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Sector farmacéutico urge impulso en México

Sector farmacéutico en México enfrenta desafíos clave para su crecimiento sostenido, según expertos del Instituto Farmacéutico de México (INEFAM). Con un valor de mercado que supera los 450 mil millones de pesos, este sector representa una oportunidad estratégica en la economía nacional, aunque su expansión anual se mantiene en tasas modestas del 2 al 3 por ciento. Durante la pandemia, el sector farmacéutico demostró resiliencia al registrar un incremento superior al 10 por ciento anual, lo que resalta su potencial contracíclico en momentos de crisis sanitaria.

Enrique Martínez Moreno, director general del INEFAM, enfatiza que el sector farmacéutico requiere un impulso más decidido para diversificar su oferta y adoptar innovaciones que respondan a las necesidades actuales de la población. La dependencia de genéricos, que dominan la producción local, limita el valor agregado y frena el avance hacia productos de mayor impacto terapéutico. Este enfoque en genéricos ha sido útil para accesibilidad básica, pero ahora urge una transformación que incorpore biocomparables y biofármacos, elementos clave para tratar enfermedades crónicas y complejas.

Desafíos del sector farmacéutico en el contexto nacional

El sector farmacéutico en México opera en un entorno donde el mercado público y privado coexisten, pero el primero no logra cubrir plenamente las demandas de la población. Esta brecha ha impulsado el crecimiento de la atención privada, especialmente en medicamentos de alta especialidad y servicios ambulatorios. Martínez Moreno señala que, antes de incrementar el gasto público en salud, es esencial analizar el consumo real de medicamentos y prever las patologías emergentes, como las asociadas al envejecimiento poblacional o las derivadas de estilos de vida modernos.

Uno de los retos más apremiantes es la importación de hemoderivados, productos derivados del plasma sanguíneo esenciales para tratar afecciones como la hemofilia. México depende en gran medida de suministros externos, lo que eleva costos y genera vulnerabilidades en la cadena de abastecimiento. El sector farmacéutico podría mitigar esto mediante inversiones en producción local, fomentando la autosuficiencia y reduciendo la exposición a fluctuaciones internacionales.

Además, la industria debe equilibrar la fabricación de formas farmacéuticas de alto consumo, como desinfectantes y medicamentos sólidos orales, con el desarrollo de opciones innovadoras. Esta dualidad permite mantener la cobertura básica mientras se explora el terreno de los biocomparables, que ofrecen alternativas efectivas a biológicos costosos, alineándose con políticas de salud pública orientadas a la equidad.

Propuestas para impulsar el sector farmacéutico

Para potenciar el sector farmacéutico, el INEFAM propone un gasto público en salud más estratégico y planeado. Esto implica priorizar la producción local de medicamentos que atiendan enfermedades prioritarias, optimizando recursos entre importaciones y manufactura nacional. El objetivo es no solo elevar el volumen de inversión, sino dirigirla hacia áreas que garanticen atención médica oportuna y acceso a terapias innovadoras.

La transformación productiva es otro pilar fundamental. El sector farmacéutico en México debe apostar por carteras de productos que generen mayor valor, incorporando tecnologías avanzadas como la biotecnología. Esto no solo elevaría el crecimiento por encima de las tasas actuales, sino que posicionaría al país como un hub regional en farmacéuticos, atrayendo inversión extranjera y fomentando alianzas con instituciones de investigación.

En este sentido, el desarrollo de biofármacos representa una frontera prometedora. Estos medicamentos, derivados de procesos biológicos, abordan patologías complejas con mayor precisión, y su producción local podría reducir costos en un 20-30 por ciento a largo plazo, según estimaciones del INEFAM. Integrar estas innovaciones requeriría colaboración entre gobierno, industria y academia, creando ecosistemas que aceleren la aprobación regulatoria y la escalabilidad.

Innovación y sostenibilidad en la industria farmacéutica

La sostenibilidad del sector farmacéutico pasa por una visión integral que considere tanto el aspecto económico como el social. En México, donde el gasto en salud per cápita es inferior al promedio de la OCDE, optimizar la cadena de valor es crucial. El INEFAM destaca que, al enfocarse en medicamentos innovadores, se podría no solo mejorar la salud pública, sino también generar empleo calificado en regiones con potencial manufacturero.

Otro aspecto relevante es la adaptación a tendencias globales, como la digitalización en la distribución y el uso de inteligencia artificial para predecir demandas de medicamentos. El sector farmacéutico en México, con su base sólida en genéricos, está bien posicionado para liderar en América Latina, siempre que se impulse la formación de talento especializado y se incentiven patentes locales.

En términos de acceso, el equilibrio entre mercado público y privado es vital. Mientras el sector público amplía su cobertura, el privado puede especializarse en terapias de vanguardia, complementando el sistema. Esta sinergia fortalecería la resiliencia del sector farmacéutico ante futuras emergencias sanitarias.

El impulso al sector farmacéutico no es solo una cuestión económica, sino un imperativo para el bienestar colectivo. Como se ha observado en análisis recientes de la industria, la estabilidad post-pandemia ofrece una ventana para reformas que eleven la competitividad. Expertos coinciden en que, sin un plan estratégico, el crecimiento se estancará, pero con acciones focalizadas, México podría duplicar su contribución al PIB en la próxima década. En conversaciones con líderes del ramo, se resalta la importancia de datos epidemiológicos precisos para guiar estas decisiones, tal como lo han documentado informes de organismos especializados en salud.

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