CETES Los Certificados de la Tesorería de la Federación, conocidos comúnmente como CETES, han mostrado un comportamiento mixto en la reciente subasta semanal organizada por el Banco de México (Banxico). Esta variabilidad en los rendimientos refleja las complejidades del entorno económico actual en México, donde la debilidad observada en el crecimiento y la persistencia de la inflación generan incertidumbre entre inversionistas y analistas. En esta subasta, los CETES de corto plazo experimentaron ajustes a la baja o estables, mientras que los instrumentos de deuda de mayor duración, como bonos y Udibonos, registraron incrementos en sus tasas, lo que subraya la cautela del mercado ante posibles cambios en la política monetaria.
Rendimientos de CETES: un panorama mixto en la subasta
Los CETES, como instrumentos clave para el financiamiento del gobierno federal, son un termómetro esencial de la confianza en la economía mexicana. En la subasta del 25 de noviembre de 2025, el CETE a 28 días se colocó con una tasa del 7.15%, lo que representa una disminución de 0.10 puntos porcentuales en comparación con la emisión anterior. Este ajuste a la baja se alinea con las expectativas del mercado de que la tasa de referencia de Banxico cierre el año en torno al 7%, anticipando un recorte adicional de 25 puntos base en las próximas decisiones de la Junta de Gobierno.
Detalles por plazo en los CETES
En el segmento de CETES a 91 días, no se observaron cambios significativos, manteniéndose la tasa en 7.27% por tercera subasta consecutiva. Se colocaron 10,700 millones de pesos con una demanda de 2.34 veces el monto ofertado, lo que indica una aceptación estable por parte de los inversionistas institucionales. Por otro lado, el CETE a 182 días vio un leve incremento a 7.46%, un alza de 0.05 puntos porcentuales, con 15,100 millones de pesos subastados y una demanda de 2.13 veces. Finalmente, el CETE a 350 días alcanzó el 7.63%, subiendo 0.12 puntos porcentuales, con una colocación de 16,500 millones de pesos y demanda de 2.28 veces.
Estos movimientos en los CETES no son aislados; responden a un contexto donde la inflación, aunque en descenso gradual, aún resiste presiones externas como los precios de las materias primas y la volatilidad en los mercados globales. Los analistas destacan que la demanda por CETES de corto plazo sigue robusta, lo que sugiere que los inversionistas buscan liquidez en un entorno de incertidumbre económica.
Bonos de largo plazo: alzas en rendimientos por riesgos percibidos
Contrarrestando la tendencia mixta de los CETES, los bonos de mayor duración experimentaron incrementos notables en sus rendimientos, señalando una mayor aversión al riesgo. El MBono a 10 años, con vencimiento en febrero de 2036, se colocó a una tasa del 8.96%, un aumento de 0.25 puntos porcentuales respecto a la subasta previa. Se subastaron 16,000 millones de pesos con una demanda de 2.76 veces, lo que refleja interés sostenido pero también exigencia de mayores retornos para compensar la incertidumbre.
Udibonos y su rol en la protección contra inflación
Los Udibonos, instrumentos indexados a la inflación, también mostraron un alza en su rendimiento. El Udibono a 20 años, vencimiento en noviembre de 2043, registró una tasa del 4.55%, incrementándose 0.25 puntos porcentuales. Con una subasta de 6,878.99 millones de pesos y demanda de 2.32 veces, estos bonos subrayan la preocupación por la persistencia de la inflación en México, que aunque ha moderado su ritmo, podría influir en las decisiones futuras de Banxico.
La subida en los rendimientos de bonos de largo plazo, como los MBonos y Udibonos, se interpreta como una respuesta a la debilidad económica reciente, evidenciada en indicadores como el PIB trimestral y el empleo formal. En un escenario donde la política fiscal enfrenta presiones por el gasto público, estos incrementos podrían encarecer el costo de la deuda soberana, impactando las finanzas públicas a mediano plazo.
Expectativas de política monetaria y su impacto en CETES
La Junta de Gobierno de Banxico, en su afán por equilibrar el control de la inflación con el estímulo al crecimiento, ha mantenido un ciclo bajista en las tasas de interés, pero la mayoría de los analistas prevé una pausa en el primer trimestre de 2026. Esta expectativa se ve reflejada en el comportamiento de los CETES, donde los plazos cortos benefician de recortes anticipados, mientras que los largos incorporan primas de riesgo por posibles ajustes en la curva de rendimientos.
El mercado de CETES y bonos no opera en el vacío; factores como la fortaleza del peso mexicano frente al dólar y las señales de la Reserva Federal de Estados Unidos influyen directamente. Una política monetora divergente entre México y EE.UU. podría presionar al alza los rendimientos de CETES en plazos medios, obligando a Banxico a recalibrar su postura.
Demanda y colocaciones: indicadores de confianza
La demanda en la subasta de CETES varió entre 2.13 y 2.76 veces el monto colocado, cifras que, aunque sólidas, muestran una ligera contracción en plazos intermedios. Para los bonos, la sobredemanda en MBonos sugiere que fondos de pensiones y aseguradoras mantienen posiciones defensivas, priorizando retornos ajustados por inflación en un contexto de volatilidad.
En resumen, el panorama de CETES mixtos y rendimientos crecientes en bonos de largo plazo ilustra las tensiones inherentes a la economía mexicana actual. La capacidad de Banxico para navegar esta incertidumbre será crucial para estabilizar las tasas y fomentar la inversión productiva.
Analistas consultados en reportes recientes de instituciones financieras como BBVA y Citibanamex coinciden en que estos patrones en CETES podrían persistir si la inflación no converge más rápido hacia el objetivo del 3%. De igual manera, observatorios económicos independientes han notado que la demanda por Udibonos crece en paralelo a las expectativas de presiones inflacionarias derivadas de choques supply-side.
Por su parte, datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sobre el comportamiento del consumo privado respaldan la narrativa de debilidad económica que impulsa estos ajustes en CETES y bonos. Finalmente, publicaciones especializadas en mercados emergentes destacan cómo la curva de rendimientos en México se asemeja a patrones observados en otros países de la región, donde la incertidumbre política y fiscal juega un rol protagónico.

