La retención ISR en el 20% para las Instituciones de Financiamiento Colectivo (IFCs) representa un obstáculo significativo para el crecimiento del crowdfunding en México. Esta medida, incluida en el dictamen de la Ley de Ingresos de la Federación (LIF) 2026 aprobado recientemente por la Cámara de Diputados, genera desigualdades fiscales que podrían alejar a miles de pequeños inversionistas del mercado. En un contexto donde el financiamiento colectivo ha democratizado el acceso a inversiones, esta disposición fiscal amenaza con revertir avances clave en la inclusión financiera. Las plataformas de crowdfunding, que operan bajo un modelo distinto al de la banca tradicional, enfrentan ahora una carga impositiva desproporcionada que no considera los riesgos inherentes a sus operaciones.
El sector de las IFCs ha experimentado un auge notable en los últimos años, facilitando más de 15,000 millones de pesos en financiamiento acumulado al cierre de 2024. Con participación de más de 800,000 inversionistas, muchos de ellos debutando en el mundo de las inversiones, estas plataformas han sido un puente esencial para el ahorro formal en el país. Sin embargo, la retención ISR del 20% sobre los intereses generados por estas inversiones contrasta fuertemente con las tasas aplicables a entidades como bancos y Sociedades Financieras Populares (Sofipos), que solo retienen el 9%. Esta asimetría no solo viola el principio de competencia equitativa, sino que podría desincentivar la participación de inversionistas minoristas, quienes representan la base del ecosistema de crowdfunding.
Desigualdades fiscales en el crowdfunding mexicano
La retención ISR elevada para las IFCs surge en un momento crítico para la economía mexicana, donde el fomento al ahorro y la inversión es prioritario. Gerardo Obregón, presidente de la Asociación de Plataformas de Financiamiento Colectivo (Afico), ha sido vocal en su crítica a esta medida. Según Obregón, el gremio ha solicitado durante años un marco fiscal claro que proporcione certeza a los usuarios, pero la propuesta actual introduce sorpresas no consultadas adecuadamente. "Necesitamos un piso parejo que incentive el ahorro formal sin castigar a los pequeños inversionistas", enfatiza el líder sectorial en declaraciones recientes.
El modelo de negocio de las IFCs difiere radicalmente de las instituciones financieras tradicionales. A diferencia de los bancos, que ofrecen rendimientos garantizados, las plataformas de crowdfunding conectan inversionistas con proyectos reales, donde los retornos dependen del éxito de préstamos o iniciativas empresariales. Esto implica riesgos inherentes, como posibles pérdidas, que no se compensan en la estructura fiscal actual. La retención ISR del 20% se aplica sobre intereses brutos, sin posibilidad de acreditar pérdidas, lo que agrava la carga para los participantes. En la práctica, muchos inversionistas minoristas no reclaman devoluciones debido a montos bajos o falta de conocimiento, convirtiendo esta retención en un pago efectivo que disuade futuras participaciones.
Impacto en el ahorro formal y la inclusión financiera
El ahorro formal en México ha encontrado en el crowdfunding una herramienta accesible para diversificar opciones de inversión. Sin embargo, con esta retención ISR elevada, el sector podría ver una reducción en la entrada de nuevos usuarios. Las IFCs suelen ser la puerta de entrada para mexicanos sin acceso a productos bancarios complejos, promoviendo así la educación financiera y la cultura del ahorro. Si la medida persiste, expertos advierten que podría frenar el financiamiento acumulado, afectando a emprendedores que dependen de estos canales para crecer sus negocios.
Propuestas del sector para una retención ISR más equitativa
Frente a esta situación, la Afico ha presentado alternativas concretas para reformar la retención ISR y alinear el tratamiento fiscal de las IFCs con el resto del sistema financiero. Una de las sugerencias clave es implementar un umbral de exención para pequeños ahorradores, reconociendo que muchos inversionistas participan con montos modestos. Esto incentivaría la primera experiencia de inversión, similar a cómo se protege a los principiantes en otros mercados. Otra opción es adoptar un pago definitivo del 5% sobre intereses efectivamente pagados y exentos de IVA, manteniendo la simplicidad administrativa.
Adicionalmente, se propone una tasa del 9%, alineada con bancos y Sofipos, o un 10% sobre intereses netos, descontando créditos incobrables. Esta última aproximación se inspira en el tratamiento de las ganancias bursátiles, donde los rendimientos variables y riesgosos reciben un esquema del 10% como pago definitivo. "Estas medidas preservarían la transparencia fiscal y la competencia equitativa, sin desincentivar a los inversionistas", argumenta Obregón. El sector ha mantenido diálogos constantes con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la Secretaría de Hacienda, presentando datos que demuestran el impacto positivo de las IFCs en la economía.
Comparación con otros instrumentos financieros
Al comparar con la bolsa de valores, donde no se clasifican como intereses pero comparten volatilidad, queda claro que es posible un régimen fiscal proporcional para inversiones minoristas. La retención ISR del 20% ignora estas similitudes, imponiendo una carga que podría elevar el costo efectivo para los usuarios. En un país donde el 60% de la población adulta no tiene acceso a servicios financieros formales, según datos del INEGI, medidas como esta contradicen los esfuerzos por promover la inclusión. El crowdfunding ha demostrado ser un catalizador para el emprendimiento, financiando desde startups tecnológicas hasta proyectos agrícolas en regiones marginadas.
La discusión sobre la LIF 2026 resalta la necesidad de políticas fiscales que equilibren recaudación con crecimiento económico. La retención ISR elevada podría no solo afectar a las IFCs, sino ripplear hacia otros segmentos del financiamiento alternativo. Analistas del sector financiero coinciden en que un ajuste oportuno preservaría los 15,000 millones de pesos ya movilizados y potenciaría el volumen para 2026. Además, fortalecería la fiscalización, ya que un esquema claro facilita el cumplimiento voluntario por parte de plataformas y usuarios.
En el panorama más amplio, el debate sobre la retención ISR en crowdfunding ilustra tensiones entre innovación financiera y regulación tradicional. Mientras el gobierno busca ingresos sostenibles, el sector privado urge por incentivos que alineen con la digitalización de la economía. Las propuestas de la Afico, respaldadas por evidencias de desempeño sectorial, ofrecen un camino viable hacia la equidad. Implementar un pago definitivo razonable no solo mantendría la confianza de los inversionistas, sino que impulsaría el ahorro formal en un momento donde México necesita capital para su recuperación post-pandemia.
Gerardo Obregón, en entrevistas con medios especializados como El Economista, ha reiterado la importancia de estos ajustes para evitar un retroceso en la adopción del crowdfunding. De igual forma, documentos internos de la Afico compartidos con autoridades fiscales destacan cómo un umbral de exención podría triplicar la base de inversionistas minoristas en el corto plazo.
Finalmente, observadores del SAT han reconocido en foros recientes la validez de alinear tasas con Sofipos, sugiriendo que revisiones en el Senado podrían incorporar estas sugerencias antes de la promulgación final de la ley.

