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Gobierno Sheinbaum avanza en Sistema Nacional de Cuidados

Sistema Nacional de Cuidados marca el inicio de una era transformadora bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum, quien desde el arranque de su administración federal ha priorizado esta iniciativa como pilar para la equidad de género y el bienestar social en México. Este esfuerzo no surge de la nada; representa uno de los 100 compromisos de campaña de la primera presidenta mujer del país, y su implementación progresiva busca reconfigurar la forma en que el Estado, la sociedad civil y el sector privado abordan las responsabilidades de cuidado que históricamente han recaído desproporcionadamente en las mujeres. Con un presupuesto inicial que integra recursos de múltiples dependencias gubernamentales, el Sistema Nacional de Cuidados se perfila como una red integral que no solo alivia cargas familiares, sino que también impulsa el desarrollo económico al liberar tiempo y oportunidades para millones de mexicanas.

Primeros pasos del Sistema Nacional de Cuidados en el Paquete Económico 2026

El anuncio del Anexo 31 en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2026 es el concreto avance que el gobierno de Sheinbaum ha dado para materializar el Sistema Nacional de Cuidados. Este anexo, titulado "Consolidación de una Sociedad de Cuidados", agrupa 49 programas distribuidos en 18 ramos administrativos, con un monto total de 466,674 millones de pesos destinados a acciones directas e indirectas en materia de cuidados. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en coordinación con la Secretaría de las Mujeres, ha liderado mesas de trabajo desde inicios de 2025 para mapear estos recursos, asegurando que no se trate de un esfuerzo aislado, sino de una estrategia nacional y progresiva.

Patricia Carranza, directora general de Inteligencia, Innovación y Planeación Estratégica para la Mejora Continua de Programas de la Secretaría de las Mujeres, ha sido una voz clave en este proceso. En declaraciones recientes, enfatizó que el Sistema Nacional de Cuidados debe ser inclusivo, involucrando al sector privado y la sociedad civil junto al gobierno federal. "Lo que planteamos es que el gobierno de México pueda pensar en un sistema nacional y progresivo de cuidados, sostenible en el tiempo y que vaya incrementando su alcance", señaló Carranza, subrayando la necesidad de una implementación gradual que evite sobrecargas fiscales iniciales.

Objetivos clave del Sistema Nacional de Cuidados

Entre los seis objetivos centrales del Sistema Nacional de Cuidados destacan el reconocimiento del valor del trabajo de cuidados, que tradicionalmente ha sido invisibilizado y no remunerado, y la reducción del tiempo que las familias dedican a estas tareas esenciales. Otro pilar es la redistribución equitativa de los cuidados, pasando de un modelo familiar centrado en las mujeres a uno compartido que involucre a hombres, instituciones y comunidades. Además, se busca ampliar la cobertura de servicios de cuidados, eliminar barreras de acceso —como la geográfica o económica— y garantizar que estos sean pertinentes cultural y socialmente.

Este enfoque responde a datos alarmantes: según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2022, 31.7 millones de personas en México realizaban labores de cuidado, de las cuales el 75.1% eran mujeres. Esta desproporción no solo limita el avance profesional y económico de las mujeres, sino que genera impactos en su salud física y mental. La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 reveló que las mujeres destinan, en promedio, 12% más tiempo semanal a combinar trabajo remunerado, cuidados y labores domésticas, lo que equivale a unas 76 horas semanales en muchos hogares, frente a menos para los hombres.

Impacto económico y social del Sistema Nacional de Cuidados

El Sistema Nacional de Cuidados no es solo una política social; tiene un claro componente económico que el gobierno de Sheinbaum está impulsando con visión de largo plazo. Al profesionalizar y remunerar el trabajo de cuidados, se genera empleo formal en sectores como la atención a la primera infancia, adultos mayores y personas con discapacidad, lo que podría inyectar dinamismo al mercado laboral. En un país donde el envejecimiento poblacional representa uno de los mayores riesgos fiscales —como lo ha advertido la SHCP en informes anuales—, esta iniciativa se convierte en una herramienta preventiva para mitigar presiones sobre las finanzas públicas.

Bajo el mandato de Claudia Sheinbaum, el gobierno federal busca que las dependencias incorporen la perspectiva de cuidados en sus programas sociales existentes. Por ejemplo, reasignar gasto de manera estratégica para priorizar servicios que reduzcan la carga familiar, como guarderías ampliadas o centros de día para ancianos. Esto alinearía con compromisos internacionales de México, como los asumidos en la Agenda 2030 de la ONU, y fortalecería la imagen de un Morena comprometido con la transformación social. Críticos podrían cuestionar si estos 466 mil millones de pesos son suficientes frente a la magnitud del problema, pero los primeros pasos indican una voluntad política firme, aunque el éxito dependerá de la ejecución en los estados y municipios.

Desafíos del envejecimiento y la equidad de género

El envejecimiento de la población mexicana acelera la urgencia del Sistema Nacional de Cuidados. Proyecciones demográficas indican que para 2050, uno de cada cuatro habitantes será mayor de 60 años, lo que demandará no solo más recursos, sino un sector de cuidados consolidado y profesionalizado. En este contexto, el gobierno de Sheinbaum enfrenta el reto de equilibrar el presupuesto federal con estas necesidades crecientes, especialmente en un escenario de presiones inflacionarias y recuperación post-pandemia.

La equidad de género emerge como otro eje transversal. Históricamente, el trabajo no remunerado de cuidados ha frenado la participación laboral femenina, contribuyendo a brechas salariales que persisten en México. Con el Sistema Nacional de Cuidados, se pretende revertir esto mediante políticas que fomenten la corresponsabilidad, como campañas de sensibilización y reformas laborales que incorporen licencias de cuidado compartidas. Expertos en políticas públicas destacan que, si se implementa bien, esta iniciativa podría elevar la tasa de empleo femenino en un 10-15% en la próxima década, impulsando el PIB nacional.

Hacia una sociedad de cuidados sostenible

Mirando al futuro, el Sistema Nacional de Cuidados requiere una gobernanza interinstitucional robusta. La Secretaría de las Mujeres, en alianza con la SHCP y otras dependencias, planea monitoreo anual para ajustar el alcance progresivo, comenzando con pilotos en zonas urbanas de alta densidad como el Valle de México y expandiéndose a regiones rurales. Esto no solo aborda desigualdades regionales, sino que integra voces de la sociedad civil, como organizaciones feministas que han abogado por este tema durante años.

En el ámbito de la primera infancia y la discapacidad, el sistema priorizará inversiones en infraestructura, como la ampliación de estancias infantiles bajo el esquema del Bienestar. Para adultos mayores, se contempla la creación de redes de apoyo comunitario que alivien la soledad y la dependencia familiar. Estos elementos, aunque incipientes, reflejan un cambio paradigmático en la visión del Estado mexicano: de proveedor reactivo a facilitador proactivo de equidad.

El avance en el Sistema Nacional de Cuidados bajo el gobierno de Sheinbaum también dialoga con experiencias internacionales, adaptando modelos exitosos como el de España o Suecia, donde los sistemas de cuidados han reducido significativamente la carga de género. En México, sin embargo, el contexto cultural y económico exige adaptaciones locales, como integrar tradiciones indígenas en los servicios para comunidades marginadas.

A medida que se desenvuelve esta iniciativa, surge la pregunta sobre su financiamiento a mediano plazo. Con el Paquete Económico 2026 como base, el gobierno federal anticipa reasignaciones presupuestales que podrían sumar hasta 100 mil millones adicionales en los próximos tres años, según proyecciones internas de la Secretaría de Hacienda. Esto, combinado con incentivos fiscales para el sector privado, podría catalizar alianzas público-privadas que amplíen la cobertura sin comprometer la sostenibilidad fiscal.

En el corazón de esta transformación late el compromiso de Claudia Sheinbaum con una México más justo, donde el cuidado no sea una carga invisible, sino un derecho colectivo. Mientras el país navega por desafíos demográficos y económicos, el Sistema Nacional de Cuidados emerge como faro de esperanza, prometiendo no solo alivio inmediato, sino un legado de inclusión para generaciones venideras.

Como se ha mencionado en reportes recientes de El Economista, estos pasos iniciales se basan en análisis detallados de la Secretaría de las Mujeres y datos del Inegi que pintan un panorama claro de las desigualdades existentes. Asimismo, observadores en foros de políticas públicas, como los organizados por la SHCP, han destacado la alineación con objetivos globales de desarrollo sostenible. Finalmente, en conversaciones informales con expertos en equidad de género, se resalta cómo este anexo presupuestal podría servir de modelo para reformas futuras en el ámbito laboral.

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