Turismo sostenible es el eje central de las propuestas de la ONU para transformar la industria viajera en un motor de equidad y resiliencia global. En un mundo marcado por tensiones geopolíticas, el cambio climático y el encarecimiento de los precios, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) enfatiza que los viajeros pueden ser agentes de cambio positivo si se adoptan estrategias bien planificadas. El Día Internacional del Turismo, conmemorado este 27 de septiembre de 2025, adopta el lema "Turismo y transformación sostenible", destacando la necesidad de integrar sostenibilidad, resiliencia y equidad social en el núcleo de las decisiones turísticas. ONU Turismo, la entidad especializada en este ámbito, subraya que el sector no solo genera empleo y riqueza, sino que impacta directamente en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), particularmente en el crecimiento económico inclusivo, patrones de consumo responsables y la conservación de recursos marinos.
El auge del turismo sostenible responde a desafíos evidentes, como las protestas en ciudades europeas como Toledo, París o Ámsterdam, donde la masificación turística desplaza a los residentes locales y genera tensiones urbanas. Frente a esto, ONU Turismo aboga por diversificar las opciones de alojamiento más allá de los hoteles tradicionales y aprovechar los vuelos asequibles para democratizar el acceso. "Es imprescindible adoptar un enfoque inclusivo que priorice la sostenibilidad y la equidad", afirma la organización en su llamado global. Esta visión no es utópica: hace una década, los gobiernos del mundo aprobaron la Agenda 2030, donde el turismo juega un rol pivotal en al menos nueve ODS, desde la erradicación de la pobreza hasta la acción climática.
Desafíos globales y el rol del turismo sostenible
En el contexto actual, el turismo sostenible se posiciona como una herramienta para mitigar impactos negativos. La Comisión Regional de ONU Turismo para las Américas (CAM) inició en agosto de 2025 la delineación de su estrategia para 2026-2027, enfocada en superar obstáculos como las guerras regionales y el calentamiento global. Según datos del último barómetro de ONU Turismo, el sector ha mostrado una recuperación robusta post-pandemia, pero con desigualdades marcadas. Países como El Salvador lideran con un crecimiento del 81% en llegadas de turistas desde 2019, solo superado por Catar (137%). Otros destinos latinoamericanos destacan: Curazao (51%), Colombia (37%), Guatemala (33%), República Dominicana (32%), Aruba (27%) y Panamá (17%). Estos avances demuestran que el turismo sostenible puede impulsar economías locales sin comprometer el medio ambiente.
México, por su parte, recibe elogios por su dinamismo: en 2024, atrajo 45 millones de turistas internacionales, un 7.4% más que en 2023, posicionándose como el sexto destino mundial y segundo en América, tras Estados Unidos. Sin embargo, cifras de la Secretaría de Turismo (Sectur) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) elevan la cuenta a 86.4 millones de visitantes, con un incremento del 15.5%. El Producto Interno Bruto (PIB) turístico alcanzó los 2 billones 582 mil millones de pesos, creciendo un 4.4% por encima del PIB nacional (3.2%), y representando el 8.6% de la economía total. A pesar de estos números, México aún carece de una estrategia nacional explícita de turismo sostenible e inclusivo, como lo urge ONU Turismo, lo que abre oportunidades para alinear el sector con metas globales de equidad.
Inclusividad en el turismo: más allá del crecimiento numérico
La inclusividad en el turismo sostenible no se limita a cifras de visitantes; implica garantizar que los beneficios lleguen a comunidades marginadas. ONU Turismo promueve modelos donde el desarrollo turístico fomente la participación local, preserve patrimonios culturales y reduzca desigualdades. En Europa, España ilustra este equilibrio: en los primeros siete meses de 2025, recibió 55.5 millones de turistas, un 4.1% más que en 2024, contribuyendo con el 12.9% al PIB de un país con 49.3 millones de habitantes. El Gobierno español avanza en la Estrategia de Turismo Sostenible 2030, que enfatiza el crecimiento socioeconómico, la protección ambiental y la gobernanza participativa para sostener su liderazgo mundial.
Sin embargo, el optimismo de la ONU contrasta con la percepción de los viajeros. El Informe de Viajes Sostenibles 2024 de Booking.com revela que solo el 53% de los españoles cree que su turismo individual genera un impacto positivo, mientras que globalmente, más de la mitad de los encuestados duda de su contribución real. Esta brecha resalta la urgencia de educar a los consumidores sobre prácticas responsables, como elegir operadores certificados en turismo sostenible o priorizar destinos con políticas de bajo impacto. En Latinoamérica, iniciativas como las de Colombia y Guatemala integran comunidades indígenas en la gestión turística, asegurando que el crecimiento económico inclusivo beneficie directamente a quienes custodian los recursos naturales.
Estrategias prácticas para un turismo sostenible efectivo
Implementar turismo sostenible requiere acciones concretas a nivel gubernamental y privado. ONU Turismo recomienda diversificar productos turísticos hacia experiencias auténticas, como ecoturismo o turismo comunitario, que minimicen la huella de carbono y maximicen la retención económica local. En México, por ejemplo, regiones como Quintana Roo podrían potenciar su atractivo con certificaciones verdes, atrayendo a un segmento creciente de viajeros millennials y de la Generación Z, que priorizan la sostenibilidad en sus decisiones. De igual modo, el ODS 8, que busca un crecimiento económico inclusivo y sostenible, se ve potenciado por el turismo al generar 1 de cada 10 empleos mundiales, muchos en áreas rurales subdesarrolladas.
Otro pilar es la resiliencia ante crisis. El cambio climático amenaza destinos costeros con el aumento del nivel del mar, mientras que las tensiones geopolíticas alteran rutas aéreas. ONU Turismo propone marcos de adaptación, como la inversión en infraestructuras verdes y seguros climáticos para operadores. En las Américas, la estrategia de CAM para 2026-2027 incluye talleres regionales para capacitar a pymes turísticas en prácticas inclusivas, asegurando que mujeres, jóvenes y minorías étnicas participen activamente. Estos esfuerzos no solo elevan el turismo sostenible como prioridad, sino que lo convierten en un catalizador para la paz social y la preservación cultural.
Casos de éxito y lecciones aprendidas en Latinoamérica
Países como República Dominicana y Panamá han invertido en turismo sostenible con resultados tangibles: el primero mediante alianzas público-privadas para restaurar manglares, y el segundo con corredores ecológicos que integran biodiversidad y economía local. Estos modelos demuestran que el turismo sostenible puede conjugar rentabilidad con responsabilidad, alineándose con el ODS 12 de consumo responsable. En contraste, la ausencia de políticas claras en algunos destinos genera overturismo, como se ve en Venecia o Bali, donde impuestos a visitantes buscan equilibrar la balanza. ONU Turismo insta a replicar estas lecciones en América Latina, donde el potencial es inmenso dada la riqueza natural y cultural del continente.
El turismo sostenible también fomenta la innovación tecnológica, como apps para rastrear huellas ecológicas o plataformas de reserva que priorizan proveedores éticos. En un informe reciente de la ONU, se proyecta que para 2030, el 70% de los viajeros globales demandará opciones sostenibles, impulsando un mercado valorado en billones de dólares. Esta tendencia obliga a destinos como México a actualizar sus marcos regulatorios, incorporando incentivos fiscales para hoteles ecológicos y campañas de sensibilización.
El futuro del turismo: equidad y transformación
Mirando hacia adelante, el turismo sostenible exige colaboración internacional. La Agenda 2030 sirve como brújula, recordando que el sector contribuye al 10% del PIB mundial y al 30% del comercio de servicios. En regiones vulnerables, como el Caribe, el turismo sostenible mitiga desastres naturales al promover infraestructuras resilientes. Expertos coinciden en que, sin inclusividad, el crecimiento económico se estanca en élites, perpetuando desigualdades.
En discusiones de la ONU, se ha resaltado cómo El Salvador transformó su imagen de inseguridad en un hub de aventura sostenible, atrayendo inversión extranjera. Similarmente, España's Estrategia 2030 inspira a Latinoamérica a priorizar la gobernanza local en decisiones turísticas.
Finalmente, mientras analistas de Booking.com observan un escepticismo creciente entre viajeros, informes de ONU Turismo insisten en el potencial transformador del sector. Contribuciones de la Sectur mexicana y el INEGI subrayan que, con políticas alineadas, el turismo sostenible no solo impulsará economías, sino que forjará sociedades más justas y verdes.

