Ventas minoristas en México experimentaron un estancamiento notable durante septiembre de 2025, reflejando un leve descenso del 0.04% en comparación con el mes anterior. Este dato, proveniente de la Encuesta Mensual de Empresas Comerciales (EMEC), subraya la desaceleración en el dinamismo del sector, aunque a nivel interanual se observa un crecimiento modesto del 2.4%. Las ventas minoristas, un indicador clave del consumo interno, muestran así una tendencia errática que preocupa a analistas económicos, especialmente en un contexto de presiones inflacionarias y volatilidad en los mercados globales.
El estancamiento de las ventas minoristas no es un fenómeno aislado, sino que se enmarca en una serie de fluctuaciones mensuales que han marcado el año. En los primeros nueve meses de 2025, las ventas minoristas acumulan un incremento del 1.8%, superando la caída del 0.3% registrada en el mismo periodo de 2024. Sin embargo, este avance positivo se ve empañado por retrocesos en cuatro de esos meses, lo que genera incertidumbre sobre la solidez de la recuperación económica post-pandemia. Los expertos destacan que, pese a esta resiliencia relativa, las ventas minoristas deben monitorearse de cerca para evaluar el impacto de políticas fiscales y monetarias en el poder adquisitivo de los hogares mexicanos.
Desaceleración en el crecimiento interanual de ventas minoristas
Comparado con agosto de 2025, donde las ventas minoristas crecieron un 3.1%, el mes de septiembre marca una clara desaceleración. Este patrón sugiere que factores estacionales, como el fin de las vacaciones de verano y la anticipación a las compras navideñas, podrían estar influyendo en el comportamiento del consumidor. Las ventas minoristas, que representan una porción significativa del PIB nacional, son sensibles a estos ciclos, y su estancamiento podría presagiar ajustes en las proyecciones de crecimiento para el cierre del año.
En términos absolutos, el leve descenso del 0.04% en septiembre equivale a una paralización casi total del sector, lo que contrasta con la expansión observada en renglones específicos como artículos usados o papelería. Esta heterogeneidad en las ventas minoristas ilustra la diversificación del mercado retail mexicano, donde segmentos de bajo costo mantienen vitalidad mientras que los de mayor valor enfrentan presiones competitivas de canales digitales y importaciones.
Impacto en el consumo privado y la economía mexicana
Las ventas minoristas forman parte integral del consumo privado, que hasta agosto de 2025 mostraba una caída acumulada del 0.3%. A diferencia de este indicador más amplio, que incluye servicios, las ventas minoristas en bienes duraderos y no duraderos revelan una mayor volatilidad. Este contraste resalta la necesidad de estrategias que fomenten el gasto en bienes físicos, como incentivos fiscales para el comercio local o campañas de promoción estacional.
En el panorama macroeconómico, el estancamiento de las ventas minoristas se alinea con una inversión fija bruta que hasta agosto retrocedió un 7.3%. Estos datos combinados pintan un cuadro de demanda interna moderada, donde el sector exportador podría ser el motor principal de crecimiento. Para los minoristas, esto implica una urgencia por adaptarse a tendencias como el e-commerce, que en septiembre registró un alza del 4.1% en ventas por internet y catálogos.
Caídas sectoriales: Tiendas departamentales lideran el retroceso
Entre las ramas analizadas, las tiendas departamentales sufrieron la mayor caída en septiembre, con un descenso del 5.8% mensual. Este sector, emblemático del retail tradicional, enfrenta desafíos estructurales como la migración de clientes hacia plataformas en línea y la competencia de marcas internacionales. Las ventas minoristas en departamentales, que suelen impulsar ventas cruzadas en moda y hogar, ahora requieren innovación para recuperar terreno.
Otras áreas afectadas incluyen mobiliario, cómputo y teléfonos, con una baja del 3.0%, y abarrotes y alimentos, que cayeron 1.5%. Estos retrocesos en ventas minoristas básicas afectan directamente el presupuesto familiar, exacerbando la sensibilidad al precio en un entorno de inflación controlada pero persistente. Por el contrario, combustibles y artículos para el esparcimiento mostraron descensos más moderados, del 1.3% y 0.9% respectivamente, indicando que el gasto esencial se mantiene, aunque con contención.
Incrementos en nichos de ventas minoristas
No todo es negativo en el panorama de ventas minoristas. Segmentos como artículos usados crecieron un 10.9%, impulsados por la economía circular y la conciencia ambiental. Asimismo, papelería subió 5.7%, textiles no ropa 4.2%, y ropa y bisutería 3.6%. Estos avances en ventas minoristas especializadas demuestran la adaptabilidad del consumidor mexicano, que prioriza opciones asequibles y funcionales en tiempos de incertidumbre económica.
El canal de internet y catálogos, con un 4.1% de alza, emerge como un faro de esperanza para las ventas minoristas digitales. Esta tendencia acelera la transformación del retail, donde la integración omnicanal se vuelve esencial para capturar demanda fragmentada. Analistas prevén que, si el estancamiento persiste, más empresas pivotarán hacia modelos híbridos para estabilizar sus ventas minoristas.
Contexto metodológico y proyecciones para ventas minoristas
La EMEC, que mide 22 ramas de mercancías y canales, se basa en un universo de 1,976,041 unidades económicas y una muestra de 4,550. Esta robustez estadística permite una visión precisa del estancamiento en ventas minoristas, aunque advierte sobre limitaciones en la cobertura de microempresas informales. Para el trimestre final de 2025, se espera que las ventas minoristas repunten con el Buen Fin y Navidad, pero el riesgo de recesión global podría moderar estas expectativas.
En comparación con periodos previos, el crecimiento interanual del 2.4% en septiembre es inferior al 3.1% de agosto, lo que señala una curva de desaceleración en ventas minoristas. Este patrón errático, con caídas en seis de las 22 categorías, subraya la vulnerabilidad sectorial y la necesidad de políticas que estimulen el empleo y el ingreso real.
De acuerdo con reportes recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, estos indicadores mensuales ayudan a calibrar intervenciones gubernamentales en el ámbito comercial. Además, observadores del mercado han notado en foros especializados cómo el consumo en bienes no esenciales se contrae ante preferencias por ahorro, un fenómeno que se alinea con datos de encuestas de confianza del consumidor.
En discusiones con expertos del sector, se menciona que la Encuesta Mensual de Empresas Comerciales captura dinámicas que van más allá de las cifras puras, incorporando tendencias como el auge de ventas en línea. Finalmente, publicaciones especializadas en economía destacan que, pese al estancamiento, la base acumulada de ventas minoristas ofrece un colchón para la volatilidad futura.
