Desestimar el dolor femenino ha vuelto a encender debates acalorados en Estados Unidos, esta vez con el expresidente Donald Trump en el centro de la polémica. Durante una conferencia de prensa el 22 de septiembre de 2025, Trump aconsejó a mujeres embarazadas que "aguenten" antes de recurrir al paracetamol para aliviar fiebres o dolores de cabeza, un comentario que ha sido ampliamente criticado por minimizar las realidades físicas y emocionales que enfrentan las mujeres en esta etapa tan vulnerable. Este episodio no solo resalta una aparente falta de empatía hacia el dolor femenino, sino que también reaviva discusiones históricas sobre el paternalismo en la medicina y la tendencia a culpar a las madres por condiciones de salud en sus hijos.
El contexto de las declaraciones de Trump
La intervención de Trump ocurrió en un evento en la Casa Blanca enfocado en el autismo, donde compartió escenario con figuras como Robert F. Kennedy Jr. y representantes del Departamento de Salud y Servicios Humanos. En repetidas ocasiones —nada menos que nueve veces—, el expresidente insistió en que las mujeres embarazadas eviten el Tylenol, conocido como paracetamol en muchos países, a menos que sea estrictamente necesario. "Aguanten", fue su frase recurrente, sugiriendo que las afectadas deberían resolver el malestar por sí solas. Aunque el consejo se enmarcaba en preocupaciones sobre posibles vínculos entre el medicamento y el autismo infantil, expertos médicos han desmentido cualquier conexión científica sólida, lo que hace que el tono del mensaje resulte aún más cuestionable.
Este tipo de recomendaciones, aunque podrían interpretarse como un llamado a la precaución, ignoran el impacto real del dolor femenino durante el embarazo. Muchas mujeres experimentan síntomas intensos como migrañas crónicas, fiebres persistentes o dolores abdominales que no solo afectan su calidad de vida, sino que también pueden poner en riesgo la salud del feto. Desestimar el dolor femenino de esta manera no es un incidente aislado; refleja patrones más amplios en la sociedad donde las experiencias de las mujeres son subestimadas, desde consultas médicas hasta políticas de salud pública.
Reacciones expertas al consejo controvertido
La respuesta no se hizo esperar. Amanda Tietz, una activista por los derechos de las mujeres y madre de tres hijos, no ocultó su frustración. En una declaración enviada por correo electrónico, Tietz enfatizó cómo el uso de la palabra "aguanten" deshumaniza el sufrimiento real: "Realmente fue exasperante porque desestimó el dolor de las mujeres y el peligro real que existe con la fiebre y el aborto espontáneo durante el embarazo". Su testimonio resuena con miles de mujeres que han lidiado con dolores debilitantes, recordándonos que el embarazo no es un estado de gracia ininterrumpida, sino un período de desafíos físicos profundos.
Por su parte, Jerome Adams, exdirector de salud pública durante la administración Trump, no escatimó en críticas. En publicaciones en redes sociales, Adams denunció la escena como un claro ejemplo de machismo institucional: "Cinco hombres poderosos se reunieron en la Casa Blanca y avergonzaron a las mujeres embarazadas, diciéndoles que 'aguanten' el dolor; a las madres de niños autistas, culpándolas por la condición de sus hijos, y a las personas autistas, llamándolas rotas y necesitadas de reparación". Estas palabras subrayan no solo el desdén hacia el dolor femenino, sino también una narrativa culpabilizadora que ha permeado debates sobre neurodiversidad.
El rol del paracetamol en el embarazo
Desde una perspectiva médica, el paracetamol sigue siendo el analgésico de elección para mujeres embarazadas, pero siempre bajo supervisión profesional. La doctora Nicole B. Saphier, oncóloga en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center y colaboradora en Fox News, ofreció un balance necesario. "Generalmente se recomienda tomar acetaminofén solo bajo supervisión médica, en la dosis más baja efectiva y cuando sea necesario", explicó. Sin embargo, alertó sobre los riesgos de ignorar síntomas graves: "La fiebre no tratada o el dolor severo también pueden ser riesgosos". Saphier criticó el enfoque de Trump por su condescendencia: "Durante décadas, las mujeres han soportado un tono paternalista en la medicina. Hemos superado el desestimar los síntomas como 'histeria'". Su análisis pone en evidencia cómo desestimar el dolor femenino perpetúa desigualdades en el acceso a cuidados oportunos.
En este sentido, el consejo de Trump choca con guías clínicas establecidas. Organizaciones como la American College of Obstetricians and Gynecologists recomiendan el uso moderado del medicamento, pero insisten en que el autocontrol no debe equivaler a sufrimiento innecesario. Desestimar el dolor femenino en este contexto no solo es imprudente, sino que podría disuadir a mujeres de buscar ayuda, exacerbando problemas de salud materna.
Historia de paternalismo y culpa materna
Para entender la magnitud de esta controversia, es esencial mirar hacia atrás. Desestimar el dolor femenino tiene raíces profundas en la historia médica. En el siglo XX, teorías como la de las "madres nevera" atribuían el autismo a supuestas fallas emocionales de las madres, una idea desacreditada pero que aún deja ecos en discursos contemporáneos. Alison Singer, fundadora de la Autism Science Foundation, comparó directamente el comentario de Trump con esta mentalidad obsoleta: "Básicamente dijo, si no puedes soportar el dolor, si no puedes lidiar con la fiebre, entonces es culpa tuya". Esta conexión histórica ilustra cómo el desdén hacia el dolor femenino se entrelaza con narrativas que cargan a las mujeres con culpas injustas.
Mary E. Fissell, profesora de historia médica en la Universidad Johns Hopkins, amplió esta reflexión: "Es el clásico culpar a la madre… una y otra vez". Recordó creencias antiguas, como la noción de que la "imaginación maternal" podía deformar al bebé, mostrando cómo estos mitos persisten en formas sutiles. Hoy, en un mundo donde el 10-15% de los embarazos se complican por dolores crónicos, ignorar estas realidades no solo es insensible, sino potencialmente dañino para políticas de salud inclusivas.
Impacto en la salud pública y empoderamiento femenino
El episodio de Trump invita a una reflexión más amplia sobre el empoderamiento de las mujeres en la toma de decisiones médicas. Desestimar el dolor femenino fomenta un ciclo donde las pacientes dudan de sus síntomas, lo que retrasa diagnósticos y tratamientos. En los últimos años, movimientos como #MeToo en salud han visibilizado estas injusticias, exigiendo que los líderes políticos y médicos adopten un lenguaje empático y basado en evidencia. En este caso, el consejo de "aguantar" no solo aliena a las afectadas, sino que socava esfuerzos por una atención prenatal equitativa.
Además, en un panorama donde el autismo afecta a uno de cada 36 niños en EE.UU., según datos recientes, culpar indirectamente a las madres por elecciones farmacológicas es contraproducente. Expertos coinciden en que factores genéticos y ambientales complejos están en juego, no un simple medicamento. Desestimar el dolor femenino en este debate distrae de soluciones reales, como investigaciones financiadas adecuadamente y apoyo accesible para familias.
Hacia un futuro sin desdén al sufrimiento materno
A medida que la sociedad avanza, es crucial que figuras públicas como Trump reconozcan el peso de sus palabras. En la misma conferencia, el expresidente admitió la dificultad de su propio consejo: "Saben, es fácil para mí decir que aguanten. Pero a veces en la vida o en muchas otras cosas, también tienes que aguantar". Esta admisión, aunque honesta, no borra el impacto de un mensaje que resuena con décadas de marginalización. Las mujeres merecen opciones informadas, no órdenes simplistas que ignoren su agencia.
En última instancia, este incidente subraya la necesidad de educar sobre el dolor femenino en contextos médicos y políticos. Al priorizar la empatía, podemos construir sistemas de salud que validen experiencias reales y promuevan bienestar integral. Solo así se romperá el ciclo de desestimación que ha silenciado voces femeninas por demasiado tiempo.
Como se detalla en reportes de medios independientes que cubrieron la conferencia en vivo, las reacciones de activistas como Tietz se basaron en testimonios directos de mujeres afectadas, mientras que análisis de historiadores como Fissell se apoyan en archivos médicos revisados exhaustivamente. Asimismo, contribuciones de especialistas en oncología y salud pública, extraídas de entrevistas recientes en plataformas especializadas, refuerzan la crítica al paternalismo persistente.

