Incremento IEPS cigarros representa una medida fiscal controvertida que podría tener repercusiones inesperadas en la economía mexicana. La industria tabacalera ha elevado la voz de alarma ante la propuesta gubernamental de elevar significativamente el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a los productos de tabaco, argumentando que este incremento IEPS cigarros no solo fallaría en sus objetivos de salud pública, sino que impulsaría el crecimiento del mercado negro de tabaco. Con un aumento proyectado de más del 30% a partir de 2026, el gobierno busca recaudar más fondos, pero expertos y representantes del sector advierten que el resultado podría ser contraproducente, con una expansión del contrabando que afecte tanto a las finanzas públicas como a la seguridad nacional.
Impacto del incremento IEPS cigarros en el mercado ilícito
El Consejo Nacional de la Industria Tabacalera (Conainta), que agrupa a las principales empresas como Philip Morris México, British American Tobacco y Japan Tobacco International, ha manifestado su profunda preocupación por esta iniciativa. Según su análisis, el incremento IEPS cigarros incentivaría directamente la proliferación de marcas ilegales, ya que los precios elevados de los productos regulados empujarían a los consumidores hacia opciones más baratas y no controladas. Esta dinámica no es nueva; en años recientes, el mercado negro de tabaco ha experimentado un auge alarmante, pasando de representar apenas el 8.5% del total en 2017 a un 20.4% en 2023, según datos del Instituto Nacional de Salud Pública.
Crecimiento del contrabando y sus consecuencias económicas
El contrabando de cigarros no solo evade impuestos, sino que socava la recaudación fiscal esperada. En 2023, el IEPS por tabacos labrados generó 50 mil 400 millones de pesos, pero en 2024 esta cifra descendió a 46 mil 900 millones, un retroceso del 7% pese a ajustes previos en las tasas. La industria estima que, si se aprueba el nuevo incremento IEPS cigarros, el comercio ilícito podría escalar hasta el 50% del mercado, lo que implicaría pérdidas anuales para el erario de entre 13 mil y 15 mil millones de pesos. Estas proyecciones, respaldadas por la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), subrayan cómo medidas impositivas agresivas pueden generar un efecto rebote, donde el intento de mayor ingreso termina en una merma neta.
Además, el auge del mercado negro de tabaco no se limita a lo fiscal; tiene ramificaciones en la seguridad pública. Estudios recientes destacan que el contrabando de cigarros se ha convertido en una fuente clave de financiamiento para organizaciones criminales, cuyos ingresos se destinan a actividades más graves como el narcotráfico y el lavado de dinero. Esta conexión entre el ilícito tabacalero y el crimen organizado amplifica los riesgos, convirtiendo lo que parece una política de salud en un catalizador de inestabilidad social.
Críticas a la propuesta de gravamen del 200% en productos alternativos
Otro aspecto polémico del incremento IEPS cigarros es la inclusión de un nuevo gravamen del 200% sobre productos de nicotina distintos al cigarro tradicional, como las bolsas de nicotina o los dispositivos de vaporización. La industria tabacalera argumenta que estos artículos, al no involucrar combustión, generan hasta un 99% menos de sustancias tóxicas en comparación con los cigarros convencionales, posicionándolos como alternativas de menor riesgo para reducir el tabaquismo. Sin embargo, el endurecimiento impositivo desincentivaría su adopción, limitando las opciones para fumadores adultos que buscan transitar hacia productos menos dañinos.
Experiencias internacionales y lecciones para México
Países como Suecia ofrecen un contraste ilustrativo. Allí, la promoción de productos de nicotina sin combustión ha contribuido a bajar la tasa de fumadores al 5%, una de las más bajas del mundo. En México, en cambio, el enfoque punitivo del incremento IEPS cigarros podría alejar a los consumidores de estas innovaciones, perpetuando el consumo de tabaco tradicional y frustrando metas de salud pública. La industria insta a un equilibrio: políticas que combatan el mercado negro de tabaco sin penalizar avances tecnológicos que podrían salvar vidas.
El debate también toca el empleo en el sector. La producción legal de cigarros sostiene miles de puestos de trabajo en cadenas de suministro, desde el cultivo del tabaco hasta la distribución. Un boom en el contrabando erosionaría estos empleos formales, afectando a comunidades rurales y urbanas por igual. Según estimaciones sectoriales, el incremento IEPS cigarros podría traducirse en despidos masivos si el mercado formal se contrae, exacerbando desigualdades económicas en regiones dependientes de esta industria.
Riesgos para la salud pública y la equidad fiscal
Paradójicamente, el incremento IEPS cigarros busca desincentivar el consumo para proteger la salud, pero podría tener efectos inversos. Al abaratar los productos ilegales, se facilita el acceso de menores de edad, incrementando el riesgo de adicción temprana. Además, el contrabando introduce cigarros falsificados sin controles de calidad, potencialmente más tóxicos debido a aditivos irregulares. Esta ironía resalta la necesidad de estrategias integrales que incluyan fiscalización efectiva, no solo alzas impositivas.
En términos de equidad, el mercado negro de tabaco golpea desproporcionadamente a los pequeños comercios, expuestos a extorsiones por parte de redes criminales. Tiendas de barrio y expendios independientes, que representan el grueso de las ventas minoristas, verían mermada su rentabilidad, mientras que las grandes cadenas podrían absorber mejor los golpes. Esta disparidad agrava la informalidad económica, un problema crónico en México.
La propuesta detalla incrementos escalonados: al menos 20 pesos adicionales por cajetilla desde 2026, y una cuota específica que subiría de 0.6445 a 1.1584 pesos por cigarro para 2030. Estos números, presentados el 8 de septiembre ante el Congreso, reflejan una ambición recaudatoria clara, pero ignoran lecciones de incrementos pasados que no redujeron el consumo ni elevaron los ingresos netos. En su lugar, fomentaron un ecosistema ilícito que beneficia a nadie más que a los grupos delictivos.
Llamado al diálogo para una reforma equilibrada
Ante este panorama, Conainta urge al Congreso a fomentar espacios de diálogo multipartidista. Una reforma fiscal ideal combinaría recaudación con medidas contra el contrabando, como mayor inversión en aduanas y tecnología de rastreo. Sin esto, el incremento IEPS cigarros corre el riesgo de convertirse en un boomerang fiscal y social.
En conversaciones informales con analistas del sector, se menciona que informes del Instituto Nacional de Salud Pública y la Confederación de Cámaras Industriales respaldan estas advertencias, destacando cómo el mercado negro ha crecido exponencialmente en la última década. De igual modo, expertos del Colegio de México, en su estudio sobre cigarros ilegales y crimen organizado, pintan un cuadro sombrío de cómo estos flujos ilícitos nutren redes más amplias de delincuencia. Finalmente, agencias como EFE han cubierto ampliamente estas tensiones, subrayando la urgencia de políticas basadas en evidencia para evitar un retroceso en la lucha contra el tabaco y el crimen.
