Fed recortará tasas de interés en dos ocasiones adicionales durante 2025, según una encuesta reciente a economistas que refleja un cambio en las expectativas de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos. Esta previsión surge en un contexto de enfriamiento en el mercado laboral y presiones inflacionarias persistentes, lo que obliga a la Fed a equilibrar sus objetivos de empleo máximo y estabilidad de precios. La decisión, anticipada para octubre y diciembre, podría influir en los flujos de capital globales y en economías emergentes como la mexicana, donde las tasas de la Fed suelen marcar el ritmo de las políticas locales.
Expectativas de recortes en tasas de la Fed para 2025
La encuesta de Reuters, realizada entre el 15 y el 21 de octubre de 2025, consultó a 117 economistas especializados en macroeconomía. El consenso es claro: la Fed recortará tasas 25 puntos base la próxima semana, el 29 de octubre, llevando el rango objetivo al 3.75%-4.00%. Posteriormente, en diciembre, se espera otro ajuste similar, aunque un 71% de los participantes prevé exactamente 25 puntos base, mientras que una minoría apuesta por un movimiento más agresivo de 50 puntos. Este pronóstico representa un giro dovish respecto a la encuesta anterior, donde solo se anticipaba un recorte más para todo el año.
El mercado laboral estadounidense muestra signos de moderación, con despidos y contrataciones en niveles modestos. La tasa de desempleo se mantendría en 4.3% hasta 2027, según la mediana de las proyecciones. Esta estabilidad relativa, combinada con datos de inflación que superan el objetivo del 2% del gasto en consumo personal, justifica los recortes en tasas de la Fed. Economistas destacan que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) priorizará ahora el empleo sobre los riesgos inflacionarios, posiblemente agravados por aranceles propuestos en el panorama político.
Impacto de la inflación persistente en decisiones de la Fed
La inflación al consumo, medida por el índice de gastos de consumo personal, se espera que permanezca por encima del 2% anual hasta 2027. Datos preliminares sugieren un repunte al 3.1% en septiembre desde el 2.9% de agosto, lo que complica el panorama para la Fed. Recortar tasas en este entorno podría avivar presiones de precios, pero ignorar el debilitamiento laboral arriesgaría una recesión. Esta dualidad explica la división entre expertos: aproximadamente la mitad del FOMC se centra en el empleo, y la otra en la inflación, como señala Ryan Wang de HSBC en la encuesta.
Wang enfatiza la complejidad: “La dificultad para la Reserva Federal radica en determinar si esta desaceleración del empleo refleja principalmente una mayor demanda de mano de obra frente a la oferta. Es más difícil precisar cuál de estos factores es el más importante, y eso tiene implicaciones en cómo deberían reaccionar la política monetaria ante ello”. Esta incertidumbre subraya por qué la Fed recortará tasas con cautela, monitoreando indicadores clave como el payroll y el PCE.
Contexto económico que impulsa los recortes de tasas de la Fed
Desde el recorte inicial de 25 puntos base en septiembre, la primera baja desde diciembre de 2023, la Fed ha ajustado su retórica. Jerome Powell y otros miembros del FOMC han insistido en que el enfoque principal será el mercado laboral, relegando temporalmente los temores de inflación elevada. Esta postura dovish responde a datos del sector privado que indican un equilibrio frágil: ni despidos masivos ni booms de contratación, sino una normalización post-pandemia que requiere apoyo monetario.
En el ámbito global, los recortes en tasas de la Fed suelen reverberar en mercados emergentes. Para México, por ejemplo, una política más laxa en EE.UU. podría facilitar remesas y exportaciones, aunque también presiona al Banco de México a ajustar su propia tasa de referencia para evitar salidas de capital. Economistas locales han notado que sincronizar con la Fed es clave para mantener la estabilidad cambiaria, especialmente con el peso mexicano sensible a estos anuncios.
Divisiones entre economistas sobre el futuro de las tasas
Las proyecciones para finales de 2026 revelan profundas divisiones: las tasas podrían oscilar entre 2.25%-2.50% en escenarios optimistas de control inflacionario, o mantenerse en 3.75%-4.00% si la inflación se resiste. Siete opiniones distintas emergen de la encuesta, reflejando la incertidumbre política y económica. Factores como elecciones presidenciales en EE.UU. y posibles aranceles podrían inclinar la balanza hacia una Fed más restrictiva, contrarrestando los recortes actuales.
A pesar de estas discrepancias, el consenso inmediato es sólido: 115 de 117 economistas esperan el recorte de octubre. Esta alineación sugiere que la Fed recortará tasas sin sorpresas mayores, permitiendo a los mercados digerir el ajuste. Inversionistas en bonos y acciones ya descuentan estos movimientos, con rendimientos del Tesoro a 10 años cayendo en anticipación.
Implicaciones a largo plazo de los recortes en tasas de la Fed
Más allá de 2025, la trayectoria de las tasas definirá el ciclo económico. Si la Fed logra aterrizar la inflación sin dañar el empleo, podría iniciar una era de tasas neutrales alrededor del 2.5%-3.0%, fomentando crecimiento sostenido. Sin embargo, persistentes choques como alzas en energía o disrupciones en cadenas de suministro podrían forzar pausas en los recortes, manteniendo tasas elevadas por más tiempo.
En términos de política monetaria global, estos ajustes influyen en bancos centrales aliados. El Banco Central Europeo y el de Japón observan de cerca, calibrando sus propias tasas para evitar divergencias que desestabilicen el comercio. Para América Latina, los recortes en tasas de la Fed representan una ventana para reformas estructurales sin presiones monetarias externas intensas.
Expertos consultados en encuestas como la de Reuters coinciden en que el énfasis actual en el empleo marca un punto de inflexión. Análisis de HSBC y otras firmas subrayan que, aunque la inflación no ha sido domada del todo, el riesgo de recesión laboral es mayor. Estas perspectivas, basadas en datos del Departamento de Trabajo de EE.UU., guían las decisiones del FOMC hacia un enfoque más accommodante en el corto plazo.
En discusiones recientes sobre macroeconomía, publicaciones especializadas han destacado cómo el doble mandato de la Fed —empleo e inflación— se pone a prueba en entornos volátiles. Informes de analistas independientes refuerzan que los recortes programados podrían estabilizar el crecimiento del PIB en torno al 2% anual, evitando contracciones. Estas observaciones, extraídas de revisiones mensuales de indicadores económicos, pintan un panorama cautelosamente optimista para el cierre de 2025.
Finalmente, mientras la Fed navega estas aguas, el monitoreo continuo de datos como el ISM manufacturero y el NFP será crucial. Economistas de firmas globales, en sus pronósticos actualizados, insisten en que la flexibilidad será clave para responder a sorpresas, asegurando que los recortes en tasas de la Fed contribuyan a una soft landing en lugar de un aterrizaje forzoso.

