Seguridad jurídica representa el pilar fundamental para el desarrollo económico de México, y en este contexto, directores de al menos seis bancos operando en el país han sostenido reuniones clave con el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Hugo Aguilar. Estas conversaciones buscan fortalecer la confianza en el sistema judicial, especialmente tras la reciente reforma judicial. Emilio Romano, director Ejecutivo de Bank of America México (BofA), destacó en una conferencia de prensa que el encuentro fue positivo y enfocado en agilizar litigios sin medidas oportunistas, promoviendo una impartición de justicia equilibrada.
La seguridad jurídica no solo es esencial para la expansión de negocios e inversiones, sino que también influye directamente en la percepción de estabilidad que tienen los inversionistas internacionales sobre México. Romano enfatizó que, aunque no hablaba en nombre de la Asociación de Bancos de México (ABM), donde funge como presidente, su institución asume el nuevo marco judicial como una realidad irreversible. "No estamos analizando si fue o no adecuada la reforma al poder Judicial. Lo que estamos haciendo es ver cómo podemos contribuir a que esta nueva etapa agregue seguridad jurídica en la impartición de justicia", señaló el directivo.
Seguridad jurídica y su impacto en la banca mexicana
En un entorno donde la seguridad jurídica es clave para mitigar riesgos, Bank of America México reafirma su compromiso a largo plazo con el país, habiendo operado por más de un siglo. Esta postura refleja una visión estratégica que prioriza la adaptación al contexto actual, reconociendo que un sistema judicial confiable puede catalizar el crecimiento sostenido de la economía. Los banqueros presentes en la reunión expresaron preocupaciones específicas sobre casos litigiosos que afectan al sector financiero, solicitando al máximo tribunal una intervención que garantice procesos transparentes y eficientes.
Reuniones con Hugo Aguilar: Hacia una justicia ágil
Las discusiones con Hugo Aguilar se centraron en cómo el Poder Judicial puede apoyar a la banca en la resolución de disputas de manera expedita. La seguridad jurídica, en este sentido, se posiciona como un factor determinante para evitar dilaciones que erosionen la confianza de los actores económicos. Romano subrayó que estas interacciones buscan un equilibrio, donde ninguna parte pueda beneficiarse de tácticas dilatorias, fomentando así un ambiente propicio para las operaciones bancarias en México.
Esta iniciativa de diálogo directo entre el sector privado y la SCJN ilustra un esfuerzo colectivo por robustecer las instituciones. En un país donde la inversión extranjera directa depende en gran medida de la percepción de estabilidad legal, acciones como estas contribuyen a restaurar la fe en el marco normativo. Además, la seguridad jurídica se entrelaza con la necesidad de reformas que alineen el sistema con estándares internacionales, asegurando que México siga siendo atractivo para el capital global.
Perspectivas económicas: Crecimiento y T-MEC en el horizonte
Bank of America proyecta un crecimiento modesto para la economía mexicana, estimando un 0.6% para este año y un 1.0% para 2026, con potencial al alza una vez que se disipen incertidumbres globales. La seguridad jurídica juega un rol crucial en estas proyecciones, ya que un entorno judicial predecible estimula las decisiones de inversión. Romano argumentó que factores externos, como la volatilidad en Estados Unidos, han frenado el dinamismo, pero el interés por México permanece latente, especialmente en el marco del nearshoring.
Dependencia de la economía estadounidense y nearshoring
La interconexión económica con Estados Unidos es un elemento pivotal, dada la alta dependencia de México en exportaciones e importaciones. Cualquier variación en el crecimiento norteamericano impacta directamente en las cadenas de suministro mexicanas. La seguridad jurídica, al proporcionar certeza en contratos y disputas comerciales, fortalece esta relación bilateral. Especialistas de BofA destacan que, con la claridad en la redistribución global de cadenas, México se posiciona como un destino privilegiado para la relocalización industrial.
El nearshoring, impulsado por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), continúa siendo una oportunidad estratégica. La renegociación prevista para el segundo semestre de 2026 podría generar una estructura de certidumbre que eleve el crecimiento por encima de las estimaciones conservadoras. En este panorama, la seguridad jurídica emerge como el hilo conductor que une políticas comerciales con la atracción de inversiones productivas, permitiendo que México aproveche su proximidad geográfica y mano de obra calificada.
Plan México y sector energético: Pilares de inversión
El Plan México, orientado a sectores prioritarios, junto con las leyes secundarias en el ámbito energético, han proporcionado mayor claridad para inversionistas. Diego Suárez, director de banca de inversión en BofA, resaltó la intención positiva del gobierno en atraer capitales productivos, reconociendo que sin energía confiable, el potencial de crecimiento del país queda limitado. La seguridad jurídica en estos dominios asegura que las prioridades de infraestructura se ejecuten con diligencia, alineando esfuerzos públicos y privados.
Diálogo gobierno-inversionistas: Apertura y prioridades
La administración actual muestra una apertura al diálogo con bancos, empresarios e inversionistas, lo que favorece la implementación de ideas innovadoras. Aunque no siempre hay acuerdo total en todos los temas, esta disposición al intercambio constructivo es vista como un avance hacia resultados tangibles para la nación. La seguridad jurídica, en este contexto, actúa como catalizador para que las mejores prácticas se traduzcan en políticas efectivas, impulsando un desarrollo inclusivo y sostenible.
En el sector de capitales, BofA mantiene optimismo, con un interés sostenido por parte de inversionistas en México. Este entusiasmo se basa en la percepción de que el país es un eslabón clave en la integración norteamericana, donde la seguridad jurídica garantiza la protección de activos y la resolución equitativa de conflictos. Pronósticos como el Mundial de Fútbol en 2026 y la inversión post-renegociación del T-MEC apuntalan esta visión, proyectando un repunte en la actividad económica.
La reforma judicial, aunque controvertida, se interpreta ahora como una oportunidad para inyectar mayor seguridad jurídica en los procesos cotidianos. Instituciones como Bank of America, con su trayectoria centenaria, ejemplifican la resiliencia del sector financiero ante cambios estructurales. Al enfocarse en contribuciones positivas, los banqueros buscan no solo resolver litigios pendientes, sino también pavimentar el camino para una justicia que impulse la competitividad nacional.
En las proyecciones a mediano plazo, la disipación de incertidumbres globales, combinada con avances en seguridad jurídica, podría elevar el crecimiento por encima del 1.0% estimado para 2026. Fuentes cercanas a la conferencia de BofA indican que este escenario depende en gran medida de la agilidad en la SCJN y la continuidad del diálogo intersectorial, elementos que han sido destacados en reportes recientes del sector bancario.
Finalmente, el rol del gobierno en priorizar infraestructura energética y el nearshoring resalta la interdependencia entre políticas públicas y confianza privada. Analistas de instituciones financieras internacionales, como se mencionó en el evento, coinciden en que México está bien posicionado, siempre y cuando la seguridad jurídica siga fortaleciéndose. Estas perspectivas, compartidas en foros como la conferencia de prensa de BofA, subrayan la necesidad de un enfoque colaborativo para maximizar el potencial económico del país.

