En un nuevo movimiento del gobierno federal, la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) ha decidido rehabilitar una antigua clínica del IMSS en Querétaro, abandonada por años, para convertirla en oficinas administrativas del Tren México-Querétaro. Este proyecto, que promete conectar la capital del país con Querétaro, está a cargo del Agrupamiento de Ingenieros Militares “Felipe Ángeles”, el mismo que ha manejado obras emblemáticas de la 4T como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y el Tren Maya.
La clínica, ubicada en la calle Héroe de Nacozari, al lado de la antigua estación de tren en Querétaro, era un foco de inseguridad, según los vecinos. Convertida en guarida de maleantes, la zona generaba preocupación entre los habitantes, quienes ahora ven con escepticismo esta intervención militar. La SEDENA asegura que la rehabilitación no solo busca rescatar un espacio en desuso, sino también coordinar desde ahí la construcción de la línea férrea, una de las apuestas de infraestructura del gobierno de Claudia Sheinbaum.
El Tren México-Querétaro, que forma parte de un ambicioso plan para reactivar el transporte ferroviario de pasajeros, ha sido objeto de controversia desde su anuncio. Aunque el gobierno promete que estará listo para 2027, con estaciones en Buenavista, Tula y San Juan del Río, los antecedentes de otros megaproyectos de la 4T generan dudas. ¿Cumplirán los plazos o será otro elefante blanco como los que hemos visto antes?
La decisión de involucrar a los militares en este proyecto no sorprende. La SEDENA ha tomado un papel central en las obras insignia de la actual administración, desde aeropuertos hasta trenes. Sin embargo, la opacidad en los costos y la asignación directa de contratos a los ingenieros militares han levantado críticas. ¿Por qué no abrir licitaciones transparentes para empresas civiles? La respuesta del gobierno sigue siendo la misma: confiar en los militares es garantía de eficiencia.
El predio rehabilitado, según la narrativa oficial, busca también reducir la delincuencia en la zona. En coordinación con el municipio de Querétaro, se decidió aprovechar este espacio abandonado para darle un nuevo uso. Pero los habitantes de la zona se preguntan si esta medida realmente atacará el problema de inseguridad o si solo es una fachada para justificar el control militar de otro proyecto estratégico.
El tren, que recorrerá 225 kilómetros y alcanzará velocidades de hasta 160 km/h, promete reducir el tiempo de traslado entre la Ciudad de México y Querétaro a una hora y 40 minutos. Sin embargo, los retos logísticos son enormes. Desde la liberación de derechos de vía hasta la construcción de infraestructura paralela para no afectar los trenes de carga, el proyecto enfrenta obstáculos que el gobierno no ha detallado con claridad.
La participación de la SEDENA, que cubrirá el 60% de los recursos para la ingeniería básica, también plantea preguntas. El 40% restante será financiado por empresas privadas, pero no se han revelado cuáles ni bajo qué condiciones. Este hermetismo alimenta las sospechas de posibles manejos discrecionales en los recursos públicos, una constante en los proyectos de la 4T.
Mientras los ingenieros militares avanzan en la remodelación de la clínica, los queretanos observan con cautela. La promesa de un tren moderno y eficiente suena bien, pero los antecedentes de sobrecostos, retrasos y falta de transparencia en otros proyectos del gobierno federal no inspiran confianza. ¿Será este tren otra obra que termine en titulares de escándalo?
Por ahora, el gobierno de Claudia Sheinbaum insiste en que el Tren México-Querétaro es una prioridad para conectar regiones y fomentar el desarrollo. Pero en un país donde los grandes proyectos suelen venir acompañados de polémica, la ciudadanía exige claridad. ¿Quién supervisará los recursos? ¿Cómo se garantizará que no haya desvíos ni favoritismos?
La rehabilitación de esta clínica abandonada puede parecer un paso pequeño, pero es un reflejo de cómo la 4T opera: con los militares al frente y con promesas que, aunque ambiciosas, generan más preguntas que certezas. El tiempo dirá si este tren cumple con las expectativas o se suma a la lista de proyectos cuestionados de la actual administración.
