Banxico reduce la tasa de interés en 25 puntos base, manteniendo el ciclo descendente que impulsa la economía mexicana en un contexto de inflación controlada y debilidad en la actividad productiva. Esta decisión, tomada por la Junta de Gobierno del Banco de México el 25 de septiembre de 2025, representa la sexta rebaja del año y busca alinear la política monetaria con un panorama inflacionario favorable, aunque no exento de riesgos externos. La tasa de interés interbancaria a un día pasa de 7.75% a 7.5%, un ajuste que entra en vigor a partir del 26 de septiembre y que podría allanar el camino para más recortes en el futuro cercano.
Contexto de la decisión de Banxico
La reducción de la tasa de interés por parte de Banxico responde a una evaluación integral del entorno económico nacional e internacional. Según el comunicado oficial, los rendimientos de los valores gubernamentales han disminuido, el peso mexicano se ha apreciado frente a otras monedas y la actividad económica mostró signos de debilidad al arranque del tercer trimestre de 2025. Estos factores, combinados con un horizonte de incertidumbre global derivado de tensiones comerciales entre potencias como Estados Unidos y China, justificaron la continuación del ciclo de alzas en la política monetaria expansiva.
En particular, la inflación general en México registró un repunte moderado en la primera quincena de septiembre, alcanzando el 3.74%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). A pesar de este aumento, que refleja presiones en precios de alimentos y servicios, el banco central considera que el panorama inflacionario sigue alineado con las expectativas de convergencia hacia el objetivo de 3% a mediano plazo. "La Junta de Gobierno juzgó apropiado continuar con el ciclo de disminuciones de la tasa de referencia. Ello en congruencia con la valoración del actual panorama inflacionario", se lee en el documento emitido por Banxico.
Esta no fue una decisión unánime, lo que añade un matiz de debate interno al proceso. Cuatro miembros de la Junta —la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja, Galia Borja Gómez, José Gabriel Cuadra García y Omar Mejía Castelaz— votaron a favor de la rebaja de 25 puntos base en la tasa de interés. En contraste, el subgobernador Jonathan Heath abogó por mantenerla en 7.75%, argumentando posiblemente la necesidad de mayor cautela ante posibles volatilidades externas. Tal disenso resalta la complejidad de equilibrar el crecimiento económico con la estabilidad de precios en un año marcado por elecciones y reformas estructurales.
Impacto en la economía mexicana
La bajada de la tasa de interés por Banxico tiene implicaciones directas en diversos sectores de la economía. Para las empresas y hogares, significa un costo de financiamiento más bajo, lo que podría estimular la inversión y el consumo privado. En un trimestre donde la actividad económica ha mostrado debilidad —evidenciada por indicadores como el Índice de Actividad Económica Mensual (IAEM) del Inegi—, esta medida actúa como un catalizador para reactivar el dinamismo. Analistas estiman que una tasa de interés más baja podría elevar el PIB en hasta 0.2 puntos porcentuales adicionales en los próximos trimestres, siempre y cuando se mantenga la estabilidad fiscal.
En el ámbito de la política monetaria, Banxico reduce la tasa de interés como parte de una estrategia gradualista que ha caracterizado sus decisiones desde inicios de 2025. Este ciclo descendente, iniciado en febrero con la primera rebaja de 50 puntos base, ha acumulado ya 225 puntos de corte en total, llevando la tasa desde un pico de 10% en 2024. El objetivo es claro: transitar hacia un equilibrio donde la inflación se ancle en el 3% sin sacrificar el empleo ni la competitividad exportadora. Sin embargo, la apreciación del peso —que ha ganado terreno gracias a flujos de capital extranjero— mitiga parte de los beneficios inflacionarios de estas rebajas, al hacer las importaciones más baratas pero presionando a los exportadores manufactureros.
Proyecciones y expectativas del mercado
El mercado había anticipado esta reducción de la tasa de interés, como lo reflejó una encuesta de Reuters publicada la semana previa, donde el 80% de los economistas consultados preveía un corte de exactamente 25 puntos base. Esta alineación entre expectativas y realidad fortalece la credibilidad de Banxico en los ojos de inversionistas internacionales, contribuyendo a la estabilidad del tipo de cambio. De hecho, el peso se cotizaba alrededor de 18.20 por dólar al cierre de la jornada del 25 de septiembre, un nivel que refleja confianza en la gestión monetaria.
Mirando hacia adelante, la Junta de Gobierno se reunirá nuevamente el 6 de noviembre para evaluar si el ciclo de Banxico reduce la tasa de interés continúa. Factores como la evolución de la inflación subyacente —que excluye volatilidades en energéticos y alimentos— y el desempeño del sector manufacturero serán clave. Si la debilidad económica persiste, no se descarta un recorte adicional de 25 o incluso 50 puntos, aunque analistas como aquellos del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) advierten sobre riesgos de sobrecalentamiento si las presiones fiscales del gobierno federal aumentan.
Desafíos externos y oportunidades internas
En el panorama internacional, la decisión de Banxico reduce la tasa de interés se ve influida por un entorno de incertidumbre comercial, donde las tarifas arancelarias propuestas por la administración estadounidense podrían impactar las exportaciones mexicanas. Países como Canadá y México, integrados en el T-MEC, enfrentan un dilema: diversificar cadenas de suministro o apostar por la renegociación de acuerdos. No obstante, la fortaleza del nearshoring —con inversiones de empresas asiáticas y europeas relocalizándose en México— ofrece un contrapeso positivo, potenciando el efecto multiplicador de tasas más bajas.
Internamente, esta política monetaria expansiva se complementa con esfuerzos en el sector financiero, donde bancos comerciales han comenzado a ajustar sus tasas activas y pasivas en respuesta. Por ejemplo, créditos hipotecarios podrían ver reducciones de hasta 0.5% en tasas anuales, beneficiando al mercado inmobiliario en ciudades como Monterrey y Guadalajara. Asimismo, el consumo de durable goods, como automóviles y electrodomésticos, podría repuntar en el último trimestre, impulsando el crecimiento del comercio minorista.
Rol de la inflación en las decisiones futuras
La inflación, ese indicador omnipresente en las deliberaciones de Banxico, juega un rol pivotal en la continuidad del ciclo. Con el 3.74% reportado por el Inegi, México se mantiene por encima del objetivo pero dentro de un rango tolerable comparado con emergentes como Brasil o Argentina. La subyacente, en torno al 3.5%, sugiere que las presiones son transitorias, ligadas a factores estacionales. Economistas coinciden en que, si esta tendencia se consolida, la tasa de interés podría descender hacia 7% antes de fin de año, alineándose con proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para economías latinoamericanas.
En términos de empleo, la rebaja de la tasa de interés fomenta la creación de puestos en sectores sensibles al costo del dinero, como la construcción y la manufactura. Datos preliminares del tercer trimestre indican una tasa de desempleo en 2.8%, pero con informalidad persistente en el 55%. Políticas complementarias, como incentivos fiscales para pymes, amplificarían estos efectos, aunque dependen de la coordinación entre Banxico y el gobierno.
Perspectivas a mediano plazo
A mediano plazo, el éxito de esta estrategia de Banxico reduce la tasa de interés dependerá de la resiliencia ante shocks globales, como fluctuaciones en precios de commodities o cambios en la política de la Reserva Federal. Si Jerome Powell opta por pausas en recortes, México podría enfrentar salidas de capital, pero la solidez de las reservas internacionales —superando los 220 mil millones de dólares— ofrece un colchón robusto.
En el ámbito regional, Latinoamérica observa con atención estas movidas. Países como Chile y Colombia han implementado recortes similares, creando un coro de políticas expansivas que podría estabilizar el comercio intrarregional. Para México, esto significa oportunidades en agroexportaciones y turismo, sectores que se benefician de un peso fuerte y tasas bajas.
Finalmente, mientras expertos en foros económicos discuten estos ajustes, queda claro que la senda de Banxico es pragmática. Como se ha comentado en reportes del Inegi y encuestas de Reuters, la inflación controlada y la actividad económica en recuperación sustentan esta dirección. De igual modo, el comunicado del banco central y las posturas de subgobernadores como Jonathan Heath subrayan la necesidad de vigilancia continua, asegurando que el ciclo beneficie a la economía sin comprometer la estabilidad.

