Trump podría retirarse del T-MEC en el próximo año, según revelaciones que sacuden el panorama comercial norteamericano. Esta posibilidad, planteada por el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, en una entrevista con Politico, genera incertidumbre en las relaciones económicas entre México, Estados Unidos y Canadá. El T-MEC, que entró en vigor en 2020 como sucesor del TLCAN, enfrenta ahora un escrutinio intenso bajo la administración de Donald Trump, quien ha expresado su descontento con los términos actuales del acuerdo comercial.
La revisión del T-MEC: un punto de inflexión para el comercio regional
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) fue diseñado con un mecanismo de revisión cada seis años, precisamente para permitir ajustes que respondan a las dinámicas económicas cambiantes. En este contexto, Trump podría retirarse del T-MEC durante la revisión programada para 2026, lo que podría reconfigurar por completo las cadenas de suministro en Norteamérica. Greer, en su declaración, enfatizó que el presidente Trump solo busca acuerdos que beneficien inequívocamente a Estados Unidos, y el periodo de revisión fue incluido con la intención explícita de modificar, revisar o incluso abandonar el pacto si no cumple con esos estándares.
Declaraciones de Jamieson Greer sobre el futuro del acuerdo
Jamieson Greer, un figura clave en la política comercial estadounidense, no escatimó en detalles durante el podcast de Politico. "La opinión del presidente es que solo quiere acuerdos que sean un buen acuerdo", afirmó, subrayando la flexibilidad incorporada en el T-MEC para tales eventualidades. Esta postura refleja la visión proteccionista de Trump, quien durante su primer mandato impulsó la renegociación del TLCAN para priorizar los intereses laborales y manufactureros de su país. Ahora, con su regreso a la Casa Blanca, la amenaza de que Trump podría retirarse del T-MEC cobra mayor relevancia, especialmente ante las tensiones por temas como los aranceles y la competencia desleal.
Greer también abrió la puerta a alternativas innovadoras, como negociar por separado con México y Canadá. Esta idea de dividir el T-MEC en dos acuerdos bilaterales podría agilizar concesiones específicas, pero también fragmentaría la integración regional que ha sido pilar del crecimiento económico en la zona. En una conversación reciente con Trump, Greer discutió esta opción, lo que indica que las deliberaciones internas ya están en marcha. Para México, cuya economía depende en gran medida de las exportaciones a Estados Unidos, la posibilidad de que Trump podría retirarse del T-MEC representa un riesgo significativo para sectores como el automotriz, agrícola y manufacturero.
Implicaciones económicas si Trump se retira del T-MEC
Si Trump decide retirarse del T-MEC, las repercusiones se extenderían más allá de las fronteras trilaterales, afectando la estabilidad global del comercio. México, como principal socio comercial de Estados Unidos, vería amenazados miles de empleos y miles de millones en exportaciones. El acuerdo actual ha facilitado un flujo comercial de más de un trillón de dólares anuales, y su disrupción podría elevar costos, imponer barreras arancelarias y desincentivar inversiones. Analistas señalan que, en un escenario de salida unilateral, Canadá y México tendrían que buscar alianzas alternativas, posiblemente fortaleciendo lazos con la Unión Europea o Asia, lo que diluiría la influencia estadounidense en la región.
El legado de Trump en los acuerdos comerciales norteamericanos
Durante su primer periodo presidencial, Donald Trump renegoció agresivamente el TLCAN, transformándolo en el T-MEC con énfasis en reglas de origen más estrictas y protecciones laborales. Sin embargo, ahora critica abiertamente el pacto, argumentando que no ha cumplido con las promesas de equilibrar la balanza comercial. En declaraciones recientes, Trump mencionó que el T-MEC se dejará expirar o se reemplazará por un nuevo entendimiento, lo que alimenta especulaciones sobre una posible retirada en 2026. Esta retórica no es nueva; Trump ha utilizado amenazas similares para presionar a sus socios, pero en esta ocasión, con control total del Congreso, la ejecución parece más factible.
La incertidumbre alrededor de si Trump podría retirarse del T-MEC ya impacta los mercados. Empresas transfronterizas están revisando estrategias, mientras que gobiernos locales en México preparan contingencias. El sector energético, por ejemplo, que se beneficia de las disposiciones del T-MEC sobre hidrocarburos, podría enfrentar volatilidad en precios y suministros. Además, temas como la migración y la seguridad fronteriza, a menudo entrelazados con el comercio, podrían complicar las negociaciones bilaterales propuestas por Greer.
Posibles escenarios post-revisión del T-MEC
En el horizonte, varios escenarios se dibujan si Trump opta por retirarse del T-MEC. Uno involucra una renegociación exhaustiva que incorpore demandas estadounidenses más duras, como mayores restricciones a las importaciones chinas vía México. Otro, más drástico, sería la disolución total del acuerdo, reviviendo aranceles del era pre-TLCAN y desestabilizando la zona de libre comercio más grande del mundo. Canadá, con su economía interdependiente, ha expresado preocupación, aunque oficialmente mantiene silencio ante las consultas de agencias como Reuters.
Reacciones iniciales y silencio oficial
Ni la Casa Blanca ni los gobiernos de México y Canadá han emitido respuestas inmediatas a las declaraciones de Greer, lo que intensifica la especulación. En México, el equipo económico bajo la administración actual monitorea de cerca estos desarrollos, recordando las tensiones pasadas durante la transición del TLCAN. La revisión de 2026, obligatoria por tratado, será el momento decisivo, y la mención de que Trump podría retirarse del T-MEC añade presión para que los tres países alineen posiciones con antelación.
Expertos en comercio internacional destacan que el T-MEC ha sido un pilar para la recuperación post-pandemia, fomentando inversiones en nearshoring y diversificación de cadenas de valor. Una retirada impulsada por Trump alteraría este momentum, potencialmente elevando la inflación en Estados Unidos al encarecer bienes importados. Para las pymes mexicanas, el impacto sería devastador, ya que dependen del acceso preferencial al mercado estadounidense.
En el ámbito político, esta movida reforzaría la narrativa de "América Primero" de Trump, apelando a su base electoral en estados industriales. Sin embargo, podría alienar aliados clave en el Congreso que ven valor en la estabilidad comercial. Greer, al plantear la división en acuerdos bilaterales, sugiere un enfoque pragmático, pero la viabilidad depende de la voluntad de México y Canadá de ceder en concesiones sensibles.
La conversación entre Greer y Trump esta semana subraya la urgencia del tema. Fuentes cercanas al proceso indican que prototipos de nuevos pactos ya circulan en Washington, con énfasis en sectores como la tecnología y la agricultura. Si Trump decide avanzar con la retirada, el 2026 marcaría un antes y un después en la integración norteamericana, obligando a una reconfiguración acelerada de políticas comerciales.
Mientras tanto, observadores en Ottawa y Ciudad de México preparan argumentos para defender el statu quo, argumentando que el T-MEC ha superado expectativas en términos de empleo y crecimiento. La falta de comentarios oficiales, como reportado por agencias internacionales, solo amplifica la tensión, recordando episodios similares durante la era Trump-Biden.
En discusiones informales con analistas de Politico, se menciona que el podcast de Dasha Burns, que se emite este viernes, podría ofrecer más pistas sobre las intenciones de la administración. Además, reportes de Reuters han destacado la ausencia de reacciones, lo que sugiere deliberaciones internas en los tres países involucrados.
Finalmente, el contexto de la revisión conjunta, tal como se detalla en el texto del tratado original, permite una ventana de oportunidad para reformas, pero la sombra de una posible salida unilateral domina las narrativas actuales.

