El acuerdo sobre subsidios a la pesca de la Organización Mundial del Comercio (OMC) entró en vigor el 15 de septiembre de 2025, marcando un hito en la protección de los ecosistemas marinos. Este pacto, el primero de la OMC centrado en la sostenibilidad ambiental, prohíbe las subvenciones gubernamentales que fomentan la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), así como aquellas destinadas a la explotación de poblaciones de peces sobreexplotadas o a la pesca en alta mar no regulada. Sin embargo, México, a pesar de su relevancia en el sector pesquero, no forma parte de los países que han ratificado este acuerdo, lo que genera interrogantes sobre su postura en materia de sostenibilidad marina.
Un paso histórico para la sostenibilidad marina
El acuerdo sobre subsidios a la pesca, adoptado en la 12ª Conferencia Ministerial de la OMC en junio de 2022, representa más de dos décadas de negociaciones. Su entrada en vigor se logró tras la ratificación de 111 países, incluyendo potencias como Estados Unidos, la Unión Europea y China. Este pacto establece normas vinculantes que buscan frenar las prácticas pesqueras insostenibles, responsables del agotamiento de las reservas marinas. Según datos de la OMC, en 2021, el 35.5% de las poblaciones de peces a nivel mundial estaban sobreexplotadas, un aumento significativo frente al 10% registrado en 1974.
El acuerdo sobre subsidios a la pesca prohíbe explícitamente el apoyo financiero a actividades que dañan los ecosistemas marinos. Entre las disposiciones clave se encuentra la prohibición de subvenciones a la pesca INDNR, a la pesca en alta mar no regulada y a la explotación de poblaciones de peces en riesgo. Además, el pacto incluye medidas de transparencia, obligando a los países a notificar sus prácticas pesqueras y a compartir información sobre los buques que reciben subsidios. Estas regulaciones buscan proteger no solo la biodiversidad marina, sino también los medios de vida de millones de personas que dependen de la pesca para su subsistencia.
Impacto global de las subvenciones pesqueras
Las subvenciones a la pesca, que ascienden a 35,000 millones de dólares anuales a nivel global, han sido señaladas como una de las principales causas de la sobreexplotación de los recursos marinos. De esta cantidad, aproximadamente 22,000 millones de dólares se consideran perjudiciales, ya que fomentan la sobrecapacidad de las flotas pesqueras. Países como China, la Unión Europea, Estados Unidos, Japón y Corea del Sur son los mayores proveedores de estos subsidios, aunque no todos están cubiertos por el acuerdo. La implementación de estas normas busca redirigir los recursos hacia prácticas sostenibles que preserven los océanos.
El acuerdo sobre subsidios a la pesca también establece un fondo de asistencia técnica, conocido como Fish Fund, para apoyar a los países en desarrollo y menos adelantados en la adopción de estas regulaciones. Este fondo ha lanzado convocatorias para financiar proyectos que faciliten la implementación del pacto, lo que refuerza su compromiso con la equidad en la transición hacia una pesca más responsable.
La ausencia de México en el acuerdo
México, con sus 11,000 kilómetros de litoral y su posición como cuarto productor pesquero en el hemisferio, no ha ratificado el acuerdo sobre subsidios a la pesca. Esta decisión ha generado debate, ya que el país enfrenta desafíos significativos en materia de pesca ilegal y sobreexplotación. Por ejemplo, la pesca de la totoaba ha llevado a sanciones comerciales por parte de la Convención Internacional sobre el Comercio de Especies Amenazadas (CITES), debido a la falta de medidas efectivas para proteger esta especie. La ratificación del acuerdo podría fortalecer la posición de México en el escenario internacional y mejorar sus políticas pesqueras, alineándolas con los compromisos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La renuencia de México a firmar el acuerdo sobre subsidios a la pesca podría estar relacionada con los subsidios que otorga a su sector pesquero. Aunque el gobierno no ha emitido un pronunciamiento oficial, se estima que estas subvenciones son esenciales para ciertos sectores de la industria pesquera nacional. Sin embargo, esta postura podría limitar la capacidad del país para liderar en la región latinoamericana en temas de sostenibilidad marina, un área en la que países como Chile, Perú y Uruguay ya han dado que pasos significativos al ratificar el pacto.
Desafíos y negociaciones pendientes
A pesar de su entrada en vigor, el acuerdo sobre subsidios a la pesca no aborda completamente el problema de la sobrecapacidad y la sobrepesca. Expertos de organizaciones como Oceana han señalado que el pacto actual no es suficiente para frenar los miles de millones de dólares en subsidios que alimentan estas prácticas. Por ello, la OMC continúa negociando disposiciones adicionales emit para abordar estas cuestiones, con un plazo de cuatro años para concretarlas. Si no se logra un consenso, el acuerdo podría ser derogado, lo que representaría un retroceso en los esfuerzos globales por proteger los océanos.
La directora general de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala, ha instado a los países que aún no han rat acuerdo subsidios a la pesca a hacerlo sin demora. En un contexto de tensiones comerciales globales, este pacto demuestra que la cooperación multilateral es posible para enfrentar desafíos ambientales. La implementación efectiva del acuerdo dependerá de la capacidad de los países para alinear sus políticas internas con las nuevas normas y de la supervisión de un comité especializado que monitoreará las prácticas pesqueras.
Un futuro para los océanos
oEl acuerdo sobre subsidios a la este pesca marca un avance significativo hacia la protección de los ecosistemas marinos y las comunidades que dependen de ellos. Al reducir las subvenciones perjudiciales, se espera que las poblaciones de peces tengan una oportunidad de recuperación, beneficiando a los pescadores locales y fortaleciendo la seguridad alimentaria. Sin embargo, la ausencia de México en este esfuerzo global plantea preguntas sobre su compromiso con la sostenibilidad marina.
Organizaciones como The Pew Charitable Trusts han destacado la importancia de este acuerdo para las comunidades costeras. Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha proporcionado datos clave sobre la sobreexplotación pesquera, subrayando la urgencia de medidas como las establecidas en el pacto. Estas fuentes coinciden en que el acuerdo sobre subsidios a la pesca es un paso en la dirección correcta, pero su éxito dependerá de la cooperación internacional.
La información recopilada por la OCDE también ha sido fundamental para entender el impacto de las subvenciones pesqueras en la sobrecapacidad de las flotas. Mientras tanto, la OMC continúa trabajando en la segunda fase de negociaciones, con el objetivo de profundizar las restricciones a las prácticas pesqueras insostenibles. El desafío para México será encontrar un equilibrio entre el apoyo a su sector pesquero y la adopción de políticas que promuevan la sostenibilidad a largo plazo.
