La actividad económica de México sufrió una caída del 1.5% interanual en abril de 2025, según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este retroceso, aunque menor al esperado por los analistas, refleja un panorama preocupante para el país en un contexto de incertidumbre global y tensiones comerciales.
El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), que mide la tendencia de la economía a corto plazo, mostró un crecimiento mensual del 0.5%, impulsado principalmente por el sector servicios, que avanzó un 0.9%. Sin embargo, este leve repunte no logra compensar la contracción anual, que evidencia un debilitamiento sostenido en varios sectores clave.
El sector industrial, uno de los pilares de la economía mexicana, apenas creció un 0.1% mensual, mientras que las actividades secundarias, como la manufactura, siguen mostrando signos de estancamiento. Este desempeño refleja los desafíos que enfrenta la industria ante la falta de incentivos claros y las presiones externas, como las amenazas arancelarias de Estados Unidos.
Por su parte, el sector primario, que incluye la agricultura y la ganadería, no logró contrarrestar las pérdidas, ya que su contribución al crecimiento económico fue limitada. Las condiciones climáticas favorables en algunos cultivos no fueron suficientes para impulsar un repunte significativo en este rubro.
El consumo, otro motor importante de la economía, también mostró señales de debilidad. Las ventas al menudeo cayeron un 1% en abril, un resultado mucho peor al esperado por los expertos. Este dato sugiere que los mexicanos están reduciendo su gasto, probablemente debido a la inflación persistente y la incertidumbre económica.
Analistas señalan que la economía mexicana enfrenta un entorno complicado en 2025, marcado por la desaceleración de Estados Unidos, el principal socio comercial del país, y la entrada en vigor de aranceles que podrían agravar la situación. Además, la falta de políticas efectivas para aprovechar el nearshoring ha limitado el potencial de crecimiento.
El Banco de México ha ajustado a la baja sus pronósticos, estimando un crecimiento del PIB de apenas 0.6% para todo 2025. Este escenario refleja las dificultades para reactivar la economía en un contexto de incertidumbre interna y externa, donde la inversión privada y el consumo se ven afectados.
A pesar de estos números, algunos expertos destacan que el crecimiento mensual del 0.5% en abril podría ser una señal de estabilización temporal. Sin embargo, advierten que sin medidas estructurales para fortalecer la industria y el consumo, México podría enfrentar un panorama económico aún más sombrío en los próximos meses.
El desempeño económico de abril pone en evidencia los retos que México debe superar para evitar una recesión prolongada. La dependencia de las exportaciones, la falta de inversión y la incertidumbre global seguirán siendo factores clave en los próximos trimestres.
