Coca-Cola FEMSA ha tomado una decisión estratégica al pausar la construcción de nuevos centros de distribución en México, impactada directamente por el inminente aumento del impuesto especial a bebidas azucaradas. Esta medida busca proteger la rentabilidad de la empresa en un contexto de volúmenes de ventas proyectados a la baja. La compañía, líder en el embotellado de productos Coca-Cola, ajustará sus inversiones de capital para priorizar la eficiencia operativa y la optimización de costos, evitando expansiones innecesarias que podrían generar sobrecostos en un escenario de contracción económica.
Impacto del impuesto especial en la estrategia de Coca-Cola FEMSA
El aumento del impuesto especial a bebidas azucaradas representa un desafío significativo para la industria de bebidas en México, y Coca-Cola FEMSA no es la excepción. Esta política fiscal, que busca desincentivar el consumo de productos con alto contenido de azúcar, podría reducir los volúmenes de ventas en un rango de un solo dígito bajo a medio durante el próximo año. Ante esta realidad, la empresa ha decidido replantear sus planes de expansión logística, enfocándose en maximizar el uso de la infraestructura existente para mantener la competitividad en el mercado.
Razones económicas detrás de la pausa en centros de distribución
Gerardo Cruz, director de Finanzas de Coca-Cola FEMSA, enfatizó durante la presentación de resultados del tercer trimestre de 2025 que invertir en nuevos centros de distribución en este momento sería contraproducente. "Lo peor que podemos hacer es poner tres nuevos centros de distribución que terminen siendo improductivos, generando solo depreciación adicional y costos de mano de obra innecesarios", señaló. Esta pausa en centros de distribución permite a la compañía redirigir recursos hacia iniciativas que fortalezcan la productividad y la rentabilidad, como el ajuste de costos operativos y la revisión exhaustiva de proyectos en curso.
En un entorno donde la economía mexicana se espera crezca solo un modesto 1.5% en 2026, según proyecciones de analistas, las empresas como Coca-Cola FEMSA deben navegar con cautela. La pausa en centros de distribución no solo responde a la presión fiscal, sino también a la necesidad de alinear las inversiones con la demanda real del mercado. De esta manera, la empresa busca mitigar el impacto del impuesto especial a bebidas azucaradas, preservando su posición como embotelladora dominante en la región.
Plan de inversión 2024-2028 y ajustes necesarios
Originalmente, el plan de inversión 2024-2028 de Coca-Cola FEMSA contemplaba una ambiciosa expansión que incluía el agregado de aproximadamente 250,000 posiciones de pallets en centros de distribución. Esta iniciativa habría incrementado en un 30% la capacidad de distribución y en un 15% la capacidad de producción hacia 2028, sumando alrededor de 900 millones de cajas unidad en producción y más de 25 nuevas líneas de manufactura. Sin embargo, con la pausa en centros de distribución, estos recursos se reasignarán para garantizar que las nuevas líneas de producción avancen según lo planeado, sin comprometer la estabilidad financiera.
Enfoque en productividad y rentabilidad ante la contracción
La estrategia revisada prioriza la productividad y la rentabilidad, elementos clave para superar los desafíos del impuesto especial a bebidas azucaradas. Coca-Cola FEMSA implementará un plan de ahorro diseñado específicamente para contrarrestar el "duro impacto" de esta medida fiscal. Aunque hay incertidumbre sobre el efecto preciso en el primer trimestre de 2026, la compañía está preparada para realizar ajustes adicionales si es necesario, asegurando que cada inversión genere valor real en un contexto de volúmenes de ventas decrecientes.
En 2024, Coca-Cola FEMSA ya había inaugurado cuatro nuevos centros de distribución, lo que elevó un 5% su capacidad logística en comparación con 2023. Las inversiones en activo fijo alcanzaron los 25,300 millones de pesos, equivalentes al 9% de sus ingresos netos. Para 2025, se prevé destinar entre el 8% y el 9% de las ventas netas a proyectos estratégicos, incluyendo expansiones en plantas clave como las de Toluca en el Estado de México y San Juan del Río en Querétaro. Esta base sólida permite a la empresa absorber la pausa en centros de distribución sin alterar su trayectoria de crecimiento a largo plazo.
Perspectivas de recuperación y adaptación al mercado
Ian Craig, director general de Coca-Cola FEMSA, comentó que 2026 será un año desafiante para los volúmenes en México, con consumidores y clientes lidiando con el aumento del impuesto especial a bebidas azucaradas junto a un crecimiento económico limitado. La experiencia en Colombia ofrece un precedente esperanzador: tras la implementación de un impuesto similar, las ventas cayeron en el primer año, pero se recuperaron en el siguiente. Coca-Cola FEMSA espera un patrón similar en México, con una recuperación plena en un lapso de dos años.
Estrategias para mantener la participación de mercado
Para contrarrestar la pausa en centros de distribución y el impacto del impuesto, la empresa se enfocará en mantener su participación de mercado mediante aumentos de precios moderados, por debajo de la inflación, y campañas publicitarias que promuevan opciones bajas o cero en calorías. Aunque no anticipan ahorros en edulcorantes u otros ingredientes —dado su compromiso de reducir un 30% el contenido calórico en sus bebidas—, respetarán los gustos de los consumidores mexicanos. Eventos como el Mundial 2026 se vislumbran como catalizadores para impulsar la marca y revertir cualquier contracción temporal en volúmenes de ventas.
Esta adaptación no solo refleja la resiliencia de Coca-Cola FEMSA, sino también su capacidad para navegar entornos regulatorios complejos. La pausa en centros de distribución, aunque temporal, subraya la importancia de la flexibilidad estratégica en la industria de bebidas. Al priorizar la eficiencia logística existente, la compañía asegura que su red de distribución siga siendo robusta, cubriendo las necesidades de un mercado en evolución.
En el panorama más amplio de la economía mexicana, donde el impuesto especial a bebidas azucaradas forma parte de esfuerzos por promover hábitos saludables, empresas como Coca-Cola FEMSA deben equilibrar innovación y sostenibilidad. La decisión de pausar expansiones logísticas ilustra cómo factores macroeconómicos influyen en las operaciones diarias, obligando a ajustes que preserven la rentabilidad a largo plazo.
Analistas del sector han destacado que esta medida es prudente, considerando el contexto de moderado crecimiento económico. Según reportes recientes de firmas especializadas en finanzas corporativas, la estrategia de ahorro y reasignación de CapEx podría mitigar hasta un 20% del impacto proyectado en ingresos por el impuesto. Esta visión experta refuerza la confianza en la dirección tomada por la empresa.
De igual modo, observadores del mercado de bebidas en Latinoamérica señalan que la experiencia colombiana, documentada en estudios de la industria, respalda la proyección de recuperación en dos años. Estos insights, compartidos en conferencias sectoriales, subrayan la importancia de datos históricos para informar decisiones actuales en entornos volátiles.

