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¡Reforma laboral para repartidores de apps en México: un cambio histórico o una carga más para los trabajadores?

El pasado 22 de junio de 2025 entró en vigor en México una reforma a la Ley Federal del Trabajo que promete transformar las condiciones laborales de los repartidores y conductores de plataformas digitales como Uber, DiDi y Rappi. Esta iniciativa, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, busca garantizar derechos laborales a más de 650 mil trabajadores que operan en estas aplicaciones. Pero, ¿es realmente un avance o un nuevo obstáculo disfrazado de beneficio?
La reforma establece que los repartidores que generen ingresos mensuales equivalentes o superiores a un salario mínimo, aproximadamente 8 mil 364 pesos, serán considerados trabajadores formales. Esto significa que tendrán acceso a seguridad social a través del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), incluyendo atención médica, pensiones y cobertura por accidentes laborales. Sin embargo, las plataformas digitales deberán asumir los costos de estas aportaciones, lo que ha generado controversia.
Uno de los puntos más destacados es el derecho al reparto de utilidades para aquellos trabajadores que superen las 288 horas anuales de trabajo efectivo, equivalente a unas 36 horas semanales. Además, la reforma contempla prestaciones como aguinaldo, vacaciones, prima vacacional y créditos para vivienda a través del Infonavit. Para muchos, esto representa un paso hacia la formalización de un sector históricamente precarizado.
Sin embargo, no todo es celebración. Organizaciones como Repartidores Unidos de México y Ni Un Repartidor Menos han expresado preocupación por la falta de claridad en la implementación de la reforma. Los trabajadores temen que los descuentos por cuotas al IMSS reduzcan significativamente sus ingresos, especialmente porque no fueron incluidos en las mesas de diálogo previas. Algunos incluso denuncian que las plataformas podrían estar detrás de las protestas para debilitar la ley.
Las empresas, por su parte, no se han quedado calladas. Uber, a través de su presidente global Andrew Macdonald, calificó la reforma como innovadora, pero advirtió que podría provocar la salida de un tercio de sus 250 mil conductores en México, lo que generaría pérdidas de hasta 12 mil millones de pesos. Según Macdonald, la legislación no considera los costos operativos de los trabajadores, lo que podría hacer insostenible su operación.
Otro punto de tensión es el impacto en los usuarios. Expertos y empresas advierten que los costos de los servicios de transporte y entrega podrían aumentar entre un 40 y un 50 por ciento. Esto afectaría no solo a los consumidores, sino también a los restaurantes y comercios que dependen de estas plataformas. La flexibilidad, uno de los principales atractivos de este modelo de trabajo, también está en riesgo, ya que los repartidores podrían enfrentar esquemas más rígidos.
La reforma también introduce medidas para garantizar transparencia en los algoritmos que asignan tareas y prohíbe a las plataformas cobrar por inscripción o retener dinero de los trabajadores. Además, los contratos digitales deberán registrarse ante el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral. Sin embargo, la falta de información clara sobre cómo se calcularán los impuestos y las cuotas ha generado incertidumbre entre los repartidores.
A pocos días de su entrada en vigor, las protestas de repartidores en la Ciudad de México reflejan la división que ha causado esta ley. Mientras algunos ven en ella una oportunidad para dignificar su trabajo, otros temen que las buenas intenciones se traduzcan en menos ingresos y mayor control por parte de las plataformas. El programa piloto, que inicia el 1 de julio, será clave para evaluar si esta reforma cumple sus promesas o se convierte en otro experimento fallido del gobierno.
El futuro de la economía colaborativa en México está en juego. Con un sector que representa una fuente de ingresos para más de medio millón de personas, el equilibrio entre derechos laborales y sostenibilidad económica será difícil de alcanzar. Por ahora, los ojos están puestos en cómo se implementará esta reforma y si realmente mejorará la vida de los repartidores o solo complicará su día a día.

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