La revisión del T-MEC representa un momento crucial para la economía mexicana, y en este contexto, Canacintra ha destacado la imperiosa necesidad de que las PYMEs sean escuchadas activamente. Estas pequeñas y medianas empresas no solo forman el backbone de la industria nacional, sino que contribuyen significativamente al crecimiento sostenido del país. Con la cancelación sorpresiva de una reunión clave por parte del subsecretario de Economía, Vidal Llerenas Morales, surge un reclamo contundente que pone en el centro del debate la inclusión real del sector productivo en las decisiones gubernamentales.
El plantón que genera controversia en el sector industrial
En un informe mensual cargado de tensiones, la presidenta de Canacintra, María de Lourdes Medina Ortega, no escatimó palabras para criticar lo que denominó un "plantón" por parte del funcionario federal. Esta ausencia en una cita programada para discutir la participación de las PYMEs en la revisión del T-MEC ha sido interpretada como una señal de desdén hacia el sector que genera el 18% del PIB y más de 6 millones de empleos directos. La revisión del T-MEC, ese tratado comercial que une a México, Estados Unidos y Canadá, no puede avanzar sin la voz de quienes sostienen las cadenas de valor cotidianas.
Medina Ortega, con un tono firme y directo, subrayó que "una política industrial sin industriales está destinada al fracaso". Esta declaración resuena en un momento en que el gobierno federal, bajo la dirección de la presidenta Claudia Sheinbaum, anuncia iniciativas como el Plan México, enfocado en fortalecer el mercado interno y las PYMEs. Sin embargo, acciones como esta cancelación envían un mensaje contradictorio, cuestionando la apertura prometida para que más sectores participen no solo a través del Cuarto de Junto, sino directamente con los representantes del gremio.
Críticas al enfoque gubernamental en consultas
Julio Rodríguez, integrante del área de Comercio Exterior de Canacintra, amplió la crítica señalando que recabar información en foros como el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), donde predominan grandes corporativos, ignora la realidad de las PYMEs. "Si andan recabando información donde sí van a ir, como es el Consejo Coordinador Empresarial y a juntarse con los multimillonarios que no tienen idea de qué es una mediana y pequeña empresa, están mal", afirmó Rodríguez. Esta perspectiva resalta la brecha entre las políticas anunciadas y la implementación práctica, donde las PYMEs se sienten marginadas en la revisión del T-MEC.
La industria manufacturera, motor indiscutible de la economía, demanda un espacio equitativo. Las PYMEs, con su agilidad y contribución a la innovación local, son esenciales para negociar términos que protejan el empleo y la competitividad frente a los gigantes del norte. Sin su input, la revisión del T-MEC podría derivar en acuerdos que favorezcan desproporcionadamente a las grandes transnacionales, dejando atrás el tejido empresarial que define a México.
El rol histórico de Canacintra en el desarrollo nacional
Fundada con el propósito de representar a los transformadores mexicanos, Canacintra ha sido un pilar en la construcción de políticas industriales. En su informe, Medina Ortega detalló un recorrido nacional por delegaciones y mesas directivas, escuchando directamente las preocupaciones de los industriales. "Estoy convencida de que quien aboga por otros, aboga por sí mismo. El proyecto son los industriales y es México, sin soberbias, sin egos malentendidos", declaró, reafirmando el compromiso de la cámara con un México soberano y competitivo.
Esta postura se alinea con la necesidad de integrar a las PYMEs en la revisión del T-MEC de manera estratégica. El tratado, vigente desde 2020, enfrenta ahora un escrutinio que podría redefinir flujos comerciales por valor de billones de dólares. Para las PYMEs, esto significa oportunidades en sectores como el automotriz, el agroalimentario y la electrónica, pero solo si sus voces guían las enmiendas. Canacintra insiste en que ignorar este sector equivale a legislar a ciegas, con riesgos para la inversión extranjera y el empleo formal.
Desafíos y oportunidades para las PYMEs en el T-MEC
Las PYMEs enfrentan barreras como el acceso limitado a financiamiento y la burocracia aduanera, agravadas por la volatilidad global. En la revisión del T-MEC, proponen mecanismos para facilitar exportaciones y transferencias tecnológicas que empoderen a estas empresas. Medina Ortega enfatizó que Canacintra no se subordina a nadie y hará valer su derecho legal a ser consultada, evitando así legislaciones improvisadas que erosionen la competitividad.
El Plan México, impulsado por el gobierno de Claudia Sheinbaum, promete un enfoque en el nearshoring y la diversificación de cadenas de suministro. Aquí, las PYMEs podrían beneficiarse de incentivos fiscales y programas de capacitación, pero la falta de diálogo directo genera escepticismo. Expertos en comercio internacional coinciden en que una revisión inclusiva del T-MEC fortalecería la resiliencia económica mexicana, posicionando a las PYMEs como protagonistas en lugar de meros espectadores.
Implicaciones económicas de la exclusión del sector productivo
La contribución de las PYMEs al PIB no es un dato aislado; es el reflejo de un ecosistema que genera innovación y empleo en regiones olvidadas por las megaempresas. En un país donde el 99% de las unidades económicas son PYMEs, su marginación en la revisión del T-MEC podría traducirse en pérdidas millonarias y un aumento en la informalidad. Canacintra advierte que políticas débiles, nacidas de consultas sesgadas, no transforman regiones ni fomentan el desarrollo equitativo.
Además, el contexto geopolítico añade urgencia: con tensiones entre Estados Unidos y China, México se posiciona como hub logístico. Las PYMEs, con su flexibilidad, son ideales para capturar esta ola, pero requieren reglas claras en el T-MEC que protejan su propiedad intelectual y faciliten alianzas. La crítica a la cancelación de Llerenas Morales no es un incidente aislado, sino síntoma de una dinámica donde el sector privado se siente relegado, pese a las promesas de colaboración.
Medina Ortega, en su recorrido por el país, recopiló propuestas concretas: desde simplificación regulatoria hasta fondos dedicados para exportadores PYMEs. Estas ideas, si se integran a la revisión del T-MEC, podrían elevar la participación mexicana en el comercio norteamericano del actual 15% a niveles más ambiciosos. Sin embargo, el "plantón" reciente erosiona la confianza, recordando episodios pasados donde decisiones unilaterales costaron oportunidades perdidas.
Hacia una política industrial inclusiva
Para revertir esta tendencia, Canacintra propone mesas permanentes de diálogo, donde PYMEs de todos los estados aporten datos reales sobre impactos del T-MEC. Esto no solo enriquecería las negociaciones, sino que alinearía el tratado con metas de sostenibilidad y equidad de género en el empleo industrial. El gobierno, por su parte, podría demostrar compromiso reprogramando encuentros y priorizando agendas que incluyan al grueso del tejido empresarial.
En última instancia, la revisión del T-MEC trasciende lo comercial; es una apuesta por el futuro de México. Las PYMEs, con su arraigo local y capacidad adaptativa, son clave para un crecimiento inclusivo que beneficie a comunidades enteras. Ignorarlas sería un error estratégico que Canacintra no está dispuesta a tolerar, exigiendo un rol protagónico en este proceso definitorio.
Como se desprende de las declaraciones en el informe mensual de Canacintra, esta situación refleja preocupaciones compartidas en foros sectoriales donde se analizan los impactos del T-MEC en la industria transformadora. De igual modo, observadores cercanos al Consejo Coordinador Empresarial han notado patrones similares en interacciones con funcionarios federales, subrayando la necesidad de canales más fluidos. Finalmente, reportes de la Secretaría de Economía, aunque no detallan la cancelación específica, confirman el énfasis en consultas amplias para el Plan México, lo que contrasta con las experiencias vividas por representantes de PYMEs.

