En junio de 2025, la inflación general en México mostró signos de desaceleración, ubicándose en 4.32% anual, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Esta cifra representa una leve disminución respecto al 4.42% registrado en mayo, ofreciendo un pequeño respiro a los consumidores mexicanos.
Sin embargo, la inflación subyacente, que excluye productos volátiles como alimentos frescos y energéticos, continúa su tendencia al alza, alcanzando un 4.24% anual. Este incremento, el mayor en 14 meses, refleja presiones persistentes en los precios de mercancías y servicios.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) creció un 0.28% mensual en junio, un ritmo ligeramente superior a lo esperado por los analistas, que anticipaban un 4.31%. Este dato sugiere que, aunque la inflación general cede, sigue por encima de la meta del Banco de México (Banxico) de 3%, con un rango de tolerancia de más o menos un punto porcentual.
Dentro de la inflación subyacente, los precios de las mercancías aumentaron un 0.41% mensual, mientras que los servicios subieron un 0.38%. Productos como la vivienda propia, el transporte aéreo y alimentos en loncherías o taquerías destacaron por sus alzas significativas.
Por otro lado, la inflación no subyacente, que incluye frutas, verduras y energéticos, mostró una caída del 0.10% mensual. Esto se debió principalmente a reducciones en los precios de frutas y verduras (-1.39%) y energéticos (-0.30%), lo que ayudó a moderar el índice general.
El alza en la inflación subyacente preocupa a los analistas, ya que indica presiones estructurales en la economía. Servicios como el transporte aéreo, con un aumento del 7.23% mensual, y la vivienda propia, con un 0.33%, fueron de los que más impactaron en el índice.
A pesar de la moderación en la inflación general, el Banco de México enfrenta un panorama complejo. A finales de junio, Banxico recortó su tasa de interés en 50 puntos base, continuando un ciclo de relajación monetaria iniciado en 2024, pero las presiones subyacentes podrían llevar a una postura más cautelosa en futuras decisiones.
Analistas señalan que factores como el debilitamiento económico y la estabilidad del peso mexicano podrían ayudar a contener la inflación en los próximos meses. Sin embargo, la persistencia en los precios de servicios sigue siendo un punto de atención.
La inflación en México, aunque con señales de alivio, sigue siendo un desafío para los bolsillos de los mexicanos. Los precios de alimentos procesados y servicios básicos continúan presionando, mientras que la baja en frutas y energéticos ofrece un respiro parcial.
El panorama económico para el segundo semestre de 2025 dependerá de las decisiones de Banxico y de la evolución de factores externos, como los precios internacionales de commodities y las políticas económicas globales.
