Ventas ANTAD en septiembre de 2024 mostraron un crecimiento mínimo del 0.5%, el menor desde la pandemia. Este dato refleja la realidad de un sector minorista que enfrenta desafíos en el consumo mexicano. Las ventas a tiendas iguales, que miden el desempeño de unidades con más de un año de operación, apenas avanzaron en términos nominales comparado con el mismo mes del año anterior. Este resultado contrasta con expectativas más optimistas y subraya la presión sobre el comercio organizado en el país.
Desaceleración en el sector minorista: causas y contexto
El bajo crecimiento en las ventas ANTAD se explica por varios factores interconectados. En primer lugar, el débil consumo general en México ha limitado la capacidad de los consumidores para gastar en bienes no esenciales. Además, septiembre de 2024 estuvo marcado por lluvias atípicas en diversas regiones, lo que redujo la afluencia a los puntos de venta físicos. A diferencia de meses anteriores, como agosto con sus promociones de regreso a clases que impulsaron un alza del 7.6%, este periodo careció de eventos masivos que estimulen las compras.
Comparación histórica: el peor septiembre post-pandemia
Desde la crisis sanitaria de 2020, cuando las ventas ANTAD cayeron un 0.3% en septiembre debido al cierre de comercios, no se había visto un desempeño tan pobre para este mes. La recuperación gradual del sector había sido evidente en años subsiguientes, con crecimientos anuales que superaban el 5% en promedio. Sin embargo, el 2024 introduce nuevas variables, como la persistencia de la inflación y la incertidumbre económica, que frenan el ímpetu del consumo. Analistas coinciden en que esta desaceleración no es aislada, sino parte de una tendencia que podría extenderse hacia fin de año si no hay intervenciones o mejoras en el panorama macroeconómico.
En términos absolutos, el valor de las ventas ANTAD en septiembre alcanzó los 124,400 millones de pesos, un monto que, aunque sólido en volumen, no logra ocultar la debilidad porcentual. Mirando el acumulado del año, de enero a septiembre, las ventas a tiendas iguales subieron un 3.3%, mientras que considerando todas las aperturas recientes, el crecimiento a tiendas totales fue del 5.8%, alcanzando 1,181.6 miles de millones de pesos. Estos números indican que la expansión de tiendas sigue siendo un motor clave, pero no suficiente para compensar la lentitud en las unidades establecidas.
Desempeño por formatos: ganadores y perdedores en ventas ANTAD
El reporte desglosa las ventas ANTAD por tipo de formato, revelando disparidades notables que ilustran la resiliencia variable del sector. Las cadenas departamentales, enfocadas en productos de mayor valor agregado como ropa de marca y electrodomésticos, sufrieron la mayor contracción, con una caída del 0.8% a tiendas iguales. A pesar de esto, incorporando las nuevas aperturas, el crecimiento a tiendas totales fue marginal del 0.5%. Este formato, representado por gigantes como Liverpool y El Palacio de Hierro, resiente más el recorte en el gasto discrecional de las familias mexicanas, que priorizan necesidades básicas ante la presión inflacionaria.
Supermercados: estabilidad en medio de la tormenta
Los supermercados y tiendas de autoservicio mostraron una baja más moderada del 0.3% a tiendas iguales, pero un avance del 1.9% a tiendas totales. Empresas como Soriana, Chedraui y La Comer mantienen su rol esencial en la canasta básica, lo que les permite resistir mejor las adversidades climáticas y económicas. La demanda por alimentos y productos de higiene personal no flaquea tanto, aunque el ticket promedio podría estar contrayéndose debido a la búsqueda de opciones más económicas por parte de los consumidores. Esta estabilidad en los supermercados es un pilar para las ventas ANTAD en tiempos de incertidumbre.
Por otro lado, los formatos especializados emergen como el segmento más dinámico, con un incremento del 3.6% a tiendas iguales y del 7.1% a tiendas totales. Farmacias, ópticas y tiendas de conveniencia, como las de moda rápida o papelería, capturan compras impulsivas y necesidades diarias que no se posponen. Este crecimiento resalta cómo los consumidores optan por adquisiciones focalizadas, evitando grandes desembolsos en artículos de lujo. La combinación de estos formatos fortalece la diversificación de las ventas ANTAD, ofreciendo un contrapeso a las caídas en otros rubros.
Implicaciones económicas: ¿qué esperar para el cierre de 2024?
La desaceleración en las ventas ANTAD no solo afecta a las empresas socias, sino que sirve como termómetro del consumo nacional. En un entorno donde la inflación aún ronda niveles elevados y el poder adquisitivo de los hogares se erosiona, el sector minorista enfrenta presiones crecientes. Expertos sugieren que las lluvias, aunque disruptivas en septiembre, tendrán un impacto menor en octubre y noviembre, meses clave para las fiestas decembrinas. Sin embargo, sin un repunte en el empleo o estímulos fiscales, el crecimiento podría mantenerse anémico, rondando el 2-3% para el año completo.
Factores externos y proyecciones futuras
Otros elementos, como la volatilidad en los precios de commodities y la dependencia de importaciones para bienes de consumo, agravan el panorama. Las ventas ANTAD, al representar una porción significativa del PIB mexicano, influyen en indicadores más amplios como el INEGI de comercio al por menor. Proyecciones indican que, si el patrón de septiembre se replica, el cuarto trimestre podría ver un impulso moderado por el Buen Fin y Navidad, pero insuficiente para revertir la tendencia bajista. La clave estará en estrategias de pricing agresivas y digitalización para capturar ventas en línea, donde el crecimiento ha sido más robusto.
En el largo plazo, la evolución de las ventas ANTAD dependerá de reformas estructurales que fomenten el consumo interno, como mayor inversión en infraestructura o programas sociales efectivos. Mientras tanto, las empresas ajustan inventarios y cadenas de suministro para minimizar costos, priorizando eficiencia sobre expansión agresiva. Este enfoque pragmático podría estabilizar los márgenes, aunque a costa de un crecimiento más lento.
Informes como el de ANTAD, respaldados por datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), confirman que el mes de septiembre fue particularmente desafiante para el comercio. Analistas independientes, como aquellos de firmas bursátiles locales, han destacado en sus revisiones mensuales cómo las condiciones climáticas jugaron un rol pivotal en esta desaceleración. Además, reportes sectoriales de asociaciones empresariales subrayan que, pese al bache, el acumulado anual mantiene un piso positivo gracias a la diversificación de formatos.
En conversaciones con expertos del ramo, se menciona casualmente que datos preliminares de octubre sugieren una leve mejoría, aunque nada concluyente. Fuentes del sector minorista, en revisiones internas compartidas con medios especializados, apuntan a que la ausencia de promociones fue un factor subestimado. Finalmente, observatorios económicos independientes coinciden en que este patrón refleja dinámicas globales de consumo post-pandemia, adaptadas al contexto mexicano.
