Ataque en Los Cantaritos cumple un año de impunidad
El ataque en Los Cantaritos, ocurrido hace exactamente un año en el corazón de Querétaro, sigue siendo un recordatorio alarmante de cómo la violencia del crimen organizado puede irrumpir en cualquier momento y destrozar la supuesta tranquilidad de un estado. Esta masacre, que dejó 10 muertos y 13 heridos, expuso las disputas territoriales entre cárteles y la fragilidad de la seguridad pública. A pesar de los avances anunciados, el ataque en Los Cantaritos permanece sin sentencia, generando indignación entre las familias afectadas y cuestionamientos sobre la efectividad de las autoridades.
Lo que ocurrió la noche del 9 de noviembre de 2024
La noche del ataque en Los Cantaritos fue caótica: un comando armado, presuntamente ligado al Cártel de Santa Rosa de Lima, entró al bar ubicado en avenida Circunvalación y disparó indiscriminadamente contra los presentes. El objetivo principal era Fernando “N”, conocido como La Flaca, un supuesto miembro del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Esta ejecución formaba parte de una guerra por el control del territorio, algo que las autoridades federales y estatales conocían pero no pudieron prevenir. El ataque en Los Cantaritos no solo cobró vidas inocentes, sino que rompió la percepción de Querétaro como un oasis de paz en medio del caos nacional.
Las víctimas, en su mayoría jóvenes que disfrutaban de una salida nocturna, quedaron atrapadas en un fuego cruzado que duró minutos pero marcó para siempre a la entidad. Los 13 heridos lucharon por sus vidas en hospitales locales, mientras las familias comenzaban un viacrucis que, un año después, continúa con el ataque en Los Cantaritos sin resolverse por completo.
Avances lentos en la investigación del ataque en Los Cantaritos
Detenidos y procesos judiciales estancados
Tras el ataque en Los Cantaritos, las autoridades realizaron 19 cateos en municipios como Corregidora y Colón, recolectando más de 210 indicios que supuestamente fortalecerían el caso. Actualmente, hay tres personas en prisión preventiva: José “N” alias Durango, Roberto “N” y Jorge “N” alias Snoopy o El Chispa. Dos de ellos ya enfrentan acusación formal por homicidio calificado y tentativa, pero el tercero verá su proceso extenderse hasta enero de 2026.
El presidente del Tribunal Superior de Justicia señaló que las investigaciones complementarias han concluido, pero los plazos se extienden sin explicación clara. La Fiscalía de Querétaro tiene hasta noviembre para presentar acusaciones, y luego vendrá la audiencia intermedia. Sin embargo, este ritmo lento alimenta la percepción de que el ataque en Los Cantaritos podría quedar en el olvido, como tantos otros casos de violencia en México.
Además, en marzo de 2025 capturaron a José Francisco “N”, alias Alfa 1, líder de la célula Escorpiones del Cártel del Golfo, vinculada directamente al grupo responsable. A pesar de estas detenciones, nadie ha sido sentenciado, lo que genera dudas sobre la capacidad del sistema judicial para cerrar ciclos en temas de alta impacto como el ataque en Los Cantaritos.
Medidas de seguridad que no convencen
Después del ataque en Los Cantaritos, el gobierno estatal impuso un cierre anticipado para bares y antros, adelantando el horario de las 3:00 a la 1:00 de la madrugada. Esta medida, presentada como preventiva, duró poco y pronto se revertió con la implementación de cámaras de videovigilancia conectadas al C5 y CIIAS. Los empresarios financiaron el sistema que identifica rostros y monitorea accesos, pero muchos cuestionan si esto realmente disuade al crimen organizado o solo maquilla la realidad.
El gobernador ha insistido en que se ha hecho todo lo posible por mantener la seguridad, pero los hechos hablan más fuerte: el ataque en Los Cantaritos evidenció fallas en inteligencia y prevención que no se han corregido del todo.
El impacto duradero del ataque en Los Cantaritos en Querétaro
El bar Los Cantaritos permanece cerrado, con su fachada deteriorada y marcas de velas en la banqueta que recuerdan el dolor de las familias. Estas exigen no solo sentencias, sino un reconocimiento público de la tragedia que sacudió al estado. La disputa entre cárteles como CJNG y Santa Rosa de Lima sigue latente, y eventos como el ataque en Los Cantaritos alertan sobre el riesgo de escalada en zonas antes consideradas seguras.
Informes periodísticos locales, como los publicados en portales queretanos, han seguido de cerca las declaraciones del secretario de Seguridad Ciudadana y del Tribunal Superior de Justicia, destacando los plazos judiciales que se cumplen con lentitud. Incluso reportajes de medios nacionales han mencionado las detenciones y cateos realizados por la Fiscalía de Querétaro como parte de los esfuerzos investigativos.
Las voces de las familias, recogidas en coberturas locales, insisten en que la justicia verdadera llegará solo con condenas firmes y medidas que eviten repeticiones. Mientras tanto, el legado del ataque en Los Cantaritos persiste como una herida abierta en la sociedad queretana.


