones en Leicester Square. Desde 2021, este organismo ya había implementado un sistema de licencias que redujo el 90 por ciento de los espacios permitidos para artistas callejeros en el centro de Londres, además de sancionar a una veintena de ellos con multas de hasta 2,900 euros.
Los artistas no se han quedado callados. El miércoles, un grupo de músicos se reunió en la plaza para protestar, cantando por última vez y portando pancartas que denunciaban la medida. Sus mensajes acusaban al ayuntamiento de “matar” la cultura y a Global Radio de “silenciar” el arte. Para muchos, esta prohibición es un ataque directo a la identidad cultural de la ciudad.
Nick Howe, un músico callejero, expresó su preocupación a la agencia EFE. “Me gano la vida parcialmente cantando en la calle, así que esto significa que va a ser más difícil para mí poder alimentar a mi hijo”, afirmó. Howe criticó la falta de diálogo con los artistas y la ausencia de alternativas antes de suspender las actuaciones.
La medida también afecta a los artistas silenciosos, como las estatuas humanas, a pesar de que las quejas se centraban en el volumen de la música. Entre ellos está Tommy, un rumano de 45 años que durante una década dio vida a personajes como Charlie Chaplin en Leicester Square. Su ausencia, junto a las figuras de Mary Poppins o Harry Potter, dejará un vacío en la plaza.
El ayuntamiento defiende su decisión. Un portavoz, identificado como Noble, aseguró que los artistas callejeros son parte querida de Londres, pero que deben equilibrar su presencia con las necesidades de residentes y negocios. Sin embargo, Howe ve en esto una “campaña coordinada para acabar con el arte en la ciudad”, especialmente por las duras sanciones, que incluyen multas, confiscación de equipos y pérdida de licencias.
Leicester Square, conocida por ser el centro neurálgico de las artes escénicas londinenses, pierde así una de sus señas de identidad. La prohibición no solo impacta a los artistas, sino también a los turistas que disfrutaban de estas actuaciones espontáneas. El debate está abierto: ¿es este el fin de una tradición o un paso hacia una convivencia más equilibrada en la ciudad?

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