Unión Ganadera Nuevo León urge recuperar certificación

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Certificación ganadera en Nuevo León representa un pilar fundamental para la economía regional, especialmente en el sector agropecuario que genera miles de empleos y contribuye significativamente al PIB estatal. La Unión Ganadera Regional de Nuevo León ha elevado su voz para exigir una acción inmediata de las autoridades, con el fin de restaurar esta vital acreditación sanitaria que permite la exportación de ganado en pie hacia Estados Unidos. Esta suspensión, motivada por observaciones técnicas en pruebas de tuberculosis bovina y sistemas de trazabilidad, ha generado preocupación entre productores que ven en riesgo su competitividad en mercados internacionales.

La importancia de la certificación ganadera no puede subestimarse, ya que Nuevo León se posiciona como un referente nacional en calidad y disciplina productiva. Sin esta validación por parte del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) y la Agencia de Inspección de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (USDA), las exportaciones se paralizan, afectando directamente la cadena de suministro y los ingresos de familias dedicadas a la cría de bovinos. En un contexto donde el comercio bilateral México-Estados Unidos es clave para el sector primario, recuperar la certificación ganadera se convierte en una prioridad estratégica.

Desafíos sanitarios que amenazan la exportación de ganado

Los principales obstáculos identificados por las autoridades sanitarias giran en torno a la actualización de pruebas para detectar tuberculosis bovina, un mal que, aunque controlado en la entidad, requiere vigilancia constante para mantener los estándares internacionales. La certificación ganadera exige no solo exámenes precisos, sino también un robusto sistema de trazabilidad del ganado, que permita rastrear el origen y movimiento de cada animal desde su nacimiento hasta el punto de embarque. En Nuevo León, donde la ganadería extensiva es predominante, implementar estas medidas representa un reto logístico que demanda inversión en tecnología y capacitación.

Deficiencias en el control de movilización interna

Otra área crítica es el control sobre la movilización interna de animales, donde se han detectado brechas que podrían facilitar la propagación de enfermedades. La Unión Ganadera ha cumplido con sus compromisos, implementando protocolos estrictos en predios certificados, pero insiste en que el Gobierno del Estado y la federación deben agilizar sus acciones pendientes. Sin un frente común, la recuperación de la certificación ganadera podría demorarse indefinidamente, exacerbando las pérdidas económicas estimadas en millones de pesos mensuales para los productores regiomontanos.

En este escenario, la propuesta de una mesa técnica permanente emerge como una solución viable. Esta instancia, integrada por representantes de productores, el Comité de Fomento Sanitario de la Producción Animal (Cofesamp) y funcionarios de los tres niveles de gobierno, facilitaría el diálogo continuo y la resolución expedita de pendientes. La certificación ganadera no es solo un trámite burocrático; es el sello de confianza que abre puertas a mercados premium, donde el ganado neoleonés es valorado por su robustez y sanidad superior.

Impacto económico de la suspensión en el sector agropecuario

La parálisis en las exportaciones ha repercutido directamente en la cadena de valor de la exportación de ganado desde Nuevo León. Productores que antes enviaban lotes semanales a compradores estadounidenses ahora enfrentan sobrestock en sus ranchos, lo que incrementa costos de alimentación y mantenimiento. Según estimaciones del sector, esta situación podría reducir las ventas anuales en hasta un 30%, afectando no solo a grandes hatos, sino también a medianos y pequeños ganaderos que dependen de estos ingresos para sostener sus operaciones.

Además, la certificación ganadera fomenta la inversión extranjera en el estado, atrayendo a empresas procesadoras que buscan proveedores confiables. Sin ella, Nuevo León pierde terreno frente a competidores como Chihuahua o Sonora, que mantienen su estatus sanitario intacto. El llamado de la Unión Ganadera es claro: urge una intervención coordinada para no solo recuperar, sino fortalecer los mecanismos de sanidad animal, asegurando un futuro próspero para la ganadería en Nuevo León.

Riesgos adicionales: el caso del gusano barrenador

Paralelamente a la crisis de la certificación ganadera, la detección de casos de gusano barrenador en otras regiones del país añade una capa de complejidad. Esta plaga, que ataca el sistema digestivo del bovino, representa un riesgo inminente si no se regulan estrictamente los ingresos de animales desde zonas afectadas. La Unión Ganadera ha reforzado sus medidas preventivas, como inspecciones en puntos de control y campañas de concientización, pero enfatiza la necesidad de políticas nacionales unificadas para mitigar esta amenaza.

La exportación de ganado a Estados Unidos, que en años previos generó divisas por cientos de millones de dólares, depende de una sanidad impecable. Recuperar la certificación ganadera implicaría no solo reanudar envíos, sino también posicionar a Nuevo León como líder en bioseguridad agropecuaria. Expertos en el rubro destacan que invertir en trazabilidad del ganado mediante chips electrónicos y bases de datos digitales podría acelerar el proceso, modernizando una industria tradicional con toques innovadores.

Desde la perspectiva de los productores, la espera se traduce en incertidumbre diaria. Familias que han invertido generaciones en sus hatos ven cómo la burocracia frena su potencial exportador. La certificación ganadera es el puente hacia la estabilidad, y su ausencia erosiona la confianza en instituciones que deberían velar por el desarrollo rural. En conferencias recientes, líderes del sector han compartido testimonios de cómo esta suspensión ha forzado diversificaciones forzadas, como la venta local a precios depreciados, lo que no compensa las oportunidades perdidas en el mercado norteamericano.

Propuestas para una recuperación acelerada de la certificación

Para avanzar hacia la restauración de la certificación ganadera, la Unión Ganadera propone un plan de acción concreto: primero, auditorías internas exhaustivas para validar el cumplimiento de todos los predios; segundo, la integración de datos en tiempo real con SENASICA para transparentar la movilización interna de animales; y tercero, simulacros conjuntos con USDA para demostrar la preparación regiomontana. Estas medidas no solo resolverían los pendientes actuales, sino que elevarían los estándares para futuras inspecciones.

La colaboración intergubernamental es esencial en este proceso. Mientras el estado aporta recursos locales para pruebas de laboratorio, la federación debe liderar la coordinación con agencias internacionales. La ganadería en Nuevo León, con su tradición de excelencia, merece un enfoque proactivo que priorice la agilidad sobre el papeleo. Recuperar la certificación ganadera no es un favor, sino una obligación compartida para el bien común del sector primario.

En el largo plazo, esta coyuntura podría catalizar reformas estructurales, como la adopción de inteligencia artificial en monitoreo sanitario o alianzas público-privadas para financiamiento de infraestructura. La exportación de ganado se beneficiaría enormemente, consolidando a Nuevo León como hub agroexportador en el norte del país. Mientras tanto, la Unión Ganadera mantiene su compromiso de advocacy, presionando por avances tangibles en cada reunión con funcionarios.

La situación actual, según reportes de medios locales como Telediario, refleja un consenso en la industria sobre la urgencia de actuar, con voces expertas coincidiendo en que la dilación solo agrava el panorama. Asimismo, declaraciones de Noel Ramírez Mejía en ruedas de prensa recientes subrayan el rol pivotal de la unidad, recordando cómo colaboraciones pasadas han resuelto crisis similares en el sector. Por último, análisis de entidades como el Cofesamp indican que con los ajustes propuestos, la verificación por USDA podría completarse en meses, restaurando la confianza en la certificación ganadera neoleonense.