Sheinbaum recibe en Palacio Nacional a titular de Agricultura EU
Sheinbaum sostuvo este lunes un encuentro clave con la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, en Palacio Nacional. El diálogo giró en torno al gusano barrenador del ganado, plaga que amenaza la exportación mexicana de carne y genera tensiones comerciales. Sheinbaum, acompañada por el titular de Sader, Julio Berdegué, buscó acelerar la reapertura de mercados suspendidos desde julio por un brote que el gobierno califica de controlado pero que Washington considera riesgo sanitario inaceptable.
Gusano barrenador: la larva que paralizó un millón de cabezas
El gusano barrenador, larva parasitaria que devora tejido vivo, obligó a Estados Unidos a cerrar la frontera a ganado mexicano. Más de un millón de cabezas exportadas en 2024 quedaron varadas. Sheinbaum había tildado la medida de “exagerada” en plena escalada de presión arancelaria de Donald Trump. Hoy, la misma Sheinbaum preside la mesa donde México pide flexibilidad mientras aplica ivermectina masiva y libera millones de moscas estériles para esterilizar la plaga.
Brooke Rollins llegó con datos epidemiológicos actualizados. Un caso detectado en septiembre en Nuevo León, a 200 km de Texas, reactivó las alarmas. Sheinbaum replicó con reportes de Sader que certifican cero brotes activos en zonas de engorda. El intercambio, aunque cordial, dejó entrever la asimetría: Washington exige inspecciones adicionales; México advierte que retrasos prolongados costarán 400 millones de dólares mensuales al sector ganadero.
Comercio agroalimentario: motor bajo vigilancia sanitaria
Sheinbaum y Brooke Rollins coincidieron en que el comercio binacional mueve 48 mil millones de dólares anuales. Sin embargo, el gusano barrenador expone la fragilidad de la cadena. México exporta 80 % de su carne bovina a Estados Unidos; cualquier cierre selectivo golpea directamente a 1.2 millones de productores. Sheinbaum propuso un protocolo exprés de certificación digital que reduzca de 15 a 3 días los trámites fitosanitarios. Rollins respondió que lo estudiará, pero condicionó avances a auditorías conjuntas en mataderos de Sonora y Chihuahua.
Cooperación transfronteriza: moscas estériles y drones
La campaña de moscas estériles, financiada 60 % por USDA y 40 % por Sader, liberó 120 millones de insectos machos irradiados en 2025. Sheinbaum anunció que duplicará la planta de producción en Chiapas para cubrir Centroamérica y evitar rebrotes desde Guatemala. Brooke Rollins aplaudió la iniciativa, pero exigió trazabilidad GPS de cada liberación. Sheinbaum aceptó, a cambio de que Estados Unidos comparta inteligencia satelital sobre rutas migratorias del gusano barrenador impulsadas por huracanes.
En paralelo, ambos países activarán drones térmicos en la franja fronteriza. El proyecto piloto arranca en enero 2026 con 40 aparatos que detectarán ganado infectado a 500 metros de altura. Sheinbaum destacó que México aportará 12 millones de dólares del presupuesto de Conahcyt; Rollins comprometió tecnología de visión nocturna valorada en 8 millones.
Sheinbaum frente al espejo Trump
El encuentro ocurre cuando el equipo de Trump revisa el T-MEC sección por sección. Sheinbaum sabe que el gusano barrenador es pretexto para presionar en temas mayores: migración, fentanilo y aranceles al acero. Por eso ordenó a Berdegué preparar un expediente técnico impecable que blindará al sector ante cualquier panel de controversias. Fuentes cercanas al gabinete revelan que Sheinbaum instruyó “no ceder un milímetro en soberanía sanitaria, pero tampoco regalar excusas”.
En los pasillos de Palacio, colaboradores de Brooke Rollins filtraron que la secretaria salió impresionada por la red de laboratorios móviles mexicanos desplegados en 72 horas tras el brote de Nuevo León. Un informe preliminar de USDA, circulado entre senadores texanos, reconoce que México redujo 94 % la incidencia en tres meses.
Analistas consultados por El Economista coinciden en que Sheinbaum logró despolitizar temporalmente el gusano barrenador. El comunicado conjunto de Sader y USDA, difundido al cierre de la reunión, habla de “avances sustantivos” y fija diciembre como plazo para reabrir 70 % de los rastros suspendidos. Resta ver si el Congreso estadounidense, presionado por ganaderos de Iowa, aprueba los fondos extras que Rollins solicitó para acelerar inspecciones.

