Peso retrocede por tensiones entre Estados Unidos y China, un fenómeno que ha sacudido los mercados financieros globales en las últimas semanas. Esta depreciación moderada de la moneda mexicana frente al dólar estadounidense refleja la creciente incertidumbre geopolítica que afecta a las economías emergentes. En un contexto donde el comercio internacional se ve amenazado, el peso mexicano no ha escapado a las presiones externas, cerrando la semana pasada con un ligero retroceso que invita a analizar las causas profundas y sus posibles repercusiones para inversionistas y empresas en México.
Causas principales del retroceso del peso
El retroceso del peso se ha atribuido principalmente a las renovadas tensiones entre Estados Unidos y China, que han desviado la atención de los líderes mundiales hacia temas sensibles como el tráfico de fentanilo, en lugar de resolver disputas comerciales pendientes. Esta situación ha generado un ambiente de cautela entre los inversionistas, quienes optan por refugiarse en activos más seguros, fortaleciendo así el dólar. Según datos del Banco de México, el peso cerró el viernes con una depreciación de 0.25%, cotizando en 18.4411 unidades por dólar, lo que representa un movimiento semanal de -0.28%. A pesar de este bache reciente, el peso mantiene una apreciación anual del 11.69% en 2025, demostrando su resiliencia histórica frente a volatilidades externas.
Impacto del índice dólar en monedas emergentes
El índice dólar (DXY), que mide el valor del billete verde contra una canasta de seis monedas principales, avanzó un 0.52% en la semana, alcanzando los 98.95 puntos. Este fortalecimiento ha presionado a divisas como el peso mexicano, el peso colombiano y el won surcoreano, todas dentro del grupo de monedas emergentes más afectadas. En contraste, monedas como el rublo ruso (+2.03%) y el peso chileno (+1.68%) mostraron ganancias, destacando las disparidades regionales en la respuesta a las tensiones geopolíticas. Para México, esta dinámica subraya la vulnerabilidad de su economía al ciclo del dólar, especialmente en un año marcado por expectativas de flexibilización monetaria en la Reserva Federal de Estados Unidos.
Tensiones comerciales y su efecto en el T-MEC
Las tensiones entre Estados Unidos y China no operan en el vacío; su eco resuena directamente en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), del cual México es un pilar fundamental. El rompimiento reciente de las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá ha elevado la percepción de riesgo sobre la estabilidad del acuerdo, lo que podría traducirse en menores flujos de inversión hacia la región norteamericana. Analistas señalan que, mientras el encuentro entre el presidente Donald Trump y Xi Jinping se centra en el fentanilo, las barreras arancelarias persisten sin resolución, manteniendo un sesgo alcista para el dólar y bajista para el peso.
Declaraciones de expertos sobre el futuro del tipo de cambio
Felipe Mendoza, analista de Mercados en ATFX LATAM, ha enfatizado que "el movimiento del peso estuvo condicionado principalmente por los desarrollos en la relación Estados Unidos–China", interpretando las declaraciones de Trump como un signo de que las tensiones arancelarias no se disiparán pronto. Por otro lado, desde Monex Casa de Bolsa, los expertos destacan que un reporte de inflación más bajo de lo esperado en Estados Unidos generó un breve alivio para el peso, impulsando expectativas de recortes en las tasas de interés por parte de la Fed. No obstante, este optimismo se diluyó rápidamente ante la persistencia de las tensiones geopolíticas. Se prevé que el peso oscile entre 18.39 y 18.47 pesos por dólar en los próximos días, a la espera de datos clave como la balanza comercial mexicana.
En el panorama más amplio, el retroceso del peso por tensiones entre Estados Unidos y China ilustra cómo los eventos globales pueden alterar el equilibrio económico local. México, como exportador neto hacia su vecino del norte, enfrenta desafíos adicionales si el T-MEC se ve comprometido. Las empresas manufactureras, en particular, podrían ver incrementados sus costos de importación de insumos, lo que a su vez presionaría los márgenes de ganancia y la competitividad en mercados internacionales. Además, el fortalecimiento del dólar agrava la carga de la deuda externa en pesos, un factor que los inversionistas institucionales monitorean de cerca para ajustar sus portafolios.
Perspectivas económicas para México en 2025
A pesar del retroceso reciente, las proyecciones para el peso en el resto de 2025 siguen siendo moderadamente positivas, respaldadas por fundamentos sólidos como el superávit en la cuenta corriente y las remesas récord que fluyen desde Estados Unidos. Sin embargo, las tensiones persistentes podrían extender el período de volatilidad, invitando a una mayor diversificación en las reservas de divisas por parte del Banco de México. En este sentido, el retroceso del peso por tensiones entre Estados Unidos y China sirve como recordatorio de la interconexión global, donde un desacuerdo bilateral puede reverberar en las monedas de terceros países como México.
Los mercados de valores en México también han reflejado esta cautela, con el IPC de la Bolsa Mexicana de Valores experimentando caídas moderadas en sintonía con Wall Street. Sectores sensibles al comercio exterior, como el automotriz y el agroindustrial, son los más expuestos, ya que cualquier escalada en las disputas comerciales podría traducirse en aranceles recíprocos que encarezcan los productos mexicanos en el mercado estadounidense. Economistas locales advierten que, si las tensiones no se resuelven antes de fin de año, el crecimiento del PIB podría ajustarse a la baja en un 0.2% o más, según modelos preliminares.
Estrategias para inversionistas ante la volatilidad
Para quienes navegan estos tiempos inciertos, diversificar hacia bonos gubernamentales en pesos o activos en euros podría mitigar el impacto del retroceso del peso por tensiones entre Estados Unidos y China. Asimismo, monitorear los indicadores de inflación en Estados Unidos será crucial, ya que un enfriamiento mayor podría acelerar las expectativas de recortes en las tasas, beneficiando indirectamente a monedas emergentes. En México, el enfoque en políticas fiscales prudentes por parte del gobierno federal ayudará a anclar la confianza, aunque la dependencia del T-MEC sigue siendo un talón de Aquiles.
En las últimas sesiones de trading, el volumen de operaciones en el par USD/MXN ha aumentado un 15%, señal de mayor interés especulativo ante las tensiones geopolíticas. Esto, combinado con flujos de capital saliente de mercados emergentes, ha contribuido al sesgo bajista del peso. No obstante, analistas optimistas apuntan a que la economía mexicana, con su bajo endeudamiento público y reservas internacionales robustas, está mejor posicionada que pares como Argentina o Turquía para capear la tormenta.
Como se ha observado en reportes recientes del Banco de México, el tipo de cambio se mantiene dentro de rangos operativos que no amenazan la estabilidad macroeconómica. Expertos de instituciones financieras internacionales, en sus actualizaciones semanales, coinciden en que el retroceso del peso por tensiones entre Estados Unidos y China es un ajuste temporal, siempre y cuando no escalen a medidas proteccionistas mayores. Felipe Mendoza de ATFX LATAM, en comentarios para publicaciones especializadas, reiteró la importancia de vigilar el diálogo bilateral para anticipar giros en el mercado de divisas.
Finalmente, en análisis compartidos por Monex Casa de Bolsa a través de boletines matutinos, se destaca que la balanza comercial de México, a publicarse el próximo lunes, podría ofrecer un contrapeso positivo si muestra un superávit mayor al esperado, ayudando a estabilizar el peso en las próximas semanas.
