Graciela Iturbide, la icónica fotógrafa mexicana cuya obra ha capturado la esencia profunda de la identidad cultural y lo surreal en México, marca el inicio de la Semana de los Premios Princesa de Asturias 2025 con una exposición que fusiona arte, tradición y conexiones transatlánticas. Esta muestra, titulada "Graciela Iturbide: España México", no solo celebra su trayectoria de más de cinco décadas, sino que también abre las puertas a un vasto programa cultural que incluye casi 80 actividades en Oviedo, España, destacando la vibrante interacción entre el Viejo y el Nuevo Mundo. Desde fotografías que documentan la vida cotidiana de comunidades indígenas hasta instalaciones interactivas inspiradas en rituales ancestrales, la exposición invita a los visitantes a sumergirse en un diálogo visual y sensorial que resalta la riqueza del patrimonio mexicano.
La esencia de Graciela Iturbide en la exposición España México
Graciela Iturbide ha seleccionado personalmente 173 fotografías para esta exhibición, un recorrido por su prolífica carrera que comenzó en la década de 1970 bajo la influencia de maestros como Manuel Álvarez Bravo. Sus imágenes, cargadas de simbolismo y poesía, exploran temas como la feminidad, la espiritualidad y el paisaje desértico mexicano, convirtiéndola en una figura pivotal del arte contemporáneo. En "Graciela Iturbide: España México", las obras icónicas se entrelazan con tomas inéditas realizadas durante sus viajes por España, creando un puente entre dos culturas que comparten raíces históricas complejas, desde la colonia hasta las migraciones modernas.
Elementos inmersivos que enriquecen la experiencia cultural
Al ingresar a la antigua Fábrica de Armas en Oviedo, los asistentes atraviesan un pasillo flanqueado por miles de plantas de maíz, un homenaje simbólico a la agricultura prehispánica y a la fertilidad de la tierra mexicana. Esta inmersión sensorial prepara el terreno para las fotografías, donde series como "Mujer Ángel" o "Nuestra Señora de las Iguanas" evocan lo mágico y lo cotidiano. La exposición no se detiene en la mera contemplación; incorpora talleres de creación de máscaras inspirados en las colecciones del Museo Nacional de Antropología de México, permitiendo a participantes de todas las edades experimentar con técnicas tradicionales de grupos étnicos como los otomíes o zapotecas.
Estos talleres, que forman parte integral de la programación, fomentan la creatividad y el entendimiento intercultural, recordando cómo el arte artesanal mexicano preserva narrativas ancestrales. Además, conciertos de música tradicional mexicana, liderados por el guitarrista Emilio Ribera y su banda de siete músicos, llenan el espacio con sonidos del son jarocho y el mariachi, evocando fiestas patronales y celebraciones comunitarias. Cada nota resuena con la vitalidad de regiones como Veracruz o Jalisco, conectando emocionalmente a los espectadores con el pulso rítmico de México.
El rol del Museo Nacional de Antropología en los Premios 2025
Graciela Iturbide comparte el protagonismo con el Museo Nacional de Antropología de México, galardonado con el Premio de la Concordia 2025 por su labor en la preservación y difusión del legado indígena. Fundado en 1825, este icónico museo alberga tesoros como la Piedra del Sol azteca y estelas mayas, sirviendo como custodio de la diversidad cultural mexicana. Su premio subraya la importancia de las instituciones en la promoción de la concordia global, un tema central en la Fundación Princesa de Asturias, establecida en 1981 para honrar contribuciones en ocho categorías anuales.
Actividades interactivas inspiradas en el museo
Los talleres de máscaras en la exposición toman directamente de las piezas del museo, donde artefactes de madera tallada y plumas representan deidades y espíritus protectores. Participantes aprenden a esculpir formas inspiradas en el dios Tláloc o en danzantes de la región huichol, integrando materiales locales como el papel amate. Estas sesiones no solo educan sobre técnicas ancestrales, sino que también sensibilizan sobre la continuidad de tradiciones en un mundo globalizado, alineándose con los objetivos de los Premios Princesa de Asturias de fomentar el diálogo intercultural.
Otra joya de la muestra es el "altar de los anhelos", una instalación creada por el artista Toño Velasco. Este altar colectivo invita a migrantes y visitantes a escribir sus sueños en retablos y exvotos, reminiscentes de las ofrendas devocionales mexicanas. Inspirado en los estudios del sociólogo Douglas Massey, Premio de Ciencias Sociales 2025 por su investigación sobre flujos migratorios entre México y Estados Unidos, el altar se convierte en un espacio de catarsis y esperanza, adornado con velas, flores de cempasúchil y fotografías simbólicas que evocan journeys de superación.
Otros ganadores y su impacto en la semana cultural
La Semana de los Premios Princesa de Asturias 2025, que arranca formalmente el 19 de octubre y culmina con la ceremonia del 24, integra a todos los laureados en un mosaico de eventos. Eduardo Mendoza, ganador en Letras por su obra "Gurb", inspira juegos interactivos donde participantes encarnan al extraterrestre perdido en la Tierra, explorando temas de alteridad y humor satírico. En paralelo, piezas para piano que influyeron en el pensamiento del filósofo Byung-Chul Han, premiado en Comunicación y Humanidades, se interpretan en la histórica Fábrica de Armas, destacando cómo la música clásica moldea reflexiones sobre la sociedad digital y el burnout contemporáneo.
Homenajes artísticos a Serena Williams y avances científicos
En el pasillo de la Nave Almacén, dos murales monumentales de María Peña y Greta von Richthofen rinden tributo a Serena Williams, la tenista estadounidense galardonada en Deportes. Uno la retrata en pleno swing con su raqueta, capturando la potencia y gracia de su juego; el otro evoca su infancia en Compton, simbolizando el ascenso desde la adversidad. Estos murales, con colores vibrantes y líneas dinámicas, celebran no solo su palmarés de 23 Grand Slams, sino también su activismo por la igualdad de género en el deporte.
En el ámbito científico, Mary-Claire King, reconocida en Investigación Científica y Técnica, es honrada por su descubrimiento de la similitud genética del 99% entre humanos y chimpancés, un hallazgo que revolucionó la comprensión evolutiva y abrió puertas a la genómica médica. Sus contribuciones, que incluyen el mapeo del gen BRCA1 para el cáncer de mama, se discuten en paneles que enlazan ciencia con ética cultural. Finalmente, Mario Draghi, apodado "el salvador del euro" por su rol en la crisis financiera de 2008, participa en foros sobre cooperación internacional, analizando lecciones para economías emergentes como la mexicana.
La trayectoria de Graciela Iturbide, desde sus primeras colaboraciones con antropólogos en Juchitán hasta exposiciones globales en el MoMA, ilustra cómo el arte fotográfico puede trascender fronteras. Su obra, influida por el surrealismo y el indigenismo, ha documentado la transición de México posrevolucionario, capturando momentos efímeros que hablan de resistencia y belleza. En Oviedo, esta visión se amplifica, invitando a reflexionar sobre identidades híbridas en un mundo interconectado.
Los conciertos de Emilio Ribera no solo entretienen, sino que educan sobre la evolución de la música folclórica mexicana, desde raíces africanas en el son hasta fusiones modernas. Cada interpretación, con instrumentos como la jarana y el requinto, transporta a los oyentes a plazas coloniales llenas de vida. De igual modo, el altar de Toño Velasco, con sus notas manuscritas de anhelos por reunificación familiar o éxito profesional, se erige como testimonio vivo de la diáspora, resonando con las teorías de Massey sobre patrones migratorios estacionales y redes transnacionales.
En el contexto más amplio de los Premios Princesa de Asturias, eventos como lecturas de Mendoza o meditaciones guiadas inspiradas en Han enriquecen el tapiz cultural. La ciudad de Oviedo, con su arquitectura barroca y su historia como sede desde 1986, se transforma en epicentro de innovación y tradición. La exposición de Iturbide, por ende, no es un mero preludio, sino el corazón pulsante de una semana que une disciplinas en celebración de lo humano.
Como se detalla en reportajes recientes de medios especializados en cultura iberoamericana, la selección de fotografías por la propia Iturbide asegura autenticidad, mientras que colaboraciones con el Museo Nacional de Antropología, según declaraciones de sus curadores en publicaciones académicas, subrayan el compromiso con la salvaguarda patrimonial. Asimismo, observaciones de analistas en foros internacionales sobre migración destacan cómo instalaciones como el altar reflejan dinámicas reales, tal como explorado en obras de sociólogos premiados este año.

