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T-MEC debe prolongarse ya: GM, Tesla y Ford

T-MEC enfrenta revisión crucial en 2026

T-MEC representa el pilar del comercio automotriz en Norteamérica, y su posible prolongación genera consenso entre los gigantes del sector. General Motors, Tesla, Ford y Toyota Motor han elevado la voz para instar al gobierno de Estados Unidos a extender el tratado más allá de su fecha límite. Esta solicitud surge ante la inminente revisión programada para 2026, donde se evaluará la continuidad del acuerdo que une a México, Estados Unidos y Canadá en un marco de libre comercio.

El T-MEC no solo facilita el flujo de vehículos y componentes, sino que genera ahorros anuales de decenas de miles de millones de dólares gracias a la integración regional. Fabricantes con plantas en los tres países dependen de esta eficiencia para mantener competitividad global. Sin el T-MEC, las cadenas de suministro se fragmentarían, elevando costos y afectando empleos en la industria automotriz estadounidense.

Presentaciones ante la Oficina del Representante Comercial

Las empresas entregaron comentarios formales a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR). En ellos, el grupo que agrupa a los tres grandes de Detroit —General Motors, Ford y Stellantis— destacó que el T-MEC “permite competir a nivel mundial mediante ganancias de eficiencia regional”. Tesla y Toyota, aunque con enfoques distintos, coinciden en la necesidad de preservar el marco actual mientras se introducen ajustes puntuales.

Este llamado al T-MEC se produce en un contexto de transición política en Washington. La administración entrante deberá decidir si inicia la revisión conjunta o acepta prorrogar el acuerdo por periodos de seis años, tal como establece el capítulo 34 del tratado. La prolongación del T-MEC evitaría incertidumbre que podría frenar inversiones por más de 100 mil millones de dólares anunciados en los últimos cinco años.

Beneficios económicos del T-MEC en cifras

El T-MEC ha impulsado exportaciones automotrices estadounidenses por encima de los 150 mil millones de dólares anuales. México, como socio estratégico, ensambla más de 4 millones de vehículos ligeros cada año, muchos destinados al mercado norteamericano. La integración regional permite que un motor fabricado en Canadá cruce fronteras sin aranceles, reduciendo costos en hasta 15% frente a competidores asiáticos.

Además, el T-MEC fortaleció reglas de origen que exigen 75% de contenido regional en vehículos. Esta norma protege empleos en Estados Unidos y estimula la relocalización de proveedores. Prolongar el T-MEC garantizaría que estas reglas sigan beneficiando a trabajadores de Michigan, Ohio y Tennessee, donde se concentran las plantas de ensamble de GM y Ford.

Impacto en la electromovilidad

Tesla, líder en vehículos eléctricos, también respalda la extensión del T-MEC. La empresa opera gigafábricas en Texas y planea expandir producción en Nuevo León, México. Mantener el tratado facilita el acceso a minerales críticos provenientes de Canadá y mano de obra calificada mexicana, elementos indispensables para baterías de litio. Sin T-MEC, los aranceles del 2.5% sobre vehículos importados encarecerían el Model Y en hasta 1,200 dólares por unidad.

Toyota, por su parte, invirtió 2,200 millones de dólares en Guanajuato para producir la Tacoma. La compañía japonesa argumenta que el T-MEC equilibra intereses entre sindicatos estadounidenses y flexibilidad operativa en México. Prolongar el acuerdo permitiría mantener 8,000 empleos directos en esa planta y miles más en la cadena de proveedores.

Escenarios ante la revisión de 2026

Si no se logra consenso, el T-MEC podría terminar en 2036, desencadenando renegociaciones complejas. Analistas estiman que la ruptura elevaría el precio promedio de un vehículo nuevo en 2,000 dólares. Por ello, la Alianza por la Producción Automotriz en Norteamérica —que agrupa a las cuatro empresas— solicita una prórroga automática de 16 años para dar certidumbre a inversiones de largo plazo.

El capítulo laboral del T-MEC, único en su tipo, ha elevado salarios en plantas mexicanas un 20% desde 2020. Este avance, logrado tras inspecciones conjuntas, demuestra que el tratado evoluciona sin necesidad de desmantelarlo. Extender el T-MEC consolidaría estos logros y evitaría retroceder a barreras arancelarias que afecten a consumidores de los tres países.

En presentaciones enviadas a la USTR, los fabricantes coinciden en que el T-MEC genera más beneficios que ajustes menores. General Motors calcula que cada año de vigencia adicional preserva 150,000 empleos indirectos en Estados Unidos. Ford añade que la integración regional ahorra 12,000 millones de dólares solo en logística transfronteriza.

Expertos consultados por El Economista coinciden en que la presión empresarial inclinará la balanza hacia la prolongación. La revisión de 2026, originalmente vista como riesgo, se transforma en oportunidad para reforzar el bloque comercial más grande del mundo. Mientras tanto, plantas en Coahuila, San Luis Potosí y Puebla operan a capacidad máxima, confiadas en que el T-MEC seguirá siendo el motor de la prosperidad compartida.

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