Retenciones fiscales en el comercio electrónico representan un grave peligro para el ecosistema digital de México, donde más de un millón de pequeñas y medianas empresas (pymes) operan diariamente. Estas medidas propuestas en la Ley de Ingresos de la Federación 2026 podrían alterar drásticamente el panorama económico para emprendedores que dependen de plataformas como Mercado Libre para generar ingresos. Con una retención del 10.5% sobre los ingresos brutos, dividida en 2.5% de ISR y 8% de IVA, las pymes enfrentarían un impacto inmediato en su liquidez y capacidad operativa. Este esquema no solo elevaría los costos administrativos, sino que obligaría a estas empresas a navegar por procesos burocráticos constantes para recuperar saldos a favor, lo que podría llevar al cierre de miles de negocios en un sector que ha sido clave para la recuperación post-pandemia.
El impacto de las retenciones fiscales en el comercio electrónico
Las retenciones fiscales propuestas por el gobierno federal buscan regular el cobro de impuestos en transacciones digitales, pero ignoran la realidad operativa de las pymes. Plataformas digitales, obligadas a actuar como agentes retenedores, descontarían directamente estos porcentajes de los pagos a vendedores, dejando a los emprendedores con fondos insuficientes para cubrir gastos esenciales como inventarios o salarios. En un mercado donde el comercio electrónico ha crecido exponencialmente, alcanzando ventas por miles de millones de dólares anuales, esta política podría frenar la innovación y el empleo generado por estas empresas. Según análisis del sector, más del 70% de las pymes en línea operan con márgenes ajustados, por lo que cualquier restricción al flujo de caja se traduce en una amenaza existencial.
Supuestos erróneos que subestiman la carga para pymes
Uno de los aspectos más criticados de estas retenciones fiscales es la base en supuestos irreales sobre la rentabilidad de las pymes. El gobierno asume márgenes de ganancia superiores al 8%, calculando el ISR del 2.5% como una fracción de un margen de utilidad del 30%. Sin embargo, en la práctica, muchas pymes en el comercio electrónico luchan con márgenes inferiores al 10% debido a costos logísticos elevados y competencia feroz. Además, se presume que la mitad de los gastos no genera IVA acreditable, justificando la retención del 8%. Pero la mayoría de los proveedores de estas empresas emiten facturas con IVA, lo que resulta en saldos a favor constantes que las pymes deben reclamar mensualmente. Este proceso no solo consume tiempo valioso, sino que inmoviliza recursos en trámites fiscales, exacerbando la vulnerabilidad de negocios ya frágiles.
El comercio electrónico en México ha transformado la forma en que las pymes acceden a mercados nacionales e internacionales, permitiendo ventas 24/7 sin necesidad de tiendas físicas costosas. Plataformas como Mercado Libre han democratizado este acceso, con más de un millón de vendedores activos que contribuyen significativamente al PIB. En 2025, estas pymes movilizaron 15,029 millones de dólares en actividad económica, equivalente al 0.81% del PIB nacional, según reportes del sector. Imponer retenciones fiscales sin considerar estas dinámicas podría revertir años de avances, afectando no solo a los dueños de negocios, sino a familias enteras que dependen de estos ingresos.
Consecuencias económicas para las pymes en el ecosistema digital
Las retenciones fiscales no solo afectan la liquidez inmediata, sino que desincentivan la inversión en crecimiento. Muchas pymes destinan sus ganancias a expandir catálogos de productos, mejorar servicios de entrega o invertir en marketing digital. Con fondos retenidos, estas opciones se vuelven inviables, lo que podría llevar a una contracción del mercado en línea. Expertos en fiscalidad destacan que políticas similares en otros países han resultado en una migración de vendedores a plataformas informales o incluso al cierre de operaciones. En México, donde el 99% de las empresas son pymes, este escenario agravaría la informalidad económica y reduciría la recaudación fiscal a largo plazo, ya que menos negocios formales significan menos contribuyentes.
La voz de los líderes del sector contra las retenciones
David Geisen, director general de Mercado Libre en México, ha sido uno de los voces más contundentes contra estas retenciones fiscales. Con 15 años de experiencia en el desarrollo del comercio electrónico local, Geisen argumenta que esta medida sería la más perjudicial para las empresas que venden en línea. En su análisis, resalta cómo las pymes ya enfrentan desafíos como fluctuaciones en el tipo de cambio y costos de importación, y que agregar una capa fiscal adicional solo aceleraría su declive. Su llamado a repensar la propuesta subraya la necesidad de un diálogo inclusivo que involucre a los actores del ecosistema digital, en lugar de imponer regulaciones unilaterales.
El contexto macroeconómico agrava el panorama. Con una inflación persistente y tasas de interés elevadas, las pymes en el comercio electrónico ya operan en un entorno de incertidumbre. Las retenciones fiscales introducirían un elemento predecible de inestabilidad, donde los vendedores podrían ver reducidos sus ingresos netos en un 10% o más, dependiendo del volumen de ventas. Esto impactaría cadenas de suministro locales, desde proveedores de empaques hasta servicios de paquetería, creando un efecto dominó en la economía regional. Estudios independientes sugieren que por cada pyme que cierra, se pierden al menos tres empleos directos, lo que podría traducirse en decenas de miles de puestos de trabajo en riesgo si la ley se aprueba sin modificaciones.
Para mitigar estos riesgos, el sector propone alternativas como sistemas de autocobro simplificados o incentivos fiscales para pymes digitales, que fomenten el cumplimiento voluntario en lugar de retenciones punitivas. Estas soluciones no solo preservarían la liquidez, sino que fortalecerían la confianza en el sistema tributario. Mientras tanto, las asociaciones de emprendedores monitorean el avance legislativo, preparando campañas de sensibilización para destacar el rol vital del comercio electrónico en la inclusión económica.
En el ámbito más amplio, las retenciones fiscales plantean preguntas sobre la equidad en la política tributaria mexicana. Grandes corporaciones con departamentos fiscales robustos pueden absorber estos costos, pero las pymes, que representan el grueso del tejido empresarial, no cuentan con ese lujo. Esta disparidad podría exacerbar la concentración de mercado, donde solo jugadores consolidados sobreviven, dejando atrás la diversidad que caracteriza al e-commerce local. Analistas coinciden en que una reforma fiscal efectiva debería priorizar la simplificación y la proporcionalidad, asegurando que las medidas impulsan el crecimiento en lugar de sofocarlo.
Recientemente, discusiones en foros especializados han revelado preocupaciones similares expresadas por directivos de otras plataformas, quienes ven en estas retenciones fiscales un retroceso en los esfuerzos por digitalizar la economía mexicana. Informes anuales de asociaciones comerciales, como los publicados por la Asociación Mexicana de Venta Online, respaldan estas visiones, detallando cómo el sector ha contribuido a la formalización de miles de negocios en los últimos años. Incluso publicaciones en redes profesionales, como las de expertos en LinkedIn, han amplificado el debate, urgiendo a legisladores a considerar evidencias empíricas antes de finalizar la ley.
Como se desprende de análisis sectoriales recientes, el futuro del comercio electrónico depende de políticas que equilibren recaudación con sostenibilidad empresarial, evitando que medidas bien intencionadas terminen perjudicando a quienes más impulsan la innovación local.

