Consumo privado en México experimentó un notable repunte en agosto de 2025, al registrar un crecimiento del 2.5% a tasa anual, según los datos más recientes del Indicador de Consumo Big Data elaborado por BBVA Research. Este avance marca un respiro en medio de un panorama económico desafiante, impulsado en gran medida por el regreso a clases que estimuló la demanda de productos educativos y escolares, así como algunos servicios relacionados. Sin embargo, el consumo privado aún enfrenta obstáculos persistentes, como la caída continua en la confianza del consumidor y una desaceleración en la masa salarial real, lo que podría limitar su impulso sostenido hacia fin de año.
Factores clave detrás del repunte del consumo privado
El crecimiento del consumo privado en agosto de 2025 contrasta con las caídas registradas en meses previos, como el descenso del 1.3% en julio respecto a junio, y un marginal 0.1% en este último mes comparado con el anterior. Saidé Salazar, economista principal de BBVA Research, explica que este rebote estacional se debe al ciclo escolar, que tradicionalmente genera un pico en el gasto familiar. No obstante, advierte que no se trata de una recuperación estructural, ya que la confianza del consumidor ha acumulado ocho meses consecutivos de retrocesos interanuales, con una baja promedio del 2.4% hasta agosto, equivalente a una pérdida de 7.0 puntos porcentuales frente al crecimiento del 4.7% en el mismo periodo de 2024, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En términos de componentes, el gasto en terminales punto de venta (TPV) logró recuperar los niveles de abril de 2025, aunque su dinamismo general sigue por debajo del observado en 2024. Durante los primeros ocho meses del año, el gasto con tarjeta de crédito o débito avanzó un 8.4% anual en promedio, lo que representa una desaceleración de 3.6 puntos porcentuales en comparación con el 12% del periodo equivalente del año anterior. Este enfriamiento en el consumo privado refleja un entorno de mayor cautela entre los hogares mexicanos, influido por la incertidumbre económica prolongada y la percepción de menores oportunidades para compras no esenciales.
Desglose por canales de gasto en el consumo privado
Un análisis detallado del consumo privado revela diferencias marcadas entre los canales de compra. El gasto en línea, por ejemplo, creció un 2.9% en agosto de 2025, recuperando los niveles de junio y superando en un impresionante 30.7% el registro de enero. En el acumulado de enero a agosto, las transacciones por internet se dispararon un 131.3%, destacando la creciente preferencia por el comercio electrónico en un contexto de restricciones presupuestarias. En contraste, el gasto en tiendas físicas solo subió un modesto 0.9% en el mismo lapso, lo que subraya cómo el consumo privado se está adaptando a hábitos digitales más eficientes y accesibles.
En cuanto a categorías específicas, los bienes de primera necesidad lideraron el repunte. El gasto en alimentos aumentó un 3.4% en agosto respecto al mes previo, con un promedio anual del 6.1% entre enero y agosto de 2025, aunque esta cifra es la mitad del 12.4% registrado en 2024. De igual modo, los productos para el cuidado de la salud crecieron un 2.1% mensual, acumulando un 4.6% anual en los ocho meses, frente al 15.5% del año pasado. Estos datos del consumo privado ilustran una priorización de gastos esenciales, mientras que áreas más discrecionales muestran signos de contención.
Desafíos y proyecciones para el consumo privado
A pesar de estos indicadores positivos en agosto, el panorama para el consumo privado en México no es del todo alentador. La especialista de BBVA Research proyecta una atonía persistente en el gasto privado para el resto de 2025, atribuida a la desaceleración en la masa salarial real y un entorno de incertidumbre que afecta tanto a hogares como a empresas. La demanda interna, motor clave del crecimiento económico, podría mantener un avance lento, con percepciones de menores posibilidades para adquisiciones mayores, como electrodomésticos o vehículos.
Impacto de la confianza del consumidor en el gasto privado
La confianza del consumidor juega un rol pivotal en la dinámica del consumo privado. Según los reportes del Inegi, la serie de caídas interanuales ha erosionado el optimismo de las familias, lo que se traduce en un retraso en decisiones de compra. Este factor, combinado con la inflación controlada pero persistente en rubros básicos, ha llevado a una reconfiguración del presupuesto familiar. Por instancia, el sector de servicios, que en 2024 brilló con crecimientos robustos, ahora enfrenta vientos en contra: los restaurantes registraron un 5.4% de alza en agosto, pero promedian una caída del 1.2% anual en los primeros ocho meses, comparado con el 20.6% de expansión del año anterior.
En el ámbito del entretenimiento, los servicios repuntaron un 6.7% en agosto, recuperando niveles de mayo, lo que sugiere un tímido retorno a actividades recreativas post-pandemia. Sin embargo, este segmento del consumo privado sigue vulnerable a fluctuaciones en el ingreso disponible. Expertos coinciden en que, para revitalizar el consumo privado, sería necesario un estímulo en políticas de apoyo al empleo y al poder adquisitivo, aunque el gobierno federal ha mantenido un enfoque en la austeridad fiscal.
El consumo privado no solo refleja el pulso de la economía doméstica, sino que también influye en la estabilidad macroeconómica. En un año marcado por transiciones políticas y presiones externas como la volatilidad en los mercados globales, el crecimiento del 2.5% en agosto ofrece un atisbo de resiliencia. No obstante, analistas como los de BBVA Research enfatizan la necesidad de monitorear indicadores mensuales para discernir si este repunte es efímero o el inicio de una tendencia más sólida.
Mirando hacia el cierre de 2025, el consumo privado podría beneficiarse de la temporada navideña, tradicionalmente un catalizador de gasto. Sin embargo, con la desaceleración en el crédito y la cautela inversionista, las proyecciones apuntan a un crecimiento anual modesto del 1.5% al 2% para el indicador en su conjunto. Datos preliminares del Inegi sugieren que la región centro del país, con mayor densidad urbana, liderará este dinamismo, mientras que estados del norte enfrentan presiones por la dependencia exportadora.
En este contexto, el rol de las políticas públicas en el fomento del consumo privado cobra relevancia. Aunque no se detallan reformas específicas en los reportes recientes, observadores del sector financiero destacan la importancia de programas que mitiguen la desigualdad en el acceso al crédito. Como se desprende de los análisis de BBVA Research, el equilibrio entre estímulos y disciplina fiscal será clave para evitar un estancamiento mayor.
Finalmente, el repunte del consumo privado en agosto de 2025, según los indicadores del Inegi y expertos consultados, podría sentar precedentes para una recuperación gradual si se abordan las debilidades estructurales. En conversaciones informales con economistas del sector, se menciona que fuentes como el Banco de México también respaldan esta visión cautelosa, subrayando la interconexión entre confianza y gasto real.
