Refuerza estrategia contra gusano barrenador en Querétaro

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Gusano barrenador representa una amenaza creciente para el sector agropecuario en México, especialmente en regiones ganaderas como Querétaro, donde las autoridades han intensificado sus esfuerzos preventivos para evitar su propagación. Esta plaga, conocida por devastar hatos de ganado al infestar los tejidos internos de los animales, ha generado alertas en el sur y sureste del país, impulsando a la Secretaría de Desarrollo Agropecuario (SEDEA) a reforzar su vigilancia zoosanitaria. Con reuniones constantes entre instituciones federales y locales, el enfoque se centra en la trazabilidad del ganado, garantizando que cada animal sea monitoreado desde su origen hasta el sacrificio, lo que no solo protege la sanidad agropecuaria sino que también asegura la calidad de la carne para productores y consumidores.

Vigilancia zoosanitaria: Clave para blindar Querétaro

En Querétaro, afortunadamente, no se han registrado casos de gusano barrenador hasta la fecha, lo que permite a las autoridades concentrarse en medidas proactivas. Rosendo Anaya Aguilar, titular de la SEDEA, ha enfatizado la importancia de protocolos estrictos en los puntos de inspección, donde se revisa minuciosamente el ganado que ingresa al estado. Gran parte de este proviene de zonas endémicas como el sur y sureste de México, pasando por municipios clave como Ezequiel Montes, Tolimán, Cadereyta, Tequisquiapan y Colón. Aproximadamente el 80 al 85 por ciento de ese ganado se destina luego a la Ciudad de México y su área metropolitana, mientras que el resto se integra a ranchos y pastizales locales. Esta dinámica comercial hace imperativa una sanidad agropecuaria robusta, donde la trazabilidad del ganado se convierte en el eje central de la estrategia.

La trazabilidad no es solo un requisito técnico; es una herramienta esencial para mitigar riesgos sanitarios en el sector pecuario. Implica identificar cada bovino con sistemas de registro digital y físico, rastreando su movimiento a través de cadenas de suministro complejas. En el contexto del gusano barrenador, esta práctica permite detectar tempranamente cualquier infestación, evitando brotes que podrían costar millones en pérdidas económicas a las familias productoras. Querétaro, como hub ganadero, ha invertido en capacitar a inspectores y en implementar tecnologías de geolocalización para el ganado, lo que fortalece la respuesta ante plagas emergentes.

Coordinación con instituciones federales

La colaboración interinstitucional es otro pilar fundamental en la lucha contra el gusano barrenador. La SEDEA mantiene diálogos permanentes con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), así como con la Unión Ganadera y la Confederación Nacional de Ganaderos. Estas alianzas facilitan el intercambio de datos en tiempo real sobre movimientos de animales y alertas epidemiológicas. Por ejemplo, SENASICA proporciona protocolos estandarizados para cuarentenas y tratamientos, mientras que las organizaciones ganaderas aportan conocimiento de campo sobre patrones de migración del ganado. Esta sinergia ha permitido que Querétaro se mantenga libre de la plaga, a pesar de recibir miles de cabezas de ganado semanalmente.

En términos prácticos, las campañas de información dirigidas a productores locales han sido clave. Se distribuyen folletos y se realizan talleres en comunidades rurales para educar sobre los síntomas del gusano barrenador, como pérdida de peso inexplicable en los animales o lesiones en el tracto digestivo. Estas iniciativas no solo elevan la conciencia, sino que fomentan una cultura de reporte voluntario, acelerando la detección de riesgos sanitarios. Además, se han reforzado los controles en mataderos y mercados, donde la calidad de la carne se verifica rigurosamente para prevenir la entrada de productos contaminados al consumo queretano.

Impacto en el sector pecuario y economía local

El gusano barrenador no es una amenaza aislada; su potencial para desestabilizar el sector pecuario es alarmante, especialmente en un estado como Querétaro que depende en gran medida de la ganadería para su PIB agropecuario. Esta plaga, causada por larvas que barrenan el interior de los rumiantes, puede reducir la productividad hasta en un 30 por ciento en hatos afectados, según estimaciones de expertos en sanidad animal. Para las familias productoras, que representan miles de empleos en la cadena de valor de la carne, un brote significaría no solo pérdidas directas por mortalidad animal, sino también caídas en los precios de mercado y barreras para exportaciones. En este sentido, la estrategia de prevención adoptada por la SEDEA busca salvaguardar no solo la salud animal, sino la estabilidad económica de comunidades enteras.

Querétaro ha destacado por su modelo de respuesta rápida, integrando datos de trazabilidad con inspecciones aleatorias en rutas de transporte. Esto ha reducido el tiempo de respuesta ante posibles alertas de un 40 por ciento en los últimos meses. Sin embargo, el desafío persiste: el cambio climático y la intensificación del comercio interestatal podrían facilitar la dispersión de plagas como el gusano barrenador. Por ello, se planean inversiones en investigación para desarrollar vacunas o tratamientos biológicos específicos, en colaboración con universidades locales y centros de investigación agropecuaria.

Medidas preventivas a largo plazo

A futuro, la vigilancia zoosanitaria se extenderá con la implementación de un sistema unificado de registro digital para todo el hato ganadero de Querétaro. Este incluirá apps móviles para que los productores reporten movimientos de animales en tiempo real, integrándose con bases de datos federales. Tales innovaciones no solo combaten el gusano barrenador, sino que posicionan al estado como líder en sanidad agropecuaria sostenible. Además, se fomentará la diversificación de pastizales con especies resistentes a plagas, reduciendo la vulnerabilidad general del sector.

En regiones vecinas, donde el gusano barrenador ha causado estragos, las lecciones aprendidas subrayan la necesidad de una respuesta unificada. Estados como Veracruz y Chiapas han visto reducciones en sus inventarios ganaderos del 15 por ciento debido a brotes no controlados, lo que resalta la fortuna de Querétaro al mantener cero casos. No obstante, la complacencia no es una opción; las autoridades insisten en que la prevención debe ser continua, con revisiones anuales de protocolos y simulacros de emergencia.

La calidad de la carne en Querétaro, respaldada por estos esfuerzos, sigue siendo un orgullo local. Consumidores pueden confiar en que el producto en sus mesas proviene de un sistema riguroso que prioriza la inocuidad. Para los productores, esta estrategia significa acceso a mercados premium, donde la certificación de sanidad abre puertas a compradores nacionales e internacionales.

Mientras tanto, discusiones recientes en foros de la Unión Ganadera han destacado cómo la trazabilidad del ganado ha evitado crisis mayores en el pasado, recordando incidentes similares en años anteriores. Expertos de SENASICA, en informes técnicos compartidos con entidades estatales, recomiendan expandir estas prácticas a nivel nacional para un control más efectivo. Incluso, publicaciones especializadas en sanidad agropecuaria han elogiado el modelo queretano como referencia para otros estados, basándose en datos de inspecciones que confirman su eficacia hasta septiembre de 2025.