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Tequileros proponen IEPS por grado de alcohol

El IEPS por grado de alcohol representa una propuesta innovadora de la industria tequilera mexicana para reformar el sistema fiscal de las bebidas alcohólicas. Esta iniciativa, impulsada por la Cámara Nacional de la Industria Tequilera (CNIT), busca establecer un esquema más equitativo que elimine las distorsiones actuales basadas en el precio de los productos. En lugar de gravar según el valor de mercado, se aplicaría una cuota fija por cada grado de alcohol, lo que beneficiaría especialmente a destilados emblemáticos como el tequila, con graduaciones superiores a 20 grados.

La directora general de la CNIT, Ana Cristina Villalpando, ha sido una de las voces principales en esta discusión. Durante una reciente intervención, Villalpando enfatizó que el modelo propuesto, conocido como "Ad Quantum", ya opera en los países más desarrollados del mundo, donde el impuesto se centra en el contenido etílico real y no en factores comerciales variables. Esta aproximación no solo simplificaría la recaudación para el gobierno, sino que también protegería la competitividad de la industria nacional frente a importaciones más baratas.

Ventajas del IEPS por grado de alcohol para la industria

Equidad fiscal en destilados de agave

Uno de los pilares del IEPS por grado de alcohol es su capacidad para nivelar el campo de juego entre productores locales y competidores extranjeros. Actualmente, el impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) se calcula aplicando una tasa del 53% sobre el precio de venta para bebidas con más de 20 grados de alcohol, como el tequila. Esto genera desigualdades evidentes: una botella económica de destilado de agave, vendida a 56 pesos en una cadena de conveniencia, tributa menos en términos absolutos que una premium de 1,000 pesos, aunque ambas contengan la misma cantidad de alcohol puro.

Al adoptar el IEPS por grado de alcohol, se eliminaría esta disparidad. La cuota fija por grado incentivaría la producción de calidad sin penalizar a los consumidores de opciones accesibles. Para la industria tequilera, que genera miles de empleos en regiones como Jalisco y exporta millones de litros anualmente, esta reforma podría estabilizar los márgenes de ganancia y fomentar la innovación en procesos de destilación. Expertos en fiscalidad destacan que modelos similares en Europa han reducido la evasión y aumentado la recaudación en un 15% en promedio, según estudios comparativos.

Impacto en la competitividad del tequila mexicano

El tequila, como bebida nacional protegida por denominación de origen, enfrenta presiones globales que el IEPS por grado de alcohol podría mitigar. En un mercado donde las importaciones de licores genéricos compiten por precio, gravar por volumen alcohólico real promueve la sostenibilidad de cultivos de agave y la mano de obra artesanal. Villalpando ha argumentado que este cambio no solo alinea a México con estándares internacionales, sino que también responde a la diversidad de productos: desde el tequila blanco hasta el añejo, todos con variaciones mínimas en graduación pero enormes diferencias en posicionamiento de mercado.

Además, la propuesta integra consideraciones ambientales, ya que un sistema más justo podría incentivar prácticas de producción eficientes en el uso de recursos hídricos, cruciales para el agave. La CNIT estima que, sin reformas, el sector podría perder hasta un 10% de cuota en exportaciones a Estados Unidos y Europa en los próximos cinco años, donde regulaciones fiscales ya favorecen modelos "Ad Quantum".

Desafíos y contexto actual del impuesto

Diferencias con otros gravámenes fiscales

A diferencia de los "impuestos saludables" aplicados a bebidas azucaradas, el IEPS por grado de alcohol se enfoca en un mercado distinto: el de alcoholes etílicos puros. Villalpando aclaró que mezclar estos regímenes fiscales generaría confusiones administrativas y no abordaría los riesgos sanitarios de manera precisa. Mientras los refrescos pagan por azúcares añadidos, los destilados tributan por su potencial etílico, y la propuesta busca refinar esto sin alterar el equilibrio presupuestal del gobierno federal.

En México, el IEPS actual ha recaudado miles de millones de pesos en los últimos años, pero críticos señalan ineficiencias en su aplicación. Por ejemplo, la tasa del 53% para altos grados alcohólicos desincentiva la formalización de pequeños productores, que optan por el mercado informal para evadir cargas desproporcionadas. Implementar el IEPS por grado de alcohol requeriría ajustes en la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, posiblemente a través de una iniciativa en el Congreso que considere datos de la Secretaría de Hacienda.

Perspectivas futuras para la reforma

La industria tequilera no es la única en abogar por cambios; asociaciones de productores de mezcal y ron también ven en el IEPS por grado de alcohol una oportunidad para un marco unificado. Analistas fiscales proyectan que esta modalidad podría generar un incremento moderado en ingresos públicos, al capturar mejor el consumo real, estimado en más de 500 millones de litros anuales de bebidas espirituosas en el país. Sin embargo, la transición demandaría un período de gracia para adaptaciones logísticas, como la estandarización de etiquetado alcohólico.

En el panorama económico más amplio, esta propuesta se alinea con esfuerzos por diversificar la base fiscal mexicana, reduciendo dependencia de impuestos regresivos. Para los tequileros, representa no solo una herramienta de equidad, sino un catalizador para el crecimiento sostenible. La CNIT planea intensificar cabildeo en foros legislativos, presentando evidencias de éxito en naciones como Canadá y Australia, donde el "Ad Quantum" ha equilibrado salud pública y economía.

El debate alrededor del IEPS por grado de alcohol subraya la madurez de la industria tequilera, que contribuye con exportaciones valoradas en cientos de millones de dólares. Al priorizar el contenido etílico sobre el precio, se fomenta una cultura de consumo responsable y se fortalece la cadena de valor desde el campo hasta la mesa. Esta visión integral podría inspirar reformas en otros sectores agroindustriales, promoviendo un sistema fiscal más adaptado a la realidad productiva de México.

En conversaciones recientes con representantes de la Cámara Nacional de la Industria Tequilera, se ha explorado cómo este modelo podría integrarse sin disrupciones mayores. Fuentes cercanas a la Secretaría de Hacienda mencionan que estudios preliminares validan la viabilidad, basados en datos de recaudación de años anteriores. Asimismo, expertos en economía fiscal, consultados en publicaciones especializadas, coinciden en que el enfoque por grados de alcohol ofrece un balance óptimo entre equidad y eficiencia.

Finalmente, la propuesta del IEPS por grado de alcohol no solo beneficia al tequila, sino que posiciona a México como líder en fiscalidad innovadora para bebidas. Organizaciones internacionales de la industria han expresado interés en replicar experiencias mexicanas, según reportes de conferencias sectoriales pasadas.

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