Aumento salarial directo es la propuesta clave que la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) ha presentado ante la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) para el próximo año. Esta iniciativa busca un incremento del 20% en el salario mínimo general, eliminando por completo el Monto Independiente de Recuperación (MIR), un mecanismo que, según la central sindical, ya cumplió su función histórica pero ahora obstaculiza el avance en las negociaciones laborales. En un contexto donde el poder adquisitivo de los trabajadores ha mostrado signos de recuperación, esta demanda resalta la necesidad de transitar hacia un modelo más transparente y enfocado en el diálogo social puro.
Contexto del aumento salarial directo propuesto por la UNT
El aumento salarial directo del 20% no surge de la nada; responde a una evolución en las condiciones económicas y laborales de México. Durante décadas, el salario mínimo se vio erosionado por la inflación y políticas económicas que priorizaban la estabilidad macroeconómica sobre el bienestar de los asalariados. Fue en ese escenario que se introdujo el MIR en 2017, como una herramienta temporal para revertir esa pérdida de valor real. Hoy, con datos que indican que el salario mínimo ha superado los niveles de los años ochenta y que México ya no figura con el ingreso más bajo entre los países de la OCDE, la UNT argumenta que es momento de dejar atrás este instrumento extraordinario.
La propuesta de aumento salarial directo busca equiparar el debate salarial con las realidades actuales del mercado laboral. Según expertos en economía laboral, este tipo de incrementos directos fomentan una mayor estabilidad en las finanzas personales de los trabajadores, permitiendo un consumo más predecible y contribuyendo al crecimiento económico general. Además, al eliminar el MIR, se evitan distorsiones que afectan las revisiones contractuales en empresas y sectores públicos, abriendo la puerta a negociaciones más fluidas y adaptadas a cada contexto regional.
Beneficios del aumento salarial directo para la economía mexicana
Implementar un aumento salarial directo del 20% tendría implicaciones profundas en la economía mexicana. Por un lado, impulsaría el consumo interno, ya que los trabajadores de menores ingresos destinan una mayor proporción de su salario a bienes y servicios básicos. Esto, a su vez, beneficiaría a las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), que dependen en gran medida de la demanda local. Estudios previos sobre incrementos salariales pasados muestran que, lejos de generar desempleo masivo, estos ajustes estimulan la creación de empleos en sectores como el comercio y los servicios, al aumentar la rotación económica.
En términos de negociación colectiva, el aumento salarial directo eliminaría barreras artificiales. El MIR, aunque efectivo inicialmente, ha creado un "dique de contención" en las discusiones salariales, como lo describe Alejandro Avilés, representante obrero ante la Conasami. Al priorizar incrementos directos, se fortalece el rol de los sindicatos en la determinación de salarios justos, alineándose con los principios de la reforma laboral de 2019 que enfatiza el diálogo tripartito entre gobierno, patrones y trabajadores.
Eliminación del MIR: Un paso hacia la madurez laboral
La eliminación del MIR es el eje complementario de esta propuesta de aumento salarial directo. Creado como medida de recuperación, este monto adicional ha permitido que el salario mínimo pase de representar apenas el 40% de la canasta básica en 2016 a cubrirla casi por completo en la actualidad. Sin embargo, su permanencia genera inequidades, ya que no todos los contratos laborales lo incorporan de manera uniforme, lo que complica las negociaciones colectivas a nivel federal y local.
Desde la perspectiva de la UNT, mantener el MIR prolongaría artificialmente un mecanismo que ya no responde a las necesidades del momento. En su lugar, un aumento salarial directo permitiría que las revisiones salariales se basen en indicadores reales como la inflación proyectada, el crecimiento del PIB y la productividad sectorial. Esto no solo simplificaría el proceso para la Conasami, sino que también empoderaría a los trabajadores en sus demandas, fomentando una cultura de equidad en el ámbito laboral mexicano.
Impacto en la negociación colectiva sin el MIR
Sin el MIR, la negociación colectiva ganaría en agilidad y relevancia. Las partes involucradas —trabajadores, empleadores y gobierno— podrían enfocarse en argumentos técnicos sólidos, como las proyecciones de inflación para 2026, que según analistas oscilarán entre el 3% y el 4%. Un aumento salarial directo del 20% superaría ampliamente estos niveles, compensando no solo la erosión inflacionaria sino también las desigualdades regionales, donde estados como Chiapas o Oaxaca aún enfrentan salarios base más bajos que en el norte del país.
Además, esta propuesta alinea con tendencias globales en política salarial. Países como Brasil y Argentina han transitado de mecanismos de recuperación a incrementos directos, resultando en una mayor formalización del empleo y reducción de la pobreza laboral. En México, donde el 55% de la fuerza laboral gana menos de dos salarios mínimos, un aumento salarial directo podría ser el catalizador para reducir esa brecha, promoviendo una distribución más equitativa de la riqueza generada por el sector exportador.
Proceso de deliberación en la Conasami para 2026
El camino hacia este aumento salarial directo ya está en marcha. La UNT entregó su documento el 13 de noviembre, y el sector obrero se reunirá el 19 de este mes para discutirla de manera conjunta. La Conasami, por su parte, instalará pronto sesiones permanentes con el sector patronal, que espera la convocatoria oficial para iniciar las pláticas. Este proceso tripartito es esencial para garantizar que la decisión final refleje un consenso equilibrado, evitando confrontaciones que en el pasado han retrasado la fijación salarial.
La disposición de la UNT a aportar elementos técnicos subraya su compromiso con un debate informado. Temas como el impacto en la competitividad empresarial serán clave, ya que los patrones argumentarán que un aumento salarial directo del 20% podría elevar costos operativos en industrias intensivas en mano de obra. No obstante, datos históricos indican que los beneficios en productividad y retención de talento suelen contrarrestar estos efectos, especialmente en un contexto de nearshoring que atrae inversión extranjera.
Perspectivas del sector obrero y patronal
Desde el sector obrero, figuras como Alejandro Avilés enfatizan que el aumento salarial directo es un derecho conquistado por la lucha sindical, no un capricho. Su visión es que los salarios deben ser un instrumento de justicia social, elevando la calidad de vida de millones de familias. Por el contrario, el sector patronal, representado en foros previos, aboga por incrementos moderados del 12% al 15%, citando presiones inflacionarias globales y la necesidad de mantener la atractividad de México como destino manufacturero.
En este tira y afloja, la Conasami jugará un rol pivotal, analizando datos del INEGI sobre empleo y pobreza, así como proyecciones del Banco de México. Un aumento salarial directo exitoso no solo beneficiaría a los trabajadores directos, sino que impulsaría cadenas de valor en sectores como la agricultura y el turismo, donde los bajos salarios han sido un freno al desarrollo sostenible.
En las deliberaciones recientes, se ha destacado cómo el aumento salarial directo podría integrarse con políticas de capacitación laboral, preparando a la fuerza de trabajo para empleos de mayor valor agregado. Esto, combinado con incentivos fiscales para empresas que adopten salarios por encima del mínimo, crearía un ecosistema laboral más resiliente ante shocks económicos como los vistos en la pandemia.
Al final del proceso, la decisión sobre el aumento salarial directo influirá en la agenda económica del gobierno entrante, que ha prometido continuidad en el avance salarial pero con énfasis en la sostenibilidad fiscal. Observadores cercanos al Consejo de Representantes de la Conasami señalan que la propuesta de la UNT ha ganado tracción entre aliados sindicales, basándose en evidencias presentadas en foros del mes pasado.
Informes preliminares de economistas consultados por publicaciones especializadas en temas laborales refuerzan la viabilidad de esta medida, recordando que incrementos pasados no generaron el desempleo temido, sino un repunte en el PIB impulsado por el consumo. Así, el debate sobre el aumento salarial directo se perfila como un hito en la evolución de las políticas de ingreso en México.

