Dos agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, asignados al puerto de entrada de San Ysidro en California, enfrentan graves acusaciones por presuntamente aceptar sobornos. Los fiscales señalan que Farlis Almonte y Ricardo Rodríguez permitieron el ingreso de personas sin documentos a cambio de miles de dólares.
La investigación reveló mensajes comprometedores entre los agentes y traficantes de personas en México, además de depósitos en efectivo inexplicables en sus cuentas bancarias. Este caso expone una red de corrupción que facilita el cruce ilegal en uno de los puntos fronterizos más transitados del país.
En los últimos dos años, cinco agentes de la misma agencia en el área de San Diego han sido señalados por actos similares. El fiscal federal interino Andrew Haden afirmó que estos actos representan una traición al juramento de los agentes y un riesgo para la seguridad nacional.
El caso se suma a antecedentes como el del exinspector Leonard Darnell George, sentenciado a 23 años de prisión en 2024 por permitir el paso de drogas y personas a cambio de dinero. Otros dos exagentes de Otay Mesa y Tecate también enfrentan juicios pendientes por cargos de corrupción.
Este nuevo episodio pone en tela de juicio la integridad de las autoridades fronterizas y reaviva el debate sobre la vigilancia y el control en la frontera sur de Estados Unidos. Las acusaciones destacan la vulnerabilidad del sistema ante el crimen organizado y la falta de medidas efectivas para frenar estas prácticas.
