T-MEC representa un avance significativo en el comercio regional de Norteamérica, aunque su balance actual muestra logros importantes junto a deficiencias pendientes. Según Jamieson Greer, titular de la Representación Comercial de la Casa Blanca (USTR), el T-MEC ha tenido éxito hasta cierto punto, pero no puede considerarse rotundo sin correcciones adicionales antes de la revisión conjunta programada para el 1 de julio de 2026.
Balance positivo del T-MEC en cifras
El T-MEC ha proporcionado certidumbre al intercambio comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. Las exportaciones estadounidenses de bienes y servicios hacia sus socios norteamericanos crecieron 56% desde 2020, lo que refleja la estabilidad que ofrece el tratado. En paralelo, los salarios de los trabajadores mexicanos casi se duplicaron, pasando de 2.3 dólares por hora en enero de 2020 a 4.2 dólares por hora en septiembre de 2025.
Este incremento salarial se atribuye, al menos parcialmente, a las reformas laborales impulsadas por el T-MEC y al uso frecuente del Mecanismo de Respuesta Rápida en instalaciones específicas. Estas mejoras permiten una competencia más equilibrada para los trabajadores estadounidenses frente a la producción mexicana, fortaleciendo la integración regional que promueve el T-MEC.
México, por su parte, capturó aproximadamente 25% de la reducción del déficit comercial bilateral de Estados Unidos con China, destacando su rol clave en la resiliencia de las cadenas de suministro estadounidenses. Estos datos subrayan los beneficios concretos que el T-MEC ha generado en la región.
Deficiencias pendientes que afectan el T-MEC
A pesar de estos avances, la USTR identifica áreas donde el T-MEC no ha cumplido completamente los objetivos estadounidenses, particularmente en el fortalecimiento de la capacidad manufacturera nacional y la creación de empleos de calidad. La mayoría de las partes interesadas consultadas coinciden en la necesidad de mejoras para optimizar el funcionamiento del T-MEC.
Desafíos en la implementación mexicana
Entre las deficiencias señaladas, destacan los continuos problemas de México en la aplicación de la legislación laboral. El Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral carece de autoridad sancionadora adecuada, lo que limita la efectividad de las reformas incluidas en el T-MEC. Además, existen déficits presupuestarios en el programa de Ventanilla Única electrónica, diseñado para agilizar trámites aduaneros.
Otras preocupaciones incluyen cambios en el clima de inversión mexicano, como las reformas constitucionales que afectan el sector energético y perjudican a inversionistas estadounidenses. Un caso emblemático es la negativa de compensar a la empresa Vulcan Materials por la expropiación de sus instalaciones. Estos factores generan incertidumbre que impacta directamente la confianza en el marco del T-MEC.
El elevado déficit comercial de bienes de Estados Unidos con México y Canadá también refleja, según la evaluación oficial, deslocalizaciones y desventajas estructurales persistentes que el T-MEC no ha logrado revertir por completo.
Críticas dirigidas a Canadá
En relación con Canadá, la USTR cuestiona medidas como la Ley de Transmisión en Línea, que discrimina a empresas tecnológicas y de medios estadounidenses, junto con restricciones al acceso de productos lácteos. Estas políticas limitan los beneficios esperados del T-MEC en el sector de servicios digitales y agroalimentario.
Adicionalmente, el T-MEC no estaba preparado para abordar el aumento de inversiones desde economías no mercantiles ni los efectos del exceso de capacidad industrial en la región, aspectos que han emergido con mayor fuerza en años recientes.
Perspectivas para la renovación del T-MEC en 2026
De cara a la revisión conjunta del 1 de julio de 2026, la posición de la USTR es clara: una aprobación automática del T-MEC no conviene al interés nacional estadounidense dadas las deficiencias existentes. Jamieson Greer enfatizó que, aunque ya se han tomado medidas como la aplicación de la Sección 232 en automóviles para incentivar producción doméstica, se requieren negociaciones firmes para resolver los problemas identificados.
Las opiniones de las partes interesadas varían, pero muchas reconocen la necesidad de ajustes sin alterar el statu quo básico. La USTR mantendrá abiertas las opciones presidenciales y solo recomendará la renovación del T-MEC si se logran resoluciones concretas en las áreas críticas.
En el informe presentado al Congreso estadounidense, Greer detalló verbalmente estos puntos durante sesiones privadas con los comités correspondientes, complementando las consultas realizadas con actores del sector.
La declaración pública difundida por la oficina de la Representación Comercial resume el amplio apoyo al T-MEC, pero insiste en la importancia de avances adicionales para consolidar sus beneficios a largo plazo.
Analistas especializados en comercio internacional coinciden en que el proceso hacia 2026 será decisivo para definir el futuro del T-MEC como pilar de la integración económica norteamericana.
