Orígenes y Misión de la Educación en la Calle
Educación en la calle ha transformado la realidad de cientos de niños en Querétaro durante los últimos cinco años. Esta iniciativa, impulsada por la asociación civil En el semáforo se aprende, surgió en medio de la pandemia como una respuesta urgente a la falta de acceso educativo para infancias vulnerables. Con un enfoque en el acompañamiento educativo, la organización ha logrado mantener presencia en espacios públicos como calles y plazas, donde brinda apoyo gratuito a niñas, niños y adolescentes que enfrentan situaciones de migración, exclusión escolar o marginación social.
La misión principal de esta educación en la calle es garantizar que estos menores no queden excluidos del sistema educativo formal. Jemima Peláez, presidenta de la asociación, explica que el proyecto busca ser un puente para que los niños adquieran habilidades básicas en lectura, escritura, matemáticas y ciencias, todo ello de manera lúdica y comunitaria. Desde su inicio, la educación en la calle ha enfatizado la importancia de crear entornos seguros donde los participantes sientan pertenencia y motivación para continuar estudiando.
Impacto Inicial Durante la Pandemia
En los primeros años, la educación en la calle enfrentó desafíos significativos debido al cierre de escuelas y la ausencia de recursos digitales para muchos hogares. La asociación respondió con actividades al aire libre, replicando modelos educativos en otras ciudades e incluso en países vecinos. Esto permitió acompañar a cerca de mil 500 infancias durante los periodos más críticos, demostrando que la educación en la calle puede ser una alternativa viable cuando los sistemas tradicionales fallan.
El voluntariado ha sido clave en esta educación en la calle, con personas comprometidas que dedican tiempo semanal para organizar sesiones de regularización académica y clubes de tareas. Estas dinámicas no solo abordan el rezago escolar, sino que también fomentan el interés por el conocimiento a través de visitas a museos y eventos culturales, integrando así el acompañamiento educativo con experiencias enriquecedoras.
Puntos de Atención y Alcance Actual de la Educación en la Calle
Hoy en día, la educación en la calle se extiende a varios puntos estratégicos en el Centro Histórico de Querétaro, como el Mercadito Artesanal, Plaza Fundadores y Plaza de Armas. Además, la asociación ha expandido su presencia a municipios como Amealco, Jalpan y Tequisquiapan, donde continúa ofreciendo apoyo a niños en vulnerabilidad. Este crecimiento refleja el compromiso con la deserción escolar, un problema persistente en regiones con altas tasas de migración y dificultades económicas.
Con un padrón aproximado de 220 alumnos, de los cuales alrededor de 100 participan de forma constante, la educación en la calle realiza actividades cada viernes y sábado. Estas sesiones incluyen promoción de la lectura, experimentos científicos y ejercicios matemáticos, diseñados para que los niños mantengan el interés por el aprendizaje. La educación en la calle también brinda respaldo indirecto a infancias afectadas por tragedias familiares, como el feminicidio de sus madres, proporcionando materiales educativos y contención emocional.
Actividades Específicas y Enfoque en Habilidades Básicas
Una de las fortalezas de la educación en la calle es su adaptabilidad a las necesidades individuales. Por ejemplo, en los clubes de tareas, los voluntarios ayudan a los niños a superar barreras en lectura y escritura, asegurando que adquieran herramientas esenciales para su desarrollo. La integración de dinámicas lúdicas, como juegos educativos y talleres temáticos, hace que el acompañamiento educativo sea atractivo y efectivo, reduciendo la deserción escolar al mantener a los participantes motivados.
Durante 2025, la asociación participó en eventos destacados como el Hay Festival y el Día de la Alfabetización, donde vincularon la lectura con actividades cotidianas como la preparación de alimentos. Esta estrategia innovadora ha fortalecido la educación en la calle, mostrando cómo el aprendizaje puede ser parte de la vida diaria en contextos de niños en vulnerabilidad.
Retos y Problemáticas Estructurales en la Educación en la Calle
A pesar de los logros, la educación en la calle enfrenta retos constantes, como la migración familiar que interrumpe la continuidad educativa de los niños. Jemima Peláez destaca que muchas infancias provienen de entornos marcados por violencia familiar, alcoholismo, drogadicción y maternidad infantil, lo que complica su acceso a la escuela formal. En este sentido, la educación en la calle actúa como un mecanismo de contención, ofreciendo no solo conocimiento académico, sino también formación en valores y reconocimiento de lenguas originarias.
La deserción escolar sigue siendo un obstáculo mayor, agravado por las necesidades económicas de las familias. Sin embargo, la educación en la calle persiste en su labor, adaptándose a estos escenarios para que los niños no pierdan el hilo del aprendizaje. El enfoque comunitario permite crear redes de apoyo que van más allá de las sesiones educativas, involucrando a padres y tutores en el proceso.
Proyecciones para el Futuro de la Educación en la Calle
Para 2026, la asociación planea fortalecer la educación en la calle mediante la creación de más espacios seguros y la incorporación de programas que promuevan las lenguas originarias. Esto incluye talleres que integren tradiciones culturales con el acompañamiento educativo, visando reducir la exclusión de niños en vulnerabilidad provenientes de comunidades indígenas. La meta es expandir el impacto, llegando a más municipios y consolidando la educación en la calle como un modelo sostenible.
El trabajo voluntario seguirá siendo el pilar, atrayendo a más personas interesadas en combatir la deserción escolar. Con iniciativas como estas, la educación en la calle no solo resuelve problemas inmediatos, sino que contribuye a un cambio social a largo plazo en Querétaro y más allá.
De acuerdo con datos recopilados por la presidenta de la asociación, el número de infancias acompañadas ha variado con el tiempo, reflejando las dinámicas migratorias en la región. Informes internos de la organización indican que las actividades lúdicas han sido clave para mantener la motivación entre los participantes.
Basado en entrevistas realizadas en el contexto de eventos culturales, se observa que la vinculación entre lectura y vida cotidiana ha generado resultados positivos en el hábito lector. Reportes de participantes voluntarios confirman la efectividad de estos enfoques en entornos urbanos.
Según observaciones documentadas por periodistas locales, las problemáticas estructurales como la violencia familiar persisten, pero iniciativas como esta ofrecen un rayo de esperanza. Fuentes comunitarias destacan el rol de la educación en la calle en la prevención de ciclos de marginación.


