A solo días de que venza el plazo establecido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para cerrar acuerdos comerciales, las negociaciones con varios países están estancadas, lo que apunta a una posible extensión de los plazos hasta septiembre. La Casa Blanca había fijado el 9 de julio como fecha límite para alcanzar pactos tras una moratoria de 90 días en los llamados “aranceles recíprocos”.
Con China, las cosas parecen avanzar, ya que Pekín y Washington acordaron en Londres reducir los altos aranceles impuestos mutuamente. Además, China anunció que revisará las solicitudes de exportación de bienes restringidos, como las tierras raras, un paso clave para aliviar tensiones comerciales.
Sin embargo, con otras grandes economías, como India, no hay claridad. Trump ha expresado optimismo sobre un posible acuerdo con Nueva Delhi, pero los detalles son escasos, lo que genera incertidumbre en los mercados globales.
Las negociaciones con Japón, otro socio comercial importante, enfrentan un obstáculo significativo. Trump ha insistido en mantener un arancel del 25% sobre los automóviles japoneses, una medida que Tokio considera inaceptable y que ha complicado las discusiones, a pesar de los esfuerzos semanales de los representantes japoneses en Washington.
Con la Unión Europea, el mayor socio comercial de Estados Unidos, las diferencias son profundas. Se espera que cualquier acuerdo en los próximos días sea solo un marco preliminar, lejos de ser definitivo, debido a conflictos sobre tasas a tecnológicas y el rechazo de Washington al IVA europeo.
Por otro lado, un reciente acuerdo de la OTAN para aumentar el gasto en defensa al 5% podría beneficiar a los contratistas estadounidenses, aliviando parcialmente el descontento de la Casa Blanca por el superávit comercial de la UE, que alcanzó los 236,000 millones de dólares en 2024.
Trump ha advertido que no extenderá la moratoria arancelaria si no se logran acuerdos, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha señalado que podrían reactivarse los aranceles anunciados el 2 de abril si los países no negocian de buena fe. Esto incluye posibles aranceles del 20% a la UE y del 46% a Vietnam.
La incertidumbre ha generado preocupación en los mercados, que temen una escalada de la guerra comercial. Las bolsas asiáticas y europeas han registrado caídas, mientras que el dólar y el mercado de bonos muestran inestabilidad ante la falta de avances concretos.
Analistas advierten que la prolongación de estas negociaciones podría tener consecuencias económicas globales, desde un aumento en los precios hasta una posible recesión. La estrategia de Trump, basada en la presión arancelaria, busca forzar acuerdos rápidos, pero la resistencia de sus socios comerciales está poniendo a prueba su enfoque.
La Casa Blanca insiste en que la pausa en los aranceles fue diseñada para dar flexibilidad, pero la falta de resultados tangibles está generando críticas. Por ahora, el mundo observa con atención cómo se desarrollarán estas negociaciones en las próximas semanas.
