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La inflación en México frena su ritmo y se coloca en 4.51% en la primera quincena de junio

La inflación en México mostró una leve desaceleración en la primera quincena de junio, ubicándose en 4.51% a tasa anual, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este nivel, aunque menor al 4.62% de la quincena previa, sigue por encima del rango objetivo del Banco de México (Banxico), que busca mantener la inflación en torno al 3% con una variación de un punto porcentual.
El índice general de precios al consumidor (INPC) registró un aumento quincenal de apenas 0.05%, lo que refleja una moderación en la presión sobre los precios. Sin embargo, la inflación subyacente, que mide los productos y servicios menos volátiles, subió a 4.20%, superando ligeramente las expectativas de los analistas, quienes pronosticaban un 4.16%.
Entre los productos que más incrementaron sus precios están los agropecuarios, con alzas significativas en el pollo, el jitomate y la papaya. Estos aumentos reflejan la volatilidad típica de los alimentos frescos, influenciados por factores como el clima y la oferta estacional.
Por otro lado, los energéticos y las tarifas reguladas por el gobierno, como la electricidad, mostraron una disminución en sus precios, ayudando a compensar parcialmente las alzas en otros rubros. Este comportamiento mixto explica la desaceleración general de la inflación en este periodo.
El Banco de México ha implementado recortes consecutivos de medio punto porcentual en las tasas de interés, situándolas actualmente en 8.5%. La institución ha señalado que podría continuar con esta estrategia en su próxima reunión, aunque algunos miembros de la junta de gobierno sugieren pausar los recortes para evaluar mejor el panorama inflacionario.
Analistas consultados por Bloomberg anticipan que la inflación podría cerrar el año en 3.9%, lo que indicaría una tendencia a la baja en los próximos meses. Sin embargo, la incertidumbre económica persiste, especialmente por factores externos como las tensiones comerciales y las políticas arancelarias de Estados Unidos.
La economía mexicana enfrenta retos adicionales, como un crecimiento económico débil, estimado en solo 0.1% para 2025. Este bajo dinamismo podría ayudar a reducir la presión inflacionaria, pero también refleja desafíos estructurales en el país.
A pesar de la moderación en la inflación, los precios siguen afectando el poder adquisitivo de los mexicanos, especialmente en productos básicos. La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) agrega otra capa de incertidumbre que podría influir en la economía en los próximos meses.
El panorama económico sigue siendo complejo, con un equilibrio delicado entre controlar la inflación y fomentar el crecimiento. Los datos de las próximas quincenas serán clave para determinar si Banxico mantiene su política de recortes o adopta una postura más cautelosa.

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