La inflación interanual en Estados Unidos alcanzó el 2.4% en mayo de 2025, un aumento respecto al 2.3% registrado en abril, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales. Este incremento, aunque moderado, ha generado preocupación entre analistas y ciudadanos, ya que aleja a la economía del objetivo del 2% establecido por la Reserva Federal.
El alza en los precios se debe principalmente al encarecimiento de la vivienda, que subió un 0.3% mensual y representa una presión constante en el bolsillo de los estadounidenses. Los costos de transporte también contribuyeron, con un aumento del 0.9% en mayo, impulsado por el precio de los combustibles.
Por otro lado, los alimentos mostraron un comportamiento mixto. Mientras los comestibles en el hogar bajaron un 0.2%, los precios de la comida fuera de casa, como en restaurantes, subieron un 0.4%. Esto refleja las dificultades que enfrentan las familias para equilibrar sus gastos diarios.
La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía por su volatilidad, se mantuvo estable en 2.8% interanual. Este indicador es clave para la Reserva Federal, ya que ofrece una visión más clara de las tendencias de precios a largo plazo.
El repunte inflacionario ocurre en un contexto de incertidumbre por las políticas comerciales de Donald Trump, quien asumió la presidencia en enero de 2025. Sus aranceles a importaciones, como el 10% universal aplicado en abril, podrían estar empezando a impactar los precios.
A pesar del aumento, algunos sectores mostraron alivio. Los precios de la gasolina cayeron un 0.5% en mayo, y los costos de comunicaciones, como servicios de telefonía, disminuyeron un 0.3%. Sin embargo, estos descensos no fueron suficientes para contrarrestar las alzas en otras categorías.
Los economistas advierten que, si los aranceles persisten, la inflación podría seguir subiendo, afectando el poder adquisitivo de los hogares. El Yale Budget Lab estima que estas medidas podrían costar a cada familia estadounidense hasta 2,800 dólares al año.
La Reserva Federal enfrenta un dilema: mantener las tasas de interés en el rango actual de 4.25%-4.50% o ajustar su política monetaria. Por ahora, los analistas no esperan recortes de tasas hasta que la inflación muestre signos claros de estabilizarse.
El panorama económico sigue siendo complejo. Aunque la inflación está lejos de los picos de 2022, su reciente repunte enciende las alarmas sobre el rumbo de la economía estadounidense en los próximos meses.
