El crecimiento económico de México para 2025 ha sido revisado al alza por el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), pasando de un pronóstico inicial de 0.1% a un estimado de 0.4%. Aunque esta mejora refleja un ligero optimismo, los expertos advierten que el desempeño económico sigue siendo débil, lo que plantea retos significativos para el país en un contexto global lleno de incertidumbre. Factores como la postergación de aranceles por parte de Estados Unidos y un mejor desempeño en la primera mitad del año han influido en esta revisión, pero el panorama no es del todo alentador.
El IMEF, a través de su Comité Nacional de Estudios Económicos, destacó que el crecimiento económico de México se ha beneficiado de ciertos elementos externos e internos. La suspensión temporal de aranceles por parte de Estados Unidos, el principal socio comercial de México, ha dado un respiro a las proyecciones económicas. Este factor es crucial, ya que aproximadamente el 80% de las exportaciones mexicanas tienen como destino el mercado estadounidense. Además, el Producto Interno Bruto (PIB) del segundo trimestre de 2025 mostró un crecimiento inesperado del 0.7%, superando las expectativas del mercado, que rondaban el 0.8%. Sin embargo, los analistas subrayan que este dato, aunque positivo, no es suficiente para hablar de una recuperación robusta.
A pesar de esta mejora en el pronóstico del crecimiento económico, el IMEF señaló que la economía mexicana enfrenta desafíos estructurales que limitan su dinamismo. La incertidumbre en torno a las políticas comerciales, especialmente con la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en el horizonte, sigue siendo un factor de riesgo. La consolidación fiscal anunciada por el gobierno mexicano, liderado por Claudia Sheinbaum, también podría restringir el gasto público, lo que impactaría negativamente la inversión y el consumo interno. Los expertos advierten que, sin una estrategia clara para impulsar la inversión privada, el crecimiento económico podría estancarse aún más en los próximos años.
El sector servicios, que representa aproximadamente el 65% del PIB nacional, ha sido un pilar clave para el crecimiento económico en 2025. En el primer trimestre del año, este sector mostró un crecimiento anual del 1.3%, aunque en el último trimestre de 2024 ya se observaba una desaceleración, con una caída del 0.5% en marzo. Por otro lado, el sector industrial, que incluye manufacturas y construcción, continúa enfrentando dificultades, con una contracción del 0.3% en el primer trimestre. Este desempeño dispar entre sectores refleja la fragilidad del crecimiento económico de México, que depende en gran medida de la demanda interna y de las exportaciones.
La postergación de aranceles por parte de Estados Unidos ha sido un alivio temporal, pero no elimina las preocupaciones sobre el futuro del comercio bilateral. Los analistas del IMEF han señalado que una renegociación prolongada o politizada del T-MEC podría generar incertidumbre, afectando las decisiones de inversión de las empresas. Este escenario es particularmente relevante dado que la economía estadounidense, según proyecciones de la OCDE, podría crecer solo un 1.6% en 2025, lo que limitaría las oportunidades de exportación para México. En este contexto, el crecimiento económico mexicano enfrenta un entorno externo menos favorable, lo que refuerza la necesidad de políticas internas que promuevan la competitividad.
Otro aspecto que influye en el crecimiento económico es la política monetaria restrictiva del Banco de México (Banxico). La institución recortó su pronóstico de crecimiento para 2025 a un 0.6%, reflejando un entorno de baja demanda agregada y una inflación controlada, pero aún por encima del objetivo del 3%. La gobernadora de Banxico, Victoria Rodríguez Ceja, ha señalado que la relocalización de empresas, conocida como nearshoring, podría ser un factor positivo para el crecimiento económico en el mediano plazo. Sin embargo, la incertidumbre comercial y la falta de claridad en las políticas internas podrían frenar este potencial.
El crecimiento económico de México también se ve afectado por la dinámica del mercado laboral. Aunque el desempleo se mantiene bajo, la creación de empleo formal se ha desacelerado, lo que sugiere que el ciclo de recuperación postpandemia está llegando a su fin. Los incrementos salariales, que fueron un motor importante en 2024, están perdiendo fuerza, lo que podría impactar el consumo interno, un componente clave del PIB. En este sentido, el IMEF enfatiza la importancia de implementar reformas que incentiven la inversión privada y fortalezcan la confianza en el clima de negocios.
A pesar de los retos, algunos analistas ven oportunidades para mejorar el crecimiento económico en el futuro. La posibilidad de una renegociación exitosa del T-MEC y un entorno global más estable podrían impulsar la economía mexicana en 2026, con proyecciones que apuntan a un crecimiento del 1.1% según la OCDE. Sin embargo, estas estimaciones están sujetas a riesgos, como el aumento de aranceles o una desaceleración más pronunciada en Estados Unidos. Por lo tanto, es crucial que el gobierno mexicano adopte medidas proactivas para diversificar las exportaciones y fortalecer la economía interna.
Recientemente, algunos economistas han señalado que el crecimiento económico de México podría beneficiarse de una mayor integración regional, especialmente con países de América Latina. La mejora en las perspectivas económicas de países como Colombia y Perú, según el Banco Mundial, podría abrir nuevas oportunidades para el comercio. Además, el entorno de bajas tasas de interés a nivel global podría incentivar la inversión privada en México, siempre y cuando se reduzcan las incertezas internas.
Por otro lado, expertos del sector privado han expresado que el crecimiento económico de México está condicionado por la capacidad del gobierno para generar un entorno de confianza. La consolidación fiscal, aunque necesaria, debe equilibrarse con políticas que promuevan el desarrollo económico. Algunos analistas han destacado que el desempeño económico del país en el segundo trimestre de 2025 fue una sorpresa positiva, lo que llevó a ajustes en las proyecciones de diversas instituciones.
Finalmente, las discusiones en foros económicos recientes han puesto de manifiesto la importancia de la estabilidad macroeconómica para sostener el crecimiento económico. Los especialistas coinciden en que, aunque el ajuste al alza del pronóstico del IMEF es una señal positiva, México necesita abordar los desafíos estructurales para lograr un crecimiento más robusto. La combinación de políticas comerciales claras, incentivos a la inversión y una gestión fiscal responsable será clave para que el país pueda aprovechar las oportunidades en un entorno global complejo.

