Inversión CFE representa un impulso decisivo para fortalecer el sistema eléctrico nacional en México. La Comisión Federal de Electricidad ha anunciado un plan que destina más de 80,000 millones de pesos a proyectos clave en generación y transmisión eléctrica, con el objetivo de garantizar la soberanía energética y avanzar en la transición hacia fuentes más limpias. Esta inversión CFE busca añadir capacidad firme, eliminar cuellos de botella en la red y acompañar el crecimiento económico del país.
Proyectos prioritarios en generación eléctrica
La inversión CFE se concentra en cinco proyectos de generación firme, principalmente centrales de ciclo combinado, que sumarán cerca de 3,000 megawatts de nueva capacidad. Estos desarrollos requieren alrededor de 4,328 millones de dólares, equivalentes a la cifra anunciada de más de 80,000 millones de pesos. La inversión CFE prioriza la eficiencia al aprovechar instalaciones existentes, lo que reduce costos y acelera los tiempos de construcción.
Centrales de ciclo combinado
Entre las iniciativas destacadas de la inversión CFE está la central Francisco Pérez Ríos II en Tula, Hidalgo, la primera de esta administración. También avanzan las plantas de Salamanca, Altamira y Mazatlán, actualmente en fase de ingeniería avanzada. Estas centrales forman parte de un esfuerzo por reconvertir y descarbonizar el parque generador, integrando tecnologías más eficientes dentro de la inversión CFE general.
Expansión en energías renovables
La inversión CFE incluye un fuerte componente de energías limpias. El proyecto fotovoltaico de Puerto Peñasco, en Sonora, recibirá recursos para sus fases 3 y 4, que añadirán 580 megawatts adicionales con cerca de 710 millones de dólares. Al completar todas las etapas, este complejo se convertirá en el más grande de América Latina, con 1,000 megawatts de capacidad total. Esta parte de la inversión CFE evitará emisiones significativas de CO₂ y abastecerá regiones enteras con energía solar.
Adicionalmente, la inversión CFE contempla dos plantas fotovoltaicas en Coahuila, en las zonas de Carbón II y Río Escondido, que sumarán 556 megawatts. Otros tres proyectos en evaluación, dos solares y uno eólico, se ubicarán en Durango, Quintana Roo y Guanajuato, reforzando el compromiso con la transición energética dentro del marco de la inversión CFE.
Refuerzo en líneas de transmisión eléctrica
La inversión CFE no se limita a la generación. Para 2025 y 2026, la empresa ejecutará 66 proyectos prioritarios de transmisión que eliminarán restricciones en la red y apoyarán el desarrollo industrial y urbano. De estos, 22 se licitarán en el último trimestre de 2025 y los restantes en 2026. Esta inversión CFE en transmisión resulta esencial para integrar nueva capacidad de generación y garantizar la confiabilidad del suministro en todo el territorio nacional.
Participación del sector privado
Complementando la inversión CFE pública, el gobierno seleccionó 20 proyectos privados de generación renovable tras una convocatoria que recibió casi 100 propuestas. Estos iniciativas, 15 fotovoltaicos y cinco eólicos, aportarán 3,320 megawatts de capacidad y 1,488 megawatts de almacenamiento, con una inversión privada estimada en 4,752 millones de dólares. Los proyectos se distribuirán en 11 estados, demostrando cómo la planeación vinculante recupera la rectoría estatal mientras incentiva la inversión complementaria a la inversión CFE.
La combinación de inversión CFE directa con aportes privados acelera la transición energética sin comprometer la participación mayoritaria del Estado, que se mantendrá por encima del 54% en generación. Esta estrategia equilibra confiabilidad, justicia energética y sostenibilidad ambiental.
Detalles como estos se presentaron en la conferencia matutina presidencial, donde directivos de la CFE explicaron los avances técnicos y financieros. Reportes periodísticos especializados, como los publicados en medios económicos nacionales, han destacado la relevancia de estos anuncios para el sector energético mexicano. Fuentes oficiales de la Secretaría de Energía confirman que la mayoría de los proyectos privados entrarán en operación entre 2027 y 2028, consolidando un panorama más robusto para el abastecimiento eléctrico.

