La OCDE mejora sus previsiones para el PIB de México al proyectar un crecimiento del 0.8% en 2025, un ajuste positivo que refleja una visión más optimista de la economía mexicana frente a desafíos globales. Este incremento de cuatro décimas respecto a la estimación anterior del 0.4% surge en un contexto de incertidumbre comercial, pero con señales de resiliencia en el sector exportador y el consumo interno. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publica este informe interino de Perspectivas Económicas el 23 de septiembre de 2025, destacando cómo México se posiciona en un panorama mundial donde los aranceles y las tensiones geopolíticas moldean el futuro de las naciones emergentes.
Factores clave detrás de la mejora en el PIB de México
La revisión al alza en las proyecciones de la OCDE para el PIB de México se basa principalmente en un menor impacto esperado de los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump. Estos gravámenes, que afectan el comercio norteamericano, habían generado temores de una desaceleración más pronunciada, pero datos recientes indican que las empresas mexicanas han adaptado sus cadenas de suministro con mayor agilidad. Además, el impulso del nearshoring —la relocalización de industrias cerca de Estados Unidos— continúa atrayendo inversión extranjera, fortaleciendo sectores como la manufactura y los servicios. Este fenómeno, combinado con una inflación controlada en torno al 3.5%, permite que la OCDE vea un rebote moderado en el crecimiento económico.
En términos comparativos, la OCDE mejora sus previsiones para el PIB de México colocándolo por encima de varias economías desarrolladas en el G20. Mientras Alemania se estanca en un 0.3%, Francia e Italia apenas alcanzan el 0.6%, México emerge como una opción más dinámica dentro de América Latina. Este posicionamiento no es casual: el país ha invertido en infraestructura clave, como el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, que promete conectar el Pacífico con el Golfo de México y diversificar las rutas comerciales. Sin embargo, persisten riesgos, como la volatilidad en los precios de las materias primas y la dependencia del 80% de las exportaciones hacia el mercado estadounidense.
Impacto de los aranceles en la economía mexicana
Los aranceles de Trump representan un doble filo para México. Por un lado, elevan los costos de producción en industrias integradas, como la automotriz, donde componentes cruzan la frontera múltiples veces. La OCDE estima que esto podría restar hasta 0.2 puntos porcentuales al PIB si no se negocian exenciones rápidas. Por otro, impulsan la competitividad local al fomentar la sustitución de importaciones y el desarrollo de proveedores nacionales. Expertos en comercio internacional destacan que México, con su estatus de socio en el T-MEC, tiene herramientas para mitigar estos efectos, como cláusulas de revisión anual que podrían suavizar las tensiones.
En este escenario, la OCDE mejora sus previsiones para el PIB de México al incorporar modelos econométricos que simulan escenarios post-arancelarios. El informe subraya que una resolución diplomática favorable podría elevar el crecimiento hasta el 1.2% en 2025, superando las expectativas actuales. Además, el sector turístico, con un repunte del 12% en llegadas internacionales durante el primer semestre de 2025, actúa como amortiguador, inyectando divisas frescas y estimulando el empleo en regiones como Quintana Roo y Baja California.
Proyecciones extendidas y comparación regional
Mirando hacia 2026, la OCDE proyecta un 1.3% de crecimiento para el PIB de México, dos décimas más que en revisiones previas. Esta trayectoria ascendente se alinea con una recuperación gradual en el consumo privado, impulsada por remesas récord de 65 mil millones de dólares anuales y un mercado laboral que genera 800 mil puestos formales al año. En contraste con economías emergentes como Brasil (2.3%) o India (6.7%), México enfrenta un desafío único: equilibrar el crecimiento con la sostenibilidad fiscal, donde el déficit público se mantiene en el 3.8% del PIB.
Desempeño de socios comerciales clave
El principal motor de esta mejora radica en la economía de Estados Unidos, cuya proyección para 2025 sube al 1.8%, dos décimas por encima de junio. Como destino del 82% de las exportaciones no petroleras mexicanas, cualquier repunte en el vecino del norte arrastra positivamente a México. La OCDE nota que, pese a los aranceles, la inversión en tecnologías avanzadas —como semiconductores y energías renovables— en la frontera genera spillovers beneficiosos. Japón, con un 1.1% proyectado, también contribuye indirectamente mediante alianzas en automoción y electrónica, donde México se posiciona como hub regional.
En el ámbito latinoamericano, la OCDE mejora sus previsiones para el PIB de México destacando su liderazgo relativo. Mientras Brasil se beneficia de cosechas agrícolas abundantes y demanda interna robusta, México apuesta por la diversificación industrial. Indonesia, con un 4.9%, ilustra cómo los flujos de inversión extranjera directa pueden acelerar el desarrollo, un modelo que México busca emular mediante incentivos fiscales en zonas económicas especiales. Globalmente, el PIB mundial crecerá un 3.2% en 2025, un repunte de tres décimas que refleja la resiliencia post-pandemia y la adaptación a choques comerciales.
Desafíos y oportunidades en el horizonte económico
A pesar de la optimista revisión, la OCDE advierte sobre vulnerabilidades estructurales en México. La informalidad laboral, que afecta al 55% de la fuerza de trabajo, limita la recaudación fiscal y la productividad. Para contrarrestarlo, se recomiendan reformas en educación y capacitación digital, alineadas con la agenda de la Cuarta Transformación. Además, la transición energética —con un 35% de la matriz eléctrica proveniente de renovables para 2030— podría agregar 0.5 puntos al PIB anual si se acelera la inversión en litio y eólica.
La OCDE mejora sus previsiones para el PIB de México al enfatizar la necesidad de políticas pro-crecimiento. En este sentido, el nearshoring no solo atrae capital, sino que fomenta la innovación en sectores de alto valor agregado, como biotecnología y software. Países como Vietnam han visto crecimientos del 6% gracias a estrategias similares, y México, con su proximidad geográfica, tiene una ventaja competitiva única. Sin embargo, la desigualdad regional persiste: mientras el norte industrial crece al 2%, el sur agrícola apenas roza el 0.5%, demandando inversiones focalizadas en agroindustria y conectividad.
En el largo plazo, la proyección de 1.3% para 2026 sugiere una estabilización, pero requiere vigilancia sobre la deuda externa, que ronda los 500 mil millones de dólares. La OCDE sugiere diversificar socios comerciales hacia Asia y Europa para reducir la asimetría con EE.UU. Este enfoque holístico posiciona a México como un actor clave en la reconfiguración del comercio global, donde la agilidad regulatoria y la estabilidad macroeconómica son activos invaluables.
Como se detalla en el informe interino de la OCDE, estas cifras se derivan de análisis exhaustivos de datos macroeconómicos recientes, incluyendo encuestas a empresas y modelos de simulación comercial. Fuentes como el economista jefe Alvaro Pereira, en declaraciones a agencias internacionales, han subrayado la importancia de negociaciones bilaterales para maximizar estos beneficios. De igual modo, reportes de la Secretaría de Economía mexicana corroboran el rol del T-MEC en amortiguar impactos, mientras que observatorios independientes como el Banco de México aportan perspectivas complementarias sobre inflación y empleo.

