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México producirá 41.88 millones de toneladas de alimento balanceado

La industria de alimento balanceado en México alcanzará una producción récord de 41.88 millones de toneladas en 2025, marcando un crecimiento del 2% en comparación con el año anterior. Este incremento, que supera el aumento poblacional del país, refleja la fortaleza del sector agroalimentario frente a desafíos económicos y climáticos. A pesar de las presiones inflacionarias y la sequía que afecta a varias regiones, la producción de alimento balanceado se consolida como un pilar clave para la seguridad alimentaria y la economía mexicana.

El Consejo Nacional de Fabricantes de Alimentos Balanceados y de la Nutrición Animal (Conafab) estima que este año se producirán 800,000 toneladas más que en 2024, cuando se alcanzaron 41.069 millones de toneladas. Este avance posiciona a México como uno de los líderes mundiales en la producción de alimento balanceado, ocupando el quinto lugar global, solo por detrás de gigantes como China, Estados Unidos, Brasil e India. La capacidad instalada de las 619 plantas productivas en el país, que supera los 46 millones de toneladas anuales, permite proyectar un crecimiento sostenido en los próximos años, siempre que se superen las barreras actuales.

Uno de los principales retos para la industria del alimento balanceado es la sequía, que ha impactado la disponibilidad de materias primas como el maíz amarillo y el sorgo, de los cuales México es deficitario. Aproximadamente el 53% de los granos forrajeros necesarios para producir alimento balanceado son importados, principalmente de Estados Unidos. Esta dependencia plantea riesgos ante posibles cambios en el comercio internacional, especialmente en el contexto de tratados como el T-MEC. Sin embargo, la industria ha demostrado resiliencia, adaptándose a las condiciones del mercado y manteniendo un crecimiento constante.

El sector del alimento balanceado no solo es vital para la ganadería, sino que también impacta directamente en los costos de producción de carne de res, cerdo, pollo y leche, que representan entre el 65% y 70% del precio final para los consumidores. El aumento en la producción de alimento balanceado contribuye a estabilizar estos costos, beneficiando tanto a productores como a consumidores. Además, el crecimiento del sector avícola, porcino y de mascotas ha impulsado la demanda de alimento balanceado, con incrementos significativos en la producción destinada a pollos de engorde, cerdos y animales de compañía.

A nivel regional, México destaca en América Latina como el tercer mayor productor de alimento balanceado, detrás de Brasil y Estados Unidos. En 2022, estos tres países concentraron el 80% de la producción continental, lo que subraya la importancia estratégica del sector en la región. La industria mexicana ha logrado mantener un crecimiento anual sostenido, con un avance del 10.8% entre 2019 y 2023, según datos recientes. Este desempeño se atribuye a la modernización de las plantas productivas y a la adopción de tecnologías que mejoran la eficiencia en la transformación de materias primas.

Pese a los logros, los desafíos no son menores. La sequía ha afectado la producción agrícola en el norte del país, mientras que las lluvias en el sur-sureste han complicado la logística. Además, los altos costos de las materias primas y la inflación global ejercen presión sobre los márgenes de la industria. Para contrarrestar estos obstáculos, los fabricantes de alimento balanceado están explorando alternativas como la diversificación de proveedores y el fortalecimiento de la producción local de granos. Estas estrategias buscan reducir la dependencia de importaciones y garantizar un suministro estable para la producción de alimento balanceado.

El crecimiento del sector también está ligado a la reactivación económica, impulsada por el turismo y los viajes de negocios, que han incrementado el consumo de alimentos en el país. La industria avícola, en particular, ha superado problemas recientes como la influenza aviar, lo que ha permitido recuperar la producción de alimento balanceado para gallinas de postura. Asimismo, el sector porcino ha mostrado un crecimiento notable, con un aumento del 15.1% en la producción de alimento balanceado entre 2019 y 2023, mientras que el segmento de mascotas ha registrado un incremento superior al 20% en el mismo periodo.

La relevancia del alimento balanceado trasciende la esfera económica, ya que juega un papel crucial en la seguridad alimentaria. México enfrenta el desafío de alimentar a una población en crecimiento mientras lidia con problemas como el desperdicio de alimentos, que alcanza el 35% de la producción total, según estimaciones recientes. La industria de alimento balanceado contribuye a mitigar este problema al optimizar los recursos disponibles para la producción de proteína animal, que es esencial para la dieta de millones de mexicanos.

Fuentes del sector agropecuario han señalado que el crecimiento proyectado para 2025 refleja el compromiso de los productores con la calidad y la inocuidad de los productos. La modernización de las plantas y la implementación de procesos eficientes han sido clave para mantener a México en la élite mundial de la producción de alimento balanceado. Estas fuentes destacan que la colaboración entre el gobierno y la iniciativa privada ha permitido superar algunos de los retos más apremiantes, como las restricciones climáticas y las fluctuaciones en los precios de los insumos.

Expertos en la industria han subrayado la importancia de seguir invirtiendo en innovación y sostenibilidad para garantizar el crecimiento a largo plazo. La adopción de prácticas más eficientes en el uso de recursos hídricos y la búsqueda de alternativas a los granos importados son temas recurrentes en las discusiones del sector. Estas iniciativas, según los especialistas, serán determinantes para consolidar el liderazgo de México en la producción de alimento balanceado y enfrentar los desafíos del futuro.

Voces del Consejo Nacional de Fabricantes de Alimentos Balanceados han destacado que el desempeño del sector en 2025 dependerá en gran medida de la estabilidad económica y de la capacidad para adaptarse a las condiciones climáticas. La experiencia de años anteriores, combinada con los avances tecnológicos, ofrece un panorama optimista para la industria del alimento balanceado, que seguirá siendo un motor clave para el desarrollo del sector primario en México.

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