La desaceleración en México se ha convertido en un tema de gran relevancia en el panorama económico actual, donde el sector servicios emerge como un pilar fundamental para mitigar los impactos negativos. En el segundo trimestre de 2025, la economía mexicana registró un crecimiento anual acumulado de apenas 0.4%, un ritmo que refleja las presiones externas e internas que azotan al país. Sin embargo, según el análisis detallado de BBVA México en su reporte 'Situación Regional-Sectorial', el avance en el sector servicios ha actuado como un amortiguador esencial, contrarrestando la contracción en el ámbito industrial que alcanzó un -1.3%. Este dinamismo en las actividades terciarias, con un incremento del 1.1%, junto al desempeño positivo de las primarias al 4.5%, subraya la resiliencia de ciertos segmentos ante un entorno de incertidumbre arancelaria con Estados Unidos y una moderada inversión interna.
El rol clave del sector servicios en la economía mexicana
En medio de la desaceleración en México, el sector servicios se posiciona como el motor más vigoroso, impulsando el crecimiento en áreas como el apoyo a negocios, que registró un impresionante 14.1% de expansión anual. Este rubro, junto con los servicios profesionales que crecieron un 12.3%, demuestra cómo las demandas empresariales y el soporte logístico sostienen la actividad económica. Asimismo, el esparcimiento, con un 10% de avance, refleja una recuperación en el consumo recreativo post-pandemia, mientras que la salud avanzó un 3.6%, atendiendo a necesidades esenciales de la población. Estos indicadores no solo amortiguan la desaceleración en México, sino que también destacan la diversificación económica como estrategia para enfrentar volatilidades globales.
El reporte de BBVA México enfatiza que estas actividades terciarias funcionan como verdaderos amortiguadores del ciclo económico, permitiendo que el PIB nacional no caiga en una recesión más profunda. La desaceleración en México se ve particularmente influida por factores externos, como la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos en el primer semestre de 2025, que provocaron una contracción del 2.1% en la industria automotriz, sector que contribuye con el 4.9% al PIB total. De igual manera, el manufacturero, responsable del 23.6% de la producción, experimentó retrocesos significativos, exacerbando la lentitud generalizada.
Impacto de los aranceles en la industria y el mercado interno
A pesar de estos desafíos, el mercado interno mexicano ha mostrado una notable resiliencia. Las ventas locales aumentaron un 3.8% anual, impulsadas por un incremento del 14.8% en el crédito automotor, donde los vehículos híbridos y eléctricos lideraron con un salto del 38.5% en ventas. Esta tendencia hacia opciones más sostenibles no solo mitiga la desaceleración en México, sino que también alinea al país con demandas globales de movilidad verde. No obstante, BBVA advierte que los nuevos aranceles, que oscilan entre el 10% y el 50% sobre importaciones asiáticas, podrían presionar la inflación y reducir el poder adquisitivo en segmentos de menores ingresos, complicando aún más la recuperación.
En paralelo, el crédito empresarial cayó un 0.4% anual, a pesar de la reducción de la tasa de referencia del Banco de México de 10% a 8%. Esta desaceleración en el financiamiento afecta particularmente a la manufactura, construcción e inmobiliario, sectores clave para la generación de empleo. La reactivación del mercado interno, según el análisis, depende en gran medida de la formalización económica y un mayor impulso financiero, elementos que podrían acelerar el ritmo si se abordan con políticas adecuadas. La desaceleración en México no es uniforme; mientras el norte y centro del país mantienen cierta estabilidad gracias al turismo y servicios empresariales, regiones como Tabasco (-4.3%) y Campeche (3.2%) enfrentan caídas más pronunciadas.
El papel de las mipymes en la amortiguación económica
Las pequeñas y medianas empresas (mipymes) representan un bastión crucial en la lucha contra la desaceleración en México, al generar el 71.3% del empleo y contribuir con el 45.7% del valor agregado en la economía. De acuerdo con datos de BBVA, entre 2018 y 2024, estas entidades experimentaron crecimientos significativos en estados como Puebla (+23.5%), Hidalgo (+20.9%) y Estado de México (+20%), lo que ha permitido sostener el consumo local en medio de presiones externas. En contraste, la Ciudad de México mostró un leve retroceso del -0.6%, posiblemente debido a la saturación urbana y costos operativos elevados.
Este crecimiento dispar en las mipymes ilustra cómo la diversificación regional puede amortiguar los efectos de la desaceleración en México. En el sur, Guerrero (6.8%) y Oaxaca (5.6%) repuntan gracias al turismo, mientras que el Bajío se beneficia de la proximidad a cadenas de suministro. BBVA México subraya que estas empresas son clave para mantener el mercado interno vibrante, especialmente cuando las exportaciones disminuyeron un 2.8% en unidades y 3.8% en valor, con el 80% de los envíos dirigidos a Estados Unidos. La dependencia de este mercado vecino amplifica los riesgos arancelarios, haciendo imperativa una estrategia de fortalecimiento doméstico.
Proyecciones regionales y desafíos futuros
El panorama regional revela una recuperación desigual que refleja las complejidades de la desaceleración en México. Estados como Zacatecas (1.6%) y Baja California Sur (1.3%) mantienen resiliencia impulsada por servicios empresariales y turismo, contrastando con las caídas en el sureste petrolero. Para el resto del año, BBVA proyecta que el sector servicios continuará siendo el principal amortiguador, siempre y cuando se impulse la inversión en infraestructura digital y capacitación laboral. La formalización de mipymes, junto con incentivos fiscales, podría elevar el crecimiento terciario por encima del 2%, ayudando a contrarrestar la lentitud industrial.
Además, la transición hacia energías renovables en el sector automotriz ofrece oportunidades para mitigar la desaceleración en México. El auge de vehículos eléctricos no solo diversifica las exportaciones, sino que atrae inversión extranjera en tecnología verde. Sin embargo, la reducción del gasto público en infraestructura, combinada con una inversión privada moderada, limita el potencial de expansión. Analistas coinciden en que una mayor integración al T-MEC, más allá de las revisiones de 2026, será vital para estabilizar el comercio bilateral y reducir vulnerabilidades.
En resumen, aunque la desaceleración en México presenta retos estructurales, el vigor del sector servicios y el empuje de las mipymes delinean un camino de contención. La economía nacional, con su mezcla de fortalezas internas y exposiciones externas, requiere políticas proactivas para transformar estos amortiguadores en motores de crecimiento sostenido. Como se desprende de observaciones en reportes sectoriales recientes, la clave reside en equilibrar la resiliencia local con adaptaciones globales.
Detalles como el crecimiento en apoyo a negocios y profesionales, según análisis de entidades financieras líderes, refuerzan la idea de que el sector terciario no solo amortigua, sino que redefine la dinámica económica. Asimismo, variaciones regionales en mipymes, extraídas de datos históricos hasta 2024, ilustran patrones que podrían guiar intervenciones futuras.
Finalmente, la influencia de aranceles y tendencias en ventas locales, tal como se detalla en informes de bancos internacionales, subraya la necesidad de monitoreo continuo para navegar la desaceleración en México con mayor precisión.
