Cartera vencida en crédito consumo ha alcanzado un nivel histórico en México, con un crecimiento anual del 18.5% registrado en octubre de 2025, según los datos más recientes del Banco de México. Este fenómeno refleja las presiones financieras que enfrentan los hogares mexicanos en un contexto de inflación persistente y tasas de interés elevadas. La cartera vencida en crédito consumo totalizó 53,895 millones de pesos, representando el 53% del saldo total de la cartera de los hogares, mientras que el resto corresponde al crédito hipotecario. Este aumento marca el segundo mes consecutivo de expansión y se posiciona como el máximo desde diciembre de 2003, cuando el banco central inició el monitoreo sistemático de esta variable.
Causas y definición de la cartera vencida en crédito consumo
La cartera vencida en crédito consumo se define como aquellos préstamos no pagados durante al menos 90 días, lo que genera impactos significativos en el historial crediticio de los usuarios y complica su acceso futuro a financiamiento. En el panorama actual, factores como el encarecimiento de los bienes básicos y la reducción en el poder adquisitivo han impulsado este incremento. Los analistas señalan que la cartera vencida en crédito consumo no solo afecta a los individuos, sino que también representa un riesgo para la estabilidad del sistema bancario nacional.
Segmentos con mayor impacto
Dentro de la cartera vencida en crédito consumo, los créditos personales destacaron con un crecimiento del 50.7%, pasando de 11,374.6 millones de pesos en octubre de 2024 a 17,136.4 millones en el mismo mes de este año. Este segmento, utilizado frecuentemente para cubrir emergencias o gastos imprevistos, evidencia la vulnerabilidad de los hogares ante shocks económicos. Por otro lado, el crédito para la adquisición de bienes muebles, como electrodomésticos y vehículos, experimentó un alza del 42.2%, alcanzando 2,462.6 millones de pesos desde los 1,732.2 millones previos.
En contraste, las tarjetas de crédito mostraron una ligera contracción del 1.2%, con un saldo de 16,944.6 millones de pesos, comparado con 17,150.6 millones del año anterior. Esta desaceleración podría atribuirse a un mayor control en el gasto por parte de los usuarios, aunque no es suficiente para contrarrestar el avance general en la cartera vencida en crédito consumo.
Evolución del índice de morosidad y su relación con la cartera vencida
El Índice de Morosidad (Imor), medido por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, subió al 2.24% en septiembre de 2025, desde el 2.06% del período anterior. Esta métrica complementa el análisis de la cartera vencida en crédito consumo, ya que indica la proporción de deudas impagas en el portafolio total. El alza en el Imor subraya la necesidad de políticas de apoyo al consumidor para mitigar riesgos sistémicos.
Desaceleración en el crecimiento del crédito total
A pesar del repunte en la cartera vencida en crédito consumo, el saldo total de este tipo de financiamiento desaceleró su expansión al 8.8% anual en octubre, frente al 9% de septiembre, ubicándose en 1.83 billones de pesos. En los subsegmentos, las tarjetas de crédito crecieron un 7.1%, los créditos de nómina un 4.9%, y los personales un 9.1%. Estos datos sugieren una moderación en la demanda de crédito, posiblemente influida por el endurecimiento de las condiciones monetarias.
Comparativamente, el crédito a la vivienda avanzó solo un 1.7%, con un saldo de 1.47 billones de pesos, reflejando una mayor estabilidad en este rubro. Mientras tanto, el financiamiento a empresas y personas con actividad empresarial incrementó un 3.5%, superando los 3.70 billones de pesos. En el ámbito de intermediarios no bancarios, se observó una caída del 9.7%, lo que contrasta con la ligera baja del 1.9% en septiembre.
Implicaciones económicas de la cartera vencida en crédito consumo
El ascenso de la cartera vencida en crédito consumo tiene repercusiones amplias en la economía mexicana. Para los hogares, implica un deterioro en el buró de crédito, limitando opciones de refinanciamiento y aumentando la dependencia de préstamos informales. A nivel macro, presiona a las instituciones financieras a provisionar más recursos para cubrir pérdidas potenciales, lo que podría elevar las tasas de interés para nuevos préstamos.
Expertos en finanzas destacan que este trend en la cartera vencida en crédito consumo se alinea con patrones globales post-pandemia, donde el endeudamiento familiar ha superado la capacidad de pago en economías emergentes. En México, la combinación de salarios estancados y costos crecientes agrava el panorama, haciendo imperativa una vigilancia estrecha por parte de reguladores.
Perspectivas futuras y recomendaciones
Para contrarrestar el crecimiento de la cartera vencida en crédito consumo, se recomienda a los consumidores revisar periódicamente sus estados de cuenta y priorizar pagos mínimos. Las entidades bancarias, por su parte, podrían implementar programas de reestructuración más accesibles. A mediano plazo, una baja en las tasas de referencia del Banco de México podría aliviar la presión, aunque dependerá de la evolución inflacionaria.
En el contexto más amplio, la cartera vencida en crédito consumo invita a reflexionar sobre la sostenibilidad del modelo de consumo basado en deuda. Mientras los datos de octubre confirman un pico histórico, la tendencia podría estabilizarse si se materializan mejoras en el empleo y el ingreso real. No obstante, el monitoreo continuo es esencial para anticipar volatilidades.
Según los reportes mensuales del Banco de México, este comportamiento en la cartera vencida en crédito consumo no es aislado, sino parte de un ciclo que ha mostrado picos similares en periodos de ajuste económico. Información complementaria de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores corrobora el incremento en el Imor, destacando la importancia de datos desagregados para un análisis profundo.
De igual modo, observaciones de analistas independientes, como las publicadas en foros especializados, apuntan a que la cartera vencida en crédito consumo podría influir en las decisiones de política monetaria para 2026, equilibrando el control inflacionario con el apoyo al sector productivo. Estas perspectivas, basadas en series históricas desde 2003, subrayan la resiliencia del sistema financiero mexicano pese a los desafíos actuales.
Finalmente, al revisar las agregados monetarios trimestrales, se aprecia cómo la cartera vencida en crédito consumo interactúa con otros indicadores, como el ahorro de los hogares, sugiriendo oportunidades para campañas educativas que fomenten hábitos financieros saludables. Este enfoque integral, respaldado por entidades reguladoras, podría mitigar impactos a largo plazo.
