Comercio basado en normas. Esta es la clave que la iniciativa privada de APEC defiende con urgencia en medio de un panorama global marcado por tensiones comerciales crecientes. El Consejo Asesor de Negocios de APEC (ABAC) ha lanzado una declaración contundente que llama a los líderes mundiales a retomar el compromiso con un sistema comercial predecible y estable, justo antes del esperado encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping. En un mundo donde los aranceles se disparan y las acusaciones de violaciones a reglas internacionales son el pan de cada día, esta exhortación resuena como un llamado a la acción para preservar la prosperidad económica que ha sostenido a la región durante décadas.
El contexto no podría ser más crítico. Estamos en el primer año del segundo mandato de Trump en Estados Unidos, donde políticas proteccionistas han elevado las barreras comerciales a niveles alarmantes. Propuestas como aranceles del 100% a productos chinos han avivado el fuego de una guerra comercial que amenaza con extenderse a toda la economía global. Desde el otro lado, China responde con medidas recíprocas, y la Organización Mundial del Comercio (OMC) se ve acorralada por disputas que cuestionan su autoridad. En este escenario, el ABAC, voz autorizada de la iniciativa privada en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, emerge como un faro de racionalidad, instando a un retorno al comercio basado en normas que beneficie a todos los actores involucrados.
La urgencia del comercio basado en normas en tiempos de incertidumbre
El comercio basado en normas no es solo un ideal abstracto; es el pilar que ha permitido el crecimiento exponencial de las economías de APEC, que representan cerca del 60% del PIB mundial. Según la declaración del ABAC, este sistema ha fomentado mercados abiertos, competitivos y no discriminatorios, elementos esenciales para la innovación y la inclusión económica. Sin embargo, las recientes alzas arancelarias y barreras no arancelarias han generado volatilidad que afecta directamente a las cadenas de suministro globales, aumentando costos para empresas y consumidores por igual.
En su comunicado, el ABAC enfatiza que "necesitamos retomar el compromiso con un entorno abierto, basado en normas, predecible, estable, competitivo y no discriminatorio que ha sustentado nuestra prosperidad durante décadas". Esta frase resume la esencia de su mensaje: en un panorama incierto, solo un comercio basado en normas puede mitigar los impactos negativos en el empleo, el nivel de vida y la seguridad económica de millones de personas en la región.
Principios clave para revitalizar el sistema comercial
Para lograrlo, el ABAC propone una serie de principios fundamentales. Primero, reafirmar el objetivo fundacional de APEC de promover un comercio libre y abierto entre sus 21 economías miembro, que incluyen gigantes como Estados Unidos, China, Japón y México. Segundo, fortalecer los pilares de la OMC, asegurando un orden comercial predecible y no discriminatorio que evite el caos de medidas unilaterales.
Además, se insta a reducir tensiones comerciales mediante la preservación de compromisos existentes de acceso a mercados. Esto implica evitar nuevas restricciones que distorsionen el flujo de bienes y servicios, ya que tales acciones no solo infringen tratados internacionales, sino que también erosionan la confianza empresarial esencial para la inversión y el crecimiento.
Recomendaciones prácticas del ABAC para un comercio sostenible
El comercio basado en normas requiere acciones concretas, y el ABAC no se queda en declaraciones generales. Una de sus propuestas estrella es la elaboración de un informe anual sobre medidas restrictivas al comercio en la región, a cargo de la Unidad de Apoyo a las Políticas de APEC. Este documento sería una herramienta invaluable para monitorear y contrarrestar las barreras que amenazan la fluidez comercial, permitiendo a los gobiernos y empresas anticipar riesgos y diseñar estrategias proactivas.
Otra recomendación clave apunta a revitalizar el entorno para todas las formas de comercio. Esto incluye no solo bienes tradicionales, sino también servicios y la economía digital. El ABAC sugiere avanzar en una Nueva Agenda de Servicios que integre regulaciones armonizadas para el comercio electrónico, facilitando el intercambio de datos y plataformas digitales que impulsan la innovación en un mundo cada vez más conectado.
El rol del comercio verde en el futuro de APEC
En paralelo, el comercio basado en normas debe incorporar dimensiones ambientales. El Marco de Comercio Más Verde propuesto por el ABAC busca alinear el comercio con objetivos de sostenibilidad, promoviendo prácticas que reduzcan emisiones y fomenten la economía circular. Imagínese cadenas de suministro que no solo sean eficientes, sino también ecológicas: desde productos agrícolas sostenibles hasta tecnologías limpias exportadas sin barreras innecesarias. Esta visión no solo beneficia al planeta, sino que abre mercados emergentes en energías renovables y eficiencia energética, atrayendo inversiones millonarias a la región.
Estas propuestas se desarrollarán con el respaldo directo de empresas, asegurando que las reformas multilaterales respondan a las fricciones comerciales actuales. El ABAC planea presentar ideas concretas para actualizar normas de la OMC, abordando causas subyacentes como disputas por propiedad intelectual o subsidios estatales que distorsionan la competencia.
Implicaciones globales del encuentro Trump-Xi y el liderazgo de APEC
Todo esto cobra mayor relevancia a solo nueve días de la Cumbre de Líderes de APEC en Gyeongju, Corea del Sur, del 31 de octubre al 1 de noviembre de 2025. El encuentro bilateral entre Trump y Xi Jinping, confirmado en este marco, podría ser el punto de inflexión para desescalar tensiones. Un acuerdo preliminar sobre comercio basado en normas podría estabilizar mercados volátiles, desde el precio de los semiconductores hasta las materias primas esenciales para la manufactura.
Para las economías de APEC, liderar estos esfuerzos significa posicionarse como motor de la recuperación global post-pandemia y en medio de desafíos geopolíticos. México, como miembro activo, podría beneficiarse enormemente al fortalecer sus lazos con Asia-Pacífico, diversificando exportaciones más allá de Norteamérica y atrayendo inversión en sectores como la automotriz y la tecnología.
En términos más amplios, un renacimiento del comercio basado en normas impulsaría el crecimiento inclusivo. Las pymes, que representan el 90% de las empresas en la región, ganarían acceso equitativo a mercados internacionales, fomentando empleo juvenil y empoderamiento femenino en economías emergentes. Además, al priorizar la cooperación sobre el confrontamiento, APEC podría mitigar riesgos de fragmentación comercial que han preocupado a analistas desde el auge de bloques regionales como el CPTPP.
La declaración del ABAC también toca fibras sensibles al recordar preocupaciones expresadas en mayo de 2025, cuando la volatilidad comercial ya generaba inquietudes sobre el sistema multilateral. "El ABAC está profundamente preocupado por las implicaciones de estos acontecimientos para el sistema multilateral de comercio basado en normas, cuyo núcleo es la OMC", se lee en el texto, subrayando cómo los nuevos aranceles plantean dudas sobre el cumplimiento de reglas que han sido el bedrock de la prosperidad económica.
Más allá de las cumbres y declaraciones, el verdadero impacto del comercio basado en normas se sentirá en la vida cotidiana. Consumidores en Estados Unidos y China verán precios más estables para electrónicos y ropa; trabajadores en fábricas de Vietnam y México mantendrán sus puestos sin el azote de interrupciones en suministros; y emprendedores en Singapur y Perú podrán expandir sus negocios sin temor a barreras impredecibles. Esta es la promesa de un sistema que prioriza la predictibilidad sobre el proteccionismo.
En las discusiones previas a la cumbre, expertos consultados por publicaciones especializadas como El Economista han destacado la alineación de estas propuestas con tendencias globales hacia la digitalización y la sostenibilidad. De igual modo, informes de la OMC recientes respaldan la necesidad de reformas que aborden fricciones subyacentes, coincidiendo con el llamado del ABAC a una acción coordinada.
Finalmente, mientras la atención se centra en Gyeongju, es evidente que el legado de esta cumbre dependerá de la voluntad de traducir palabras en políticas. Fuentes internas del foro APEC sugieren que diálogos preliminares ya incorporan estas recomendaciones, allanando el camino para avances concretos en la Conferencia Ministerial de la OMC en marzo de 2026.
