Movilidad sostenible en México representa un desafío urgente que la Alianza por la Movilidad Sostenible para Tod@s (AMST) busca resolver de manera integral y colaborativa. Esta iniciativa, liderada por Sostenibilidad Global bajo la dirección de la Dra. Isabel Studer, emerge como una respuesta estratégica a la crisis estructural del transporte en el país, donde el acceso a opciones seguras, asequibles y ecológicas sigue siendo un lujo para muchos. Con el objetivo de transformar el transporte de un privilegio elitista a un derecho fundamental, AMST integra a gobiernos locales, empresas innovadoras, comunidades afectadas y organizaciones de la sociedad civil en un esfuerzo colectivo que prioriza la innovación social y la electromovilidad.
En un contexto donde el 80% de la población urbana depende de sistemas de transporte público deficientes, la movilidad sostenible se posiciona como clave para mitigar la desigualdad social y ambiental. México enfrenta un envejecimiento acelerado de su flota vehicular, con autobuses que superan los 10 años de antigüedad y camiones que operan fuera de normas ambientales estrictas. Además, la importación masiva de un millón de vehículos usados, conocidos como "autos chocolate" procedentes de Estados Unidos, agrava las emisiones de gases contaminantes y debilita la industria automotriz nacional. AMST aborda estos problemas mediante proyectos que fomentan la formalización del sector sin excluir a los operadores informales, promoviendo en su lugar talleres de capacitación y diálogos inclusivos que conviertan la informalidad en una oportunidad de crecimiento equitativo.
La electromovilidad como pilar de la movilidad sostenible
La electromovilidad emerge como uno de los ejes centrales de la estrategia de AMST para avanzar hacia una movilidad sostenible en México. Proyectos como ElectroLogística destacan por su enfoque en la distribución urbana eficiente, utilizando vehículos eléctricos para cubrir las rutas de "última milla" en cadenas de suministro. Esta iniciativa no solo reduce hasta en un 50% los costos operativos para las empresas, sino que también replica modelos exitosos de países como Sudáfrica, adaptándolos al contexto mexicano. Colaboraciones con gigantes como Grupo Bimbo, Estafeta, Amazon y Bayer, que ya han incorporado flotas eléctricas en sus operaciones, demuestran el potencial práctico de esta transición.
Beneficios económicos y ambientales de la electromovilidad
Los beneficios de la electromovilidad van más allá de la reducción de emisiones; representan una oportunidad para dinamizar la economía local mediante la creación de empleos en mantenimiento, carga y logística verde. En México, donde el transporte contribuye con casi el 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero, adoptar estas tecnologías es esencial para mejorar la calidad del aire y proteger la salud pública. AMST enfatiza que los vehículos eléctricos son un 80% más eficientes que los de combustión interna, lo que disminuye la demanda de gasolina y alivia la presión sobre los recursos fósiles, aunque incrementa la necesidad de energía eléctrica, que puede mitigarse con fuentes renovables.
Innovación social en el corazón de AMST
La innovación social es el motor que impulsa a AMST hacia una movilidad sostenible inclusiva, reconociendo que las soluciones técnicas deben ir de la mano con cambios estructurales en la sociedad. En lugar de imponer modelos verticales desde instancias gubernamentales, la alianza promueve la co-creación basada en evidencia, involucrando a comunidades en el diseño de políticas de transporte. Esto se traduce en acciones concretas como la implementación de transporte limpio en al menos diez ciudades mexicanas, la reorientación de subsidios hacia flotas modernas y el apoyo a pequeñas empresas para su transición energética.
Un ejemplo emblemático es la colaboración en el Estado de México, donde AMST trabaja con autoridades locales para formalizar el transporte público y de carga. Aquí, la formalización no se percibe como una medida punitiva, sino como un proceso de integración que incluye capacitación técnica y acceso a financiamiento verde. De esta manera, la movilidad sostenible se convierte en una herramienta de justicia climática, asegurando que los beneficios del desarrollo tecnológico lleguen a los sectores más vulnerables, como los conductores independientes y las comunidades periurbanas.
Justicia climática y formalización del transporte
La justicia climática impregna todos los esfuerzos de AMST, posicionando la movilidad sostenible como una política social que garantiza acceso equitativo, seguridad vial y aire respirable para todos. La formalización del transporte, un tema espinoso en México debido a la alta informalidad en el sector, se aborda con sensibilidad, evitando exclusiones que podrían agravar la pobreza. En Querétaro, por ejemplo, un convenio inminente con el gobierno estatal impulsará la electrologística y la profesionalización del transporte público, aprovechando la robusta actividad logística de la región y la presencia de empresas como DHL y Amazon.
Red de Paradores Seguros: seguridad y desarrollo local
La Red de Paradores Seguros con Electrolineras es otra iniciativa estrella de AMST que fusiona movilidad sostenible con soluciones a la inseguridad en las carreteras mexicanas. En un país donde la violencia y los robos viales son una amenaza constante, estos paradores transforman gasolineras existentes en hubs multifuncionales que ofrecen carga eléctrica, servicios de seguridad y oportunidades de dinamización económica. Equipados con inteligencia artificial y telemetría, estos espacios optimizan rutas, monitorean el consumo de combustible y previenen incidentes, todo mientras generan empleo local y fomentan la innovación comunitaria.
La tecnología juega un rol crucial en esta red, ya que su implementación es energéticamente eficiente y escalable. AMST argumenta que el uso de IA en logística no solo reduce costos, sino que también contribuye a una movilidad sostenible al minimizar el desperdicio de recursos. Al integrar estos paradores en corredores logísticos clave, la alianza busca crear un ecosistema donde la seguridad vial impulse el crecimiento económico, atrayendo inversiones en infraestructura verde y fortaleciendo la resiliencia de las comunidades ante el cambio climático.
Economía solidaria para una competitividad real
La economía solidaria es el principio rector que une los hilos de la movilidad sostenible en la visión de AMST. Sin una base solidaria, advierten sus líderes, no puede haber competitividad genuina ni crecimiento perdurable. Este enfoque promueve mercados amplios y empleos bien remunerados, integrando a cooperativas y microempresas en la cadena de valor de la electromovilidad. En México, donde la desigualdad en el acceso al transporte perpetúa ciclos de pobreza, esta economía inclusiva ofrece un camino hacia la equidad, alineándose con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.
La Dra. Isabel Studer, en su rol como presidenta de Sostenibilidad Global, ha sido vocal al respecto, recordando que el transporte en México históricamente no ha sido una prioridad política. Su liderazgo ha catalizado alianzas que van desde diálogos con secretarías de estado hasta foros internacionales, siempre con el énfasis en que la movilidad debe ser una política social integral. Proyectos como estos no solo abordan la contaminación, sino que redefinen el desarrollo local como un proceso colaborativo.
En el marco de discusiones recientes sobre políticas de transporte, fuentes cercanas a la alianza mencionan colaboraciones con entidades como la Secretaría de Movilidad del Estado de México, que han facilitado pilotos exitosos en formalización. Además, informes de organizaciones internacionales como la ONU destacan cómo iniciativas similares en América Latina han reducido emisiones en un 20% en áreas urbanas, un precedente que AMST aspira a superar con su modelo adaptado.
Por otro lado, expertos en logística consultados en foros especializados subrayan el impacto de la electromovilidad en la reducción de costos para pymes, basándose en datos de empresas como Estafeta que reportan ahorros significativos. Estas perspectivas refuerzan la viabilidad de la movilidad sostenible como motor de cambio, integrando lecciones de experiencias globales sin perder de vista el contexto mexicano único.
