La quema de combustóleo en la Refinería de Cadereyta continúa siendo un problema grave para el medio ambiente y la salud de los habitantes de Nuevo León. A pesar de las promesas del expresidente Andrés Manuel López Obrador, esta práctica contaminante no ha cesado, liberando sustancias tóxicas que afectan a miles de personas en la región. En este artículo, exploramos los detalles de esta situación persistente, sus impactos y las demandas de la sociedad civil.
La quema de combustóleo: un legado contaminante en Cadereyta
Desde hace años, la quema de combustóleo en la Refinería de Cadereyta ha sido señalada como una de las principales fuentes de contaminación en el estado de Nuevo León. Esta operación industrial, gestionada por Petróleos Mexicanos (Pemex), implica la incineración de residuos pesados para generar energía, lo que resulta en la emisión de partículas finas, óxidos de azufre y otros contaminantes tóxicos que se dispersan en el aire. La quema de combustóleo no solo agrava la calidad del aire en municipios cercanos como Cadereyta Jiménez, sino que también contribuye al calentamiento global y a problemas respiratorios en la población local.
Orígenes y evolución de la quema de combustóleo
La práctica de la quema de combustóleo en Cadereyta se remonta a décadas atrás, pero cobró mayor relevancia en los últimos años debido al aumento en la producción de la refinería. En 2024, Pemex admitió públicamente que utilizaba este método para optimizar sus procesos energéticos, lo que desató una ola de críticas. A pesar de las regulaciones ambientales federales, la quema de combustóleo persiste, ignorando los límites establecidos por la Comisión Nacional de Hidrocarburos y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Expertos en contaminación ambiental destacan que la quema de combustóleo libera benceno y tolueno, compuestos cancerígenos que se acumulan en el suelo y el agua subterránea. En Cadereyta, donde la industria petrolera es un pilar económico, esta realidad choca con las necesidades de salud pública, obligando a los residentes a convivir con un riesgo constante.
La promesa de AMLO sobre la quema de combustóleo: ¿cumplida o olvidada?
En marzo de 2024, durante una de sus conferencias matutinas, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que la quema de combustóleo en la Refinería de Cadereyta cesaría para mayo de ese mismo año. Esta declaración surgió en respuesta a denuncias de la Secretaría de Medio Ambiente del estado, que había documentado emisiones excesivas desde febrero. Sin embargo, diciembre de 2025 llega sin que se haya materializado el cambio, dejando a la quema de combustóleo como un recordatorio de promesas incumplidas en materia ambiental.
Reacciones políticas a la persistencia de la quema de combustóleo
Figuras como el exsenador Víctor Fuentes han sido vocales en su rechazo. Fuentes ha exigido la clausura inmediata de la refinería, argumentando que Pemex carece de voluntad para adoptar tecnologías limpias. "No lo van a cumplir, nos van a seguir envenenando", declaró en una entrevista reciente, recordando sus esfuerzos legislativos previos que quedaron en "revisión" indefinida. Esta postura resuena en un contexto donde el gobierno federal prioriza la soberanía energética sobre la sostenibilidad.
Por su parte, la presidenta del Comité Ecológico Integral, María Enríquez, enfatiza la necesidad de transparencia. "Nos preocupa que la refinería no tiene procesos transparentes", señaló, solicitando el acceso a diagnósticos y resolutivos de denuncias. La opacidad en las operaciones de Pemex Cadereyta alimenta la desconfianza y complica cualquier avance hacia la mitigación de la quema de combustóleo.
Impactos de la quema de combustóleo en la salud y el entorno
Los efectos de la quema de combustóleo trascienden el aire contaminado; impactan directamente la salud pública en Nuevo León. Estudios locales vinculan esta práctica con un aumento en enfermedades respiratorias, asma y cáncer de pulmón entre los cadereytenses. Niños y adultos mayores son los más vulnerables, con reportes de hospitales saturados por casos relacionados con la exposición prolongada a contaminantes tóxicos.
Protestas y memoria colectiva contra la quema de combustóleo
En febrero de 2024, cientos de ciudadanos se manifestaron frente a la refinería, encendiendo dos mil veladoras en memoria de las víctimas de la contaminación. Estas protestas ambientales subrayan el costo humano de la quema de combustóleo, transformando el dolor en un llamado colectivo por justicia ecológica. Organizaciones civiles continúan monitoreando las emisiones, utilizando datos satelitales para documentar las violaciones persistentes.
Además, la quema de combustóleo agrava la desertificación en la zona, al acidificar el suelo y reducir la biodiversidad. Ríos y arroyos cercanos muestran signos de contaminación por metales pesados, amenazando la agricultura y el acceso a agua potable. En un estado industrializado como Nuevo León, equilibrar el desarrollo con la protección ambiental se presenta como un desafío urgente.
Hacia soluciones: demandas para erradicar la quema de combustóleo
Para poner fin a la quema de combustóleo en Cadereyta, expertos proponen la inversión en refinerías modernas con sistemas de captura de carbono y energías renovables. Pemex podría transitar hacia procesos de hidrógeno verde, reduciendo drásticamente las emisiones sin sacrificar la producción. Sin embargo, la falta de fondos y voluntad política ha estancado estas iniciativas.
La sociedad civil insta a las autoridades a imponer multas severas y plazos innegociables. Colaboraciones entre el gobierno estatal y federal podrían acelerar auditorías independientes, asegurando que la quema de combustóleo sea cosa del pasado. En este sentido, la transición energética de México depende de acciones concretas más allá de las declaraciones.
Como se ha documentado en reportes locales de principios de 2024, las denuncias iniciales de la Secretaría de Medio Ambiente sentaron las bases para este escrutinio continuo, revelando patrones de incumplimiento que persisten.
Entrevistas con líderes como Víctor Fuentes, realizadas por medios regionales, refuerzan la narrativa de una lucha prolongada, donde cada vela encendida simboliza no solo pérdida, sino también resistencia inquebrantable.
Por otro lado, declaraciones de activistas como María Enríquez, recogidas en foros ecológicos estatales, destacan la importancia de la rendición de cuentas, recordándonos que la transparencia es el primer paso hacia la sanación ambiental en regiones afectadas como Cadereyta.
En resumen, la quema de combustóleo en la Refinería de Cadereyta representa un capítulo pendiente en la historia ambiental de México. Mientras las promesas se desvanecen, la urgencia de actuar se intensifica, exigiendo un compromiso real con la salud y el futuro de Nuevo León.


