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Guerra comercial de Trump: aranceles y escalada en 2025

Inicios de la guerra comercial impulsada por aranceles

La guerra comercial ha marcado el 2025 con una serie de amenazas, imposiciones y prórrogas en los aranceles promovidos por el presidente Donald Trump. Desde febrero, estos gravámenes buscan corregir el déficit comercial de Estados Unidos y abordar temas como el fentanilo y la migración, desencadenando respuestas en cadena de varios países. La guerra comercial se intensificó rápidamente, afectando cadenas de suministro globales y generando incertidumbre en los mercados internacionales.

Todo comenzó el 1 de febrero cuando Trump firmó órdenes ejecutivas para aplicar aranceles del 25% a importaciones de México y Canadá, y del 10% a China. Estos medidas, justificadas por una emergencia nacional relacionada con el tráfico de drogas y migración irregular, provocaron críticas inmediatas de empresarios que advertían sobre el aumento en costos de productos básicos.

Aplazamientos y negociaciones con México y Canadá

En respuesta, la presidenta Claudia Sheinbaum negoció prórrogas de 90 días para los aranceles a México, a cambio de reforzar la frontera con 10 mil elementos de la Guardia Nacional. Esta extensión se repitió, con la última el 28 de octubre. Sin embargo, desde noviembre entraron en vigor gravámenes específicos: 25% a camiones medianos y pesados, 50% a aluminio y acero, y 25% a exportaciones no cumpliendo con el T-MEC. La guerra comercial con vecinos norteamericanos mostró así un patrón de amenazas seguidas de aplazamientos temporales.

Similarmente, Canadá enfrentó presiones, aunque algunos sectores como energía recibieron tratamientos diferenciados en ciertas fases. Estos ajustes reflejan cómo la guerra comercial combina presión con espacio para diálogo, aunque el impacto en industrias integradas como la automotriz ha sido significativo.

Escalada en la guerra comercial con China

La guerra comercial alcanzó su punto más álgido con China. Tras el arancel inicial del 10%, Beijing respondió con gravámenes del 10% al 15% en sectores específicos. La tensión escaló hasta aranceles mutuos del 125% por parte de China y 145% por Estados Unidos, avivando preocupaciones sobre una desaceleración económica global.

A pesar de acuerdos para reuniones y conversaciones telefónicas entre líderes, las amenazas persistieron. En octubre, Trump anunció un posible 100% a productos chinos por controles en exportaciones de tierras raras, aunque luego redujo a 47%. Esta volatilidad ilustra la naturaleza impredecible de la guerra comercial, donde anuncios drásticos se alternan con rebajas parciales.

Expansión global de los aranceles en la guerra comercial

El 2 de abril, conocido como "Día de la Liberación", Trump extendió aranceles recíprocos a más de 60 países sin acuerdos comerciales preferenciales, incluyendo Reino Unido, Unión Europea, India, Vietnam y otros. El objetivo: reducir el déficit comercial estadounidense. Países negociaron rebajas, pero sectores como madera (10%), muebles y armarios de cocina (25%), y medicamentos (100%) enfrentaron impactos directos.

En casos específicos, como Brasil, un arancel del 50% se impuso inicialmente por motivos políticos, aunque se redujo en noviembre para productos como carne, café y cacao. Esta ampliación demuestra cómo la guerra comercial se convirtió en un instrumento amplio para presionar aliados y competidores por igual.

Respuestas internacionales y medidas mexicanas

México aprobó en diciembre una reforma para elevar aranceles hasta 50% a importaciones de China y otros países asiáticos sin tratados comerciales, a partir de 2026. Según autoridades, esta política protege empleos en sectores como automotriz, textil y siderúrgico, evitando pérdidas estimadas en 350 mil puestos. Aunque se negó un enfoque exclusivo contra China, generó reacciones de Beijing y ajustes en Corea del Sur.

Analistas de publicaciones especializadas en economía han destacado que, pese a los gravámenes, México ha mantenido una posición relativa favorable en comparación con China, captando parte de la reorientación de cadenas de suministro. Reportes internacionales coinciden en que la guerra comercial ha reshoreado algunas industrias hacia Norteamérica, aunque a costo de mayor inflación.

Observadores de medios financieros globales señalan que las prórrogas y negociaciones han mitigado impactos inmediatos en algunos sectores, pero la incertidumbre persiste hacia 2026 con la revisión del T-MEC. Fuentes económicas independientes indican que el déficit comercial estadounidense se redujo parcialmente gracias a estas medidas.

En resumen, según análisis de organismos y prensa especializada, la guerra comercial de 2025 dejó un legado de tensiones persistentes, con efectos mixtos en empleo y precios que se extenderán en los próximos años.

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