Tarjetas de crédito bancarias rompen récord en México
Tarjetas de crédito bancarias continúan su expansión imparable en el mercado mexicano, alcanzando cifras históricas que reflejan una mayor penetración del crédito al consumo. Según datos actualizados, el número de contratos vigentes superó los 38 millones en agosto de 2025, lo que representa un salto de 2.9 millones de plásticos en comparación con el mismo mes del año anterior. Este crecimiento en tarjetas de crédito no solo incrementa el acceso a financiamiento, sino que también impulsa el saldo total de la cartera, consolidándose como el segmento más dinámico dentro del portafolio de consumo bancario.
El saldo de las tarjetas de crédito bancarias llegó a 645,100 millones de pesos, con un incremento real anual de 8.3%. Este avance posiciona a las tarjetas de crédito como el motor principal del crédito revolvente, superando otros productos en ritmo de expansión. La confianza de los usuarios en las tarjetas de crédito se traduce en un uso más frecuente para compras cotidianas, viajes y emergencias, lo que explica por qué el segmento representa cerca del 37% de la cartera total de consumo.
BBVA lidera emisión de tarjetas de crédito
BBVA México se mantiene como el rey indiscutible en la emisión de tarjetas de crédito, con 10 millones 982,034 contratos activos a agosto de 2025. Este banco sumó más de 1.3 millones de nuevas tarjetas de crédito en solo un año, demostrando una estrategia agresiva de captación. Le sigue Banamex con 9 millones 621,422 plásticos, que incorporó poco más de un millón adicional. Santander ocupa el tercer puesto con 3 millones 965,613 tarjetas de crédito, creciendo en 648,000 unidades.
Otros jugadores relevantes en el mercado de tarjetas de crédito incluyen a BanCoppel, con 3 millones 671,274 contratos, aunque registró una reducción de 904,000; Banorte con 2 millones 824,872, sumando más de 500,000; y HSBC con 2 millones 219,871. Instituciones como Inbursa, Invex y Banco Azteca completan el top, mostrando variaciones mixtas pero contribuyendo al ecosistema general de tarjetas de crédito bancarias.
Morosidad controlada en tarjetas de crédito
A pesar del boom en tarjetas de crédito, la morosidad se mantiene en niveles saludables. El índice de morosidad (Imor) para tarjetas de crédito bancarias cerró en 3.23% en agosto, una ligera mejora respecto al 3.27% del mes previo y al 3.40% de agosto 2024. Este control refleja una mejor gestión de riesgos por parte de los bancos y una mayor disciplina de pago entre los usuarios de tarjetas de crédito.
Los bancos con mayor morosidad en tarjetas de crédito son BanCoppel (9.41%) y Banco Azteca (7.38%), segmentos enfocados en población de menores ingresos. En contraste, los grandes emisores mantienen tasas por debajo del promedio, lo que refuerza la estabilidad del sistema de tarjetas de crédito.
Tasas de interés en tarjetas de crédito
La tasa de interés promedio ponderado para tarjetas de crédito se ubicó en 38.3% según el último dato disponible de febrero 2025. Aunque elevada, esta tasa permite a millones acceder a financiamiento inmediato. Los usuarios responsables que pagan el total evitan intereses, maximizando los beneficios de sus tarjetas de crédito como cashback, puntos y meses sin intereses.
El crecimiento sostenido de las tarjetas de crédito bancarias responde a factores como la digitalización bancaria y promociones agresivas. Cada vez más mexicanos incorporan tarjetas de crédito a su rutina financiera, desde pagos en línea hasta diferidos en comercios. Este hábito fortalece la inclusión financiera y estimula el consumo interno.
Informes periódicos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores destacan que el segmento de tarjetas de crédito lidera el crédito al consumo por su flexibilidad. Similarmente, reportes del Banco de México confirman el incremento real en saldos, validando la tendencia alcista. Analistas consultados por medios especializados coinciden en que las tarjetas de crédito mantendrán su ritmo expansivo hacia finales de 2025.
En resumen, las tarjetas de crédito bancarias no solo crecen en volumen, sino en relevancia económica. Su manejo responsable abre puertas a mejores historiales crediticios y beneficios exclusivos. La evolución de este mercado seguirá marcada por innovación digital y competencia entre emisores.
